El terremoto de magnitud 7,1 que sacudió la prefectura de Kumamoto, en el suroeste de Japón, no solo ha dejado un saldo de 18 víctimas mortales, cientos de heridos y cuantiosos daños materiales, sino que también activó las alarmas por el comportamiento de las fallas geológicas de la región.

Y es que, entre las hipótesis que explican el origen del movimiento telúrico, expertos apuntan a una denominada “falla residual”, una deformación que permanece activa tras grandes terremotos ocurridos años atrás.

Esta imagen aérea muestra el centro comercial AEON dañado tras un terremoto en Kashima, prefectura de Kumamoto, en el sur de Japón, el martes 28 de julio de 2026. | Foto: Kyodo News

De acuerdo con especialistas citados por una reconocida agencia de noticias, el sismo estaría relacionado con la falla activa de Hinagu, la misma estructura geológica que generó los devastadores terremotos registrados en Kumamoto en 2016.

Según explicó el sismólogo Kenji Satake, la ruptura reciente se produjo en la sección central de esa falla, donde aún existía energía acumulada que no había sido liberada completamente durante los eventos de hace una década.

“Es la teoría más probable”, aseguró el sismólogo, profesor emérito y director del Instituto de Investigación de Terremotos de la Universidad de Tokio, quien detalló que la falla, causante del sismo, es una de las más extensas de Japón con unos 80 kilómetros de longitud.

Así quedaron algunas zonas del sur de Japón tras el terremoto que sacudió al sur del país. | Foto: Tomada de redes sociales

Tanto él, como otros expertos describen este fenómeno como una “falla residual”, es decir, una deformación remanente en una falla activa que continúa almacenando tensión incluso después de un gran terremoto.

Cuando esa energía alcanza un punto crítico, puede desencadenar un nuevo movimiento sísmico, como el ocurrido ayer en la isla de Kyushu, a 10 kilómetros de profundidad.

Y es que, aunque la ruptura principal ya ocurrió, los científicos advierten que aún existe la posibilidad de que otros segmentos de la falla, especialmente su porción sur, también puedan activarse.

“A diferencia del escenario de 2016, las réplicas actuales se están desplazando hacia el sur”, indicó el sismólogo.

Cabe decir que, desde el terremoto principal se han registrado al menos unas 200 réplicas, superiores al grado 1 de la escala sísmica japonesa, de los cuales 48 alcanzaron una magnitud igual o superior a 3.

Este comportamiento es considerado normal tras un sismo de gran intensidad, aunque incrementa el riesgo para edificaciones que ya resultaron afectadas.

No obstante, por ahora, el terremoto dejó al menos 18 personas fallecidas y cientos de heridos, mientras continúan las labores de búsqueda y rescate en distintos puntos de la prefectura de Kumamoto.

Entre las emergencias más graves se encuentran el colapso parcial de un centro comercial tras una explosión asociada, presuntamente, a una fuga de gas, así como el derrumbe de una chimenea en una fábrica papelera, donde también se reportaron víctimas. Miles de integrantes de los equipos de emergencia permanecen desplegados en la zona.

Asimismo, la alerta inicial por tsunami fue levantada poco después del terremoto al no registrarse un riesgo significativo para las zonas costeras.

Cabe decir que, Japón es uno de los países con mayor actividad sísmica del planeta debido a su ubicación sobre el llamado Cinturón de Fuego del Pacífico, donde convergen varias placas tectónicas.

Esa condición geológica hace que terremotos de gran magnitud sean relativamente frecuentes, motivo por el cual el país cuenta con estrictas normas de construcción, sistemas avanzados de alerta temprana y protocolos permanentes de prevención para reducir el impacto de estos fenómenos naturales.