La mesura diplomática con la cual Iván Duque había querido manejar la compleja relación con Venezuela desde que asumió la Presidencia de la República le duró cuatro meses.

En efecto, aunque desde que se juramentó como jefe de Estado Duque había hecho uso de la prudencia para no hacerle el juego a las provocaciones provenientes desde Caracas, la tensión surgida desde el pasado lunes parece estar llevándolo a recurrir también a la llamada diplomacia del micrófono.

Ese día, los despachos de noticias que salían desde la vecina nación reportaron la llegada allí de dos potentes aviones militares rusos, justo una semana después de que el mandatario de ese país, Vladimir Putin, visitara a su homólogo venezolano.

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Al día siguiente, en una entrevista, el Mandatario colombiano sostuvo que “este tipo de maniobras no son prudentes, no ayudan y, por supuesto, la actitud que debe tener todo el continente es la de rechazar que se aprovechen de maniobras militares con otros países para hacer provocaciones o demostraciones de fuerza”.

La reacción de Maduro no se hizo esperar y en una alocución en la que habló mal de Duque volvió a insistir en que desde Colombia se estaba gestando un golpe de Estado en contra de su Gobierno, con apoyo de EE. UU.

El Gobernante colombiano tampoco calló y el miércoles, desde Cali, sostuvo que “Colombia no está bajo ninguna circunstancia fraguando o pensando ningún acto hostil ni ningún acto de actitud belicista con ningún país de la región”. Nosotros somos un país respetuoso del derecho internacional, que se ha caracterizado siempre por tener instituciones sólidas y por acudir a los organismos multilaterales cuando se trata de obligaciones de unos países para con Colombia”.

Pero también precisó que “esas acusaciones deben ser rechazadas por todos los colombianos y lo que debe quedar claro es que quienes están ejerciendo la dictadura en contra de sus ciudadanos, generando grandes flujos migratorios, son los que deben responder ante la justicia internacional”.

“Más bien que la dictadura sea consciente de que a partir del 10 de enero muchos países del continente se van a unir al rechazo de sus prácticas totalmente desestabilizantes”, le advirtió a Maduro sin mencionarlo, pero notificándole que su Gobierno está pensando en no reconocer el mandato para el que fue reelecto de manera ilégitima según buena parte de la comunidad internacional.

Pero para ese día, de acuerdo con el Gobernante instalado en el Palacio de Miraflores, el supuesto golpe de Estado ya no se fraguaba desde la base militar de Tolemaida, en Melgar, sino en Tono, municipio de Santander.

Y entonces Duque fue más directo: Colombia “rechaza nuevamente, en los términos más claros y contundentes posibles, las afirmaciones insultantes, injuriosas y calumniosas del Gobierno de Venezuela, según las cuales Colombia haría parte de una imaginaria conspiración para desencadenar un conflicto armado entre los dos países”.

Respaldo mayoritario

La vicepresidenta de la Comisión Segunda del Senado, la uribista Paola Holguín, asegura que “el Gobierno colombiano ha sido muy fuerte frente a la narcodictadura, siempre en un marco diplomático, no belicista… Iván Duque respondió con la firmeza que ha tenido frente a un Gobierno ilegítimo y no dejándose provocar”. Y anunció que el país se debe ir acostumbrando a ver a su Mandatario adoptando posturas contundentes frente a la dictadura de Maduro.

Entre tanto, el excanciller Julio Londoño sostiene que Colombia “está acostumbrada a las bravuconadas y las groserías del señor Maduro y a las amenazas de su predecesor, el señor Chávez”. “En un momento determinado se anunció que iban a enviar diez batallones a las fronteras, que iban a tener a los aviones sukhoi sobre Bogotá en 20 minutos”, dice, por lo que para él “el país tiene que reaccionar con tranquilidad” antes los anuncios desde el vecino país.

Además, Londoño coincide con el Presidente en que después de enero “va a haber más rechazo al Gobierno de Maduro, porque se considera que el nuevo Gobierno es absolutamente ilegítimo. Maduro está viendo que va a sentir todo el vacío internacional”.

Entre tanto, el analista John Mario González comenta que el expresidente Juan Manuel Santos “tenía claro la estrategia: lidiar con Maduro e ir preparando al país lentamente para un mejor escenario con Venezuela, pero sin irse a una confrontación directa”.

Pero, en su opinión, como Duque viene precedido de la crítica del uribismo a la manera cómo el anterior Gobierno colombiano se relacionaba con Caracas, “inició el camino de la confrontación, pero se ha quedado en acciones sueltas”.

Los aviones rusos que aterrizaron el lunes en Venezuela abandonaron ese país este viernes, informó el Comando de Defensa Aeroespacial Integral de la Fuerza Armada de Venezuela.

Qué se vayan

Venezuela mostró la puerta de salida a los países que han insinuado que el presidente Maduro carecerá de legitimidad si asume un nuevo mandato en enero próximo, luego de que el propio mandatario señalara el miércoles que no aceptaría “chantajes” sobre este tema.

”Ante el nuevo Gobierno del presidente Maduro, el Estado que quiera retirar su embajador, su cuerpo diplomático y su cuerpo consular de Venezuela: bienvenido, puede hacerlo, adiós, pero se lleva desde el embajador hasta el último funcionario consular”, alertó el canciller venezolano, Jorge Arreaza, en una reunión con el cuerpo diplomático acreditado en el país.

”Si no van a respetar al Gobierno de Venezuela, es mejor que se vayan, porque el Presidente incluso ya lo dijo, si se quedan, se quedan respetando el ordenamiento jurídico venezolano, a las autoridades venezolanas y la paz y la estabilidad de Venezuela”, añadió.

Maduro ganó con holgura los comicios presidenciales del 20 de mayo pasado, a los que el grueso de la oposición no se presentó por considerarlos fraudulentos y sin garantías, posición respaldada por varios países.