Un fuerte movimiento telúrico se presentó en Japón este 14 de mayo hacia las 20:22, hora local, con epicentro en el océano Pacífico frente a la prefectura de Miyagi, según reportó la Agencia Meteorológica de Japón. El sismo tuvo una profundidad cercana a los 50 kilómetros y alcanzó una intensidad máxima de 5 inferior en la escala sísmica japonesa, que mide hasta siete niveles.

El temblor fue sentido en varias zonas del noreste del país e incluso se sintió en Tokio, sin que hasta el momento se hayan reportado afectaciones en edificaciones o personas lesionadas.

Como parte de los protocolos de seguridad que se aplican en este tipo de situaciones, los servicios del tren bala con destino a Aomori fueron suspendidos de manera temporal mientras se realizaban inspecciones en las vías.

Este nuevo sismo ocurre semanas después del fuerte terremoto de magnitud 7,7 registrado el pasado 20 de abril en la misma región del país, el cual sí generó alertas de tsunami y evacuaciones preventivas, aunque tampoco dejó víctimas fatales ni daños de consideración.

En aquella ocasión, el epicentro se ubicó frente a la costa de Sanriku, en la prefectura de Iwate, al este de la nación, a una profundidad aproximada de 10 kilómetros. Tras el evento, se emitieron alertas para varias zonas costeras entre Hokkaido y Fukushima ante la posibilidad de olas de hasta tres metros.

Horas después se reportaron olas de hasta 80 centímetros en puertos de Iwate y la alerta fue reducida a aviso. El Centro de Alerta de Tsunamis del Pacífico indicó que la mayor amenaza había pasado.

La primera ministra confirmó que el sismo no dejó víctimas ni daños materiales. | Foto: El País

La primera ministra japonesa Sanae Takaichi solicitó en ese momento a la población desplazarse hacia zonas altas y mantenerse informada por canales oficiales. Además, el Gobierno activó un centro de gestión de crisis para coordinar la respuesta.

Las autoridades informaron entonces que una persona resultó herida por una caída, más de 128.000 residentes recibieron avisos de evacuación no obligatorios y se presentaron suspensiones parciales del tren bala y cierres de autopistas.

Tras ese sismo, las autoridades del país asiático elevaron ligeramente la probabilidad de un posible “megaterremoto” en los días siguientes, aunque aclararon que no se trataba de una predicción exacta.

Japón se encuentra sobre el llamado Anillo de Fuego del Pacífico, una de las zonas con mayor actividad sísmica del planeta, por lo que registra temblores con frecuencia y cuenta con infraestructura diseñada para resistir este tipo de fenómenos.