El papa León XIV demuestra una profunda cercanía y solidaridad con la población venezolana afectada por los devastadores terremotos que sacudieron al país el pasado miércoles 24 de junio.
Por eso, en un mensaje emitido al término del consistorio de cardenales convocado en el Vaticano, el pontífice expresó su pesar y aseguró sus oraciones por las víctimas, sus familiares y todos aquellos que enfrentan las consecuencias de estos sismos, a la vez que pidió no olvidar la solidaridad internacional hacia Venezuela.
En su intervención, León XIV declaró: “Deseo expresar nuestra cercanía, mía y de todo el Colegio Cardenalicio, a la población de Venezuela duramente golpeada por el violento terremoto de estos días”. Además, encomendó al Señor a todos los implicados en las labores de auxilio que se están realizando para socorrer a los damnificados, reiterando la importancia de no dejar de lado la ayuda y apoyo desde la comunidad internacional hacia esta querida nación.
El doble terremoto que ocurrió el miércoles pasado deja hasta el momento un saldo trágico de, al menos, 1.430 personas fallecidas y miles de heridos, según informó el presidente del Parlamento venezolano, Jorge Rodríguez.
A esto se suman numerosos daños materiales, con edificios derrumbados y cientos de desaparecidos bajo los escombros que aún son buscados incansablemente por los equipos de rescate. La gravedad de la situación ha movilizado tanto a las autoridades locales como a organismos internacionales para atender la emergencia humanitaria.
Ante esta calamidad, el papa León XIV no solo manifestó su oposición espiritual y moral, sino que también tomó medidas concretas enviando una ayuda económica inicial de 100.000 euros – aproximadamente 114.000 dólares al cambio actual – a través de la Limosnería Apostólica del Vaticano. Esta suma está destinada a cubrir las necesidades más urgentes de las personas damnificadas por los terremotos. La decisión se acordó luego de contactos con el nuncio apostólico en Venezuela, monseñor Alberto Ortega Martín, y con el arzobispo de Caracas, monseñor Raúl Biord Castillo, quienes conocen de cerca la situación y coordinarán la distribución efectiva de los recursos.
La preocupación y solidaridad de la Iglesia Católica venezolana también quedó reflejada en un comunicado emitido por la Conferencia Episcopal Venezolana, que convocó para este 28 de junio una Jornada de Oración en memoria de las víctimas, para los heridos, sus familias y todas las comunidades afectadas. Este llamado busca que la oración compartida sea un bálsamo que alivie las angustias y despierte la esperanza en cada persona que sufre a causa de esta tragedia. En palabras de los obispos, “elevamos nuestras fervientes oraciones al Padre de las Misericordias por el eterno descanso de los fallecidos” e imploran “el consuelo divino para sus familiares y allegados”, además de pedir “la pronta recuperación de todos los heridos”.
Los obispos insistieron en una especial solidaridad con habitantes de las zonas más impactadas, entre ellas Caracas, La Guaira, Puerto Cabello, Morón, Tucacas y otras regiones donde el dolor y la incertidumbre son más profundos. En estos lugares, la población lidia no solo con la pérdida de seres queridos y hogares, sino con la paralización de servicios básicos y la urgente necesidad de ayuda humanitaria.
Este gesto del papa León XIV y la respuesta conjunta de la Iglesia Católica en Venezuela reflejan un compromiso constante con el bienestar de los ciudadanos en momentos de crisis. La exhortación del pontífice a que “no falte la solidaridad de la comunidad internacional con esta querida nación” invita a gobiernos, organizaciones y personas alrededor del mundo a extender su mano amiga para aliviar el sufrimiento de los venezolanos y ayudar en la reconstrucción de sus vidas y comunidades tras el desastre natural.
De ahí que estas expresiones de apoyo espiritual, acompañadas por ayuda material efectiva, son una luz de esperanza para Venezuela en estas horas difíciles. El llamado a la unidad nacional e internacional, el rezo colectivo y la acción concreta en favor de los damnificados son fundamentales para superar esta dolorosa experiencia y avanzar juntos hacia la recuperación y la paz.
Finalmente, la voz del papa León XIV resuena así como un recordatorio de la importancia de la fraternidad y la solidaridad entre las naciones ante las adversidades que afectan a nuestros hermanos venezolanos.