Durante su visita a Barcelona, España, el papa León XIV protagonizó un emotivo encuentro con Renzo, un niño de seis años que le realizó varias preguntas al sumo pontífice que captaron la atención del mundo.

El encuentro se dio tras una reunión que tuvo el Santo Padre en la iglesia de San Agustín, conocida como la “catedral de los pobres”, donde compartió con representantes de las entidades caritativas y de asistencia social de la Archidiócesis de Barcelona.

Antes del encuentro, León XIV conoció la historia del menor a través de un video en el que aparecía junto a su familia relatando las dificultades económicas que enfrentan en un barrio popular de Barcelona.

El papa León XIV bendijo la noche del miércoles por la noche la torre más alta de famosa basílica de la Sagrada Familia de Barcelona. | Foto: AFP or licensors

No obstante, fue durante la conversación en persona cuando Renzo se convirtió en protagonista al formular las siguientes preguntas:

“¿Le gusta el fútbol?, ¿De pequeño ya quería ser papa?, ¿Por qué a unas personas les pasan cosas buenas y a otras les pasan cosas malas?, ¿De quién es la culpa?, ¿Por qué hay tantas personas que viven en la calle? ¿Dios quiere que haya pobres y ricos?, ¿por qué hay tantos abuelos solos? y ¿hay que perdonar siempre?”, fueron varias de las preguntas que realizó el niño.

Ante el cuestionario, el papa se levantó de su asiento y lo abrazó, en una escena que generó emoción entre los presentes. Previo a responder las preguntas, el Santo Padre recordó su primera visita a la iglesia de España.

“Aquí, de verdad, me siento en casa. Gracias por todo lo que ustedes representan. Quizá piensen que la razón es evidente, porque se trata de San Agustín, pero déjenme contarles algo. La primera vez que vine a esta iglesia no tenía a este arzobispo sentado a mi lado. Viajaba por carretera desde Roma hacia León y, al llegar, dije: ‘Miren, en Barcelona hay una iglesia de San Agustín; vamos a visitarla’”, narró a los presentes.

El papa León XIV bendijo la noche del miércoles por la noche la torre más alta de famosa basílica de la Sagrada Familia de Barcelona. | Foto: AFP or licensors

Posteriormente, el pontífice comenzó a responder las preguntas. Al responder sobre el fútbol, dijo: “El fútbol nos recuerda algo que no debemos olvidar: la vida no es una carrera para lucirse en solitario, sino un camino que aprendemos a recorrer juntos. Quien no sabe pasar el balón, aunque tenga talento, todavía no ha entendido el juego. Y quien no sabe vivir con los demás y para los demás, todavía no ha entendido la vida.

Respecto al interrogante sobre si de pequeño soñaba con ser papa, León le dijo: “Ni de joven ni de viejo, pero puedo decir que desde pequeño sentí el deseo de entregar mi vida a Dios.

El Obispo de Roma también afirmó que cada persona tiene un llamado único: “Dios nos muestra que, aunque haya sufrimiento, nunca abandona a sus hijos, porque nos tiene preparada una alegría eterna, donde ya no habrá ni tristeza ni dolor”.

Una de las dudas que tenía el pequeño era sobre las situaciones. difíciles que afrontan de manera desigual las personas, algo que el padre respondió así:

“A través de la vida de Jesucristo, Dios nos muestra que, aunque haya sufrimiento, Él nunca abandona a ninguno de sus hijos, porque nos tiene preparada una alegría eterna donde ya no habrá tristeza ni dolor. Tengamos confianza: Jesús está con nosotros, nos ayuda y acompaña, y nos da fuerzas para atravesar los momentos difíciles que podamos encontrar en la vida”, señaló.

Finalmente, el Sumo Pontífice dejó un mensaje de reflexión sobre la importancia de perdonar.

“Perdonar no significa olvidar por la fuerza, como si nada hubiera pasado. Perdonar significa no dejar que el odio se convierta en dueño de nuestro corazón. Nuestra disposición para perdonar es condición para el perdón que recibimos de Dios”, añadió el papa.