La emergencia provocada por una gigantesca riada en Nepal continúa dejando un saldo cada vez más fatal. Las autoridades elevaron este viernes a 538 el número de cuerpos recuperados después de las inundaciones que arrasaron varios sectores de la cuenca de los ríos Bhote Koshi y Trishuli. Al mismo tiempo, los equipos de rescate mantienen la búsqueda de 977 personas cuyo paradero aún se desconoce.
El último reporte, actualizado este viernes, muestra que el impacto se extendió mucho más allá de las zonas cercanas al origen de la emergencia. Chitwan concentra la mayor cantidad de víctimas mortales, con 221 cuerpos recuperados, mientras que en Nawalparasi se localizaron otros 134. También se reportaron víctimas en otras ciudades.
La violencia de la corriente explica que numerosos cadáveres hayan aparecido a decenas e incluso cientos de kilómetros del punto donde comenzó la tragedia. El agua arrastró enormes cantidades de barro, piedras y restos de infraestructura por los cauces, desplazando a las víctimas hacia las zonas bajas antes de perder fuerza.
La emergencia también ha generado una crisis humanitaria debido al elevado número de personas que permanecen sin localizar. Entre los desaparecidos se encuentran funcionarios, habitantes de las comunidades afectadas y cientos de ciudadanos extranjeros que se encontraban en Nepal. Los registros oficiales señalan 517 extranjeros y 127 nepalíes residentes en otros países entre quienes siguen sin ser encontrados.
La identificación de los fallecidos representa otro desafío. Cientos de cuerpos permanecen sin identificar, mientras familiares acuden a centros médicos y morgues para revisar fotografías y tratar de encontrar información sobre sus seres queridos.
En el lado chino de la frontera, el desastre también golpeó la zona tibetana de Gyirong, donde las autoridades chinas mantienen un reporte de 558 desaparecidos y cinco fallecidos, según las últimas actualizaciones citadas por medios internacionales.
Las labores de rescate avanzan bajo condiciones extremadamente difíciles. Carreteras y puentes fueron destruidos, las comunicaciones presentan interrupciones y los desprendimientos de tierra dificultan el acceso a las zonas más afectadas. Además, las autoridades mantienen la alerta ante la posibilidad de nuevas crecidas y deslizamientos.
Cerca de 15.000 miembros de seguridad y emergencia participan en las operaciones de búsqueda, rescate y asistencia, mientras helicópteros y otros recursos son utilizados para llegar a comunidades aisladas.
La tragedia, ocurrida el 26 de agosto, dejó una destrucción en el Himalaya y mantiene en alerta a Nepal y China ante el riesgo de nuevos desbordamientos en esas zonas.