Con María Corina Machado y Edmundo González al otro extremo del mundo, otros líderes en el exilio y políticos encarcelados, parece que poco o nada le interesa a Donald Trump incluir en sus planes posMaduro a la oposición venezolana.

Lo anterior quedó claro cuando Machado renovó su promesa de regresar a Caracas poco después de conocerse la captura del líder del régimen y rápidamente Washington le ‘cortó las alas’ descartando que pudiera tomar el poder: “No tiene el apoyo ni el respeto del país”.

“Ya sea por el desprecio del comité del Nobel, por una lectura geopolítica o por un interés económico extractivista, Trump ha dejado claro que en el plazo inmediato no habrá ninguna transición democrática a través de elecciones y no ha reconocido el liderazgo de María Corina. Edmundo González, por su parte, está tratando de consolidar nuevamente una representatividad y unas mayorías, pero no le va a resultar fácil estando en España, en el exilio y sin el apoyo real y directo de los Estados Unidos”, indica el internacionalista Jorge Luis Yarce.

De hecho, Delcy Rodríguez, quien aprobó la liberación de presos políticos esta semana, asumió como presidenta interina con el aval del Mandatario estadounidense, quien dice estar a cargo de Venezuela.

Ese gesto inmediatamente sepultó el apoyo que él le había dado a las denuncias de fraude de Machado y la reivindicación del triunfo de González.

El escenario, en palabras del analista Ricardo Ríos, se resume a un tema de control: “La oposición no tiene una estructura institucional ni incidencia sobre el Gobierno que le permita administrar la transición”.

Nicolás Maduro fue trasladado en helicóptero. | Foto: El País

Información revelada por medios de comunicación internacionales señala que asesores del Jefe de la Casa Blanca, que cumplirá su primer año el 20 de este mes, lo convencieron de no entregar el poder a la oposición, para evitar desestabilizar más a Caracas y no tener que enviar tropas al terreno.

Y aunque desde la intervención armada, María Corina ha agradecido hasta el cansancio a Donald Trump, le tocó reconocer que la última vez que hablaron fue el 10 de octubre del año pasado.

“Es un panorama no muy alentador para la oposición, porque el hecho de que González esté en el exilio y Machado tenga que estar evadiendo las fuerzas oficialistas, muestra la incapacidad de convocatoria y participación en un proceso político en Venezuela”, dice Juan Nicolás Garzón, profesor de la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas de la Universidad de La Sabana.

Agrega que “las fuerzas chavistas llevan 26 años y están profundamente enquistadas en el país. Han recibido un golpe muy fuerte, evidentemente, pero es un error pensar que toda la población en su conjunto está esperando a que María Corina sea puesta en el poder”.

Desde siempre, la oposición ha hecho llamados a los militares para que respeten la Constitución y acaten el mandato de las presidenciales del 28 de julio de 2024, en las que, asegura, venció a Maduro con el 70 % de los votos; sin embargo, la Fuerza Armada se ha declarado abiertamente chavista, jurando lealtad absoluta a Nicolás Maduro y ahora respaldo a Rodríguez.

“Trump lo que hace es ‘jaquear’ el Gobierno y lo pone a trabajar para él. Era lógico que tenían que dar el poder a actores del oficialismo”, señala Ríos.

Coincide Enrique Prieto-Ríos, profesor de Derecho Internacional de la Universidad del Rosario, y anota que Estados Unidos no tiene un interés en la democracia, sino en que haya un gobierno que le sirva para la explotación del petróleo: “Habrá que esperar, si le funciona Rodríguez, la mantendrá, pero veo muy poco probable una opción para Machado”.

Delcy Rodríguez, vicepresidenta de Venezuela. | Foto: AFP or licensors

Advierte que las personas que trabajan con el Mandatario en Washington saben que hay dos reglas principales: “Uno no pelea con Donald Trump y uno alaga a Donald Trump, pero María Corina ‘peleó’ con él, así no lo haya querido, al quitarle el Nobel de Paz, y mientras Estados Unidos esté presionando el cambio y la transición de Venezuela, ni ella ni Edmundo van a tener un papel relevante”.

En efecto, los analistas están de acuerdo en que uno de los puntos de quiebre fue cuando se anunció que el premio sería para Machado, ya que Trump, lo codiciaba y minimizó el reconocimiento a la opositora, quien el 10 de octubre se lo dedicó.

Incluso, esta semana la líder venezolana volvió a ofrecérselo, aunque el Comité del Nobel informó que es intransferible, respuesta que solo generó silencio total en Washington.

De otro lado, para Vladimir Rouvinski, profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad Icesi, la negativa de Estados Unidos a la participación de los opositores se debe a la preocupación para comenzar la transición hacia una nueva Venezuela y que en el proceso se cambie todo de golpe.

“Sabemos de otras experiencias, y también por los mismos Estados Unidos, que, cuando se cambia de una vez todo, básicamente se enfrenta un problema enorme de gobernanza y eso es lo que no quiere hacer en Venezuela. Yo no excluyo que más tarde María Corina Machado y Edmundo González vayan a aparecer en el espacio político de Venezuela, pero posiblemente no se dé muy temprano”, anota.

¿Una oposición sin fuerza?

Desde el ataque del sábado, el oficialismo ha marchado a diario pidiendo el regreso de Maduro, pero poco se ha vuelto a conocer sobre el poder de convocatoria de la oposición, ya que los líderes que aún permanece en Caracas ha guardado silencio.

Esto se puede deber al miedo que se instaló tras los miles de arrestos que siguieron a las protestas por la cuestionada reelección de Maduro en 2024 o a que se decretó un estado de excepción que castiga con cárcel cualquier celebración de la reciente operación de EE. UU.

Nobel Peace Prize winner Maria Corina Machado addresses a press conference on December 11, 2025 at the Norwegian government's representative facilities in Oslo. Machado arrived in the Norwegian capital hours after the Venezuelan opposition leader's award was collected on her behalf by her daughter. (Photo by Odd ANDERSEN / AFP) | Foto: AFP or licensors

Además, las principales figuras adversas al chavismo permanecen en el exilio, la clandestinidad o en prisión, y aunque existe una pequeña representación opositora en la actual Asamblea Nacional, esta se distanció de Machado y tiene bajísima popularidad.

“La capacidad de la oposición para instalarse eventualmente en el poder, asumiendo que en las elecciones legítimamente ganó Edmundo, es muy limitada. Lo más viable sería que participara en un proceso de recomposición de la democracia, pero aún así tiene debilidades, sumadas a los problemas históricos que ha tenido la oposición venezolana”, dice Garzón.

En ese sentido, el abogado Mariano de Alba, experto en geopolítica, advierte que el liderazgo “no puede seguir apostando todas sus esperanzas a una solución decidida en Washington. Si el objetivo es construir un país democrático donde el interés de la mayoría sea relevante y se respete a las minorías, es crucial la iniciativa y organización interna”.

Sobre lo que le espera a Venezuela, Rouvinski menciona que, sin Maduro en Caracas, quien fue el llamado por Hugo Chávez para sucederlo, existe un riesgo de una lucha interna motivada por sectores del chavismo, lo que podría complicar el panorama tanto para Venezuela como para Estados Unidos.

“La postura de Caracas no es solo narrativa, sino que efectivamente están tratando de ignorar las órdenes que vienen de EE. UU., por lo que podríamos esperar otro golpe de parte de Trump, pese a que no es una opción que desee, pero puede verse obligado a hacerlo”, dice.

Y concluye Yarce que “hay una fuerte inestabilidad política al interior de Venezuela, sumada a la incertidumbre del Gobierno y la población, que genera problemas para la administración y los generará en la sucesión”.

*Con información de AFP