Sin duda, la cultura mexicana está determinada por su singular culto a la muerte, desde el arte folclórico donde uno de sus símbolos es “la Catrina”, figura esquelética que representa la familiaridad que tienen con las costumbres fúnebres no como son asumidas desde el miedo, sino como un paso más en la existencia.
Por eso, una de sus tradiciones más populares es el Día de los Muertos, cuando preparan el delicioso pan de muerto y celebran la memoria de sus seres queridos en los cementerios. Una película como ‘Coco’ de Disney refleja esta forma tan propia de relacionarse con el más allá.
Pero México también tiene cultos menos amables, como por ejemplo el de “la santa muerte”, al que se consagran los mafiosos, capos y narcotraficantes de este país.
Entre las leyendas urbanas de este tipo que circulan hay una bastante tétrica, se trata de ‘La Pascualita’, un maniquí que se exhibe en la tienda de vestidos de novia La Popular, en la ciudad de Chihuahua.
Según el relato oral que llama la atención de curiosos y amantes de lo paranormal, desde 1930 en este establecimiento se comenzó a ver en la vitrina un maniquí muy realista de una mujer, una novia vestida de blanco, cuyos ojos son muy convincentes y en las manos incluso se observan las venas.
Desconociendo el talento del artista, poco a poco comenzó a circular la leyenda de que se trataba de una mujer momificada, que sería la hija de la propietaria, quien habría muerto a causa de la picadura de una araña, así como en el cuento de Horacio Quiroga.
Devastada por el dolor de perder a su hija, incapaz de asimilar su muerte, la madre, llamada según los rumores Pascuala Esparza, habría encargado embalsamar su cuerpo y lo llevó a su almacén para que la acompañara.
La historia se popularizó y luego llegó a las redes sociales como “creepypasta”, es decir folclor digital, donde ‘La Pascualita’ fue comparada con ‘El cadáver de la novia’, la popular película animada de Tim Burton, donde una mujer revive para casarse.
Incluso el medio británico Daily Mail le dedicó una nota a la supuesta momia, invitando a un psíquico para que analizara el maniquí, dado que según testimonios de trabajadores el objeto se movía, habría llorado y les transmitía una energía muy intensa.
El médium Matt Fraser, según replicó El Tiempo, estudió el fenómeno y aseguró que sí tenía una energía espiritual, pero que “no creo que ‘La Pascualita’ sea literalmente el cadáver preservado de una joven. Sin embargo, sí creo que es cierto que el maniquí está conectado energéticamente”.
Al respecto, explicó que las personas se aferran a objetos cuando no asimilan bien las pérdidas y transmiten a ellos su dolor, cargándolos de esta energía psíquica. Hasta ahora a nadie se le ha ocurrido realizar un análisis científico o forense para despejar las dudas.