La investigación sobre el devastador accidente ferroviario ocurrido el pasado domingo cerca de Adamuz, en la provincia de Córdoba, suma un nuevo capítulo con la divulgación de un audio angustiante del conductor de uno de los trenes implicados, en el que solicita con urgencia que se detenga el tráfico en las vías minutos antes de la tragedia.
El siniestro, considerado uno de los peores en la historia reciente de la alta velocidad en España, dejó al menos 41 fallecidos y decenas de heridos, según confirmaron las autoridades mientras continúan las labores de rescate e identificación de víctimas.
Los audios, reconstruidos a partir de grabaciones de la caja negra del tren de alta velocidad Iryo 6189, revelan que el maquinista se comunicó primero con el centro de mando de Adif en Atocha para informar que había sufrido un problema descrito inicialmente como un “enganchón”, un término técnico que sugiere un fallo en el tren o en la infraestructura de la vía.
En esa primera comunicación, el conductor afirmó que su tren estaba bloqueado y que tenía dificultades técnicas, sin estar todavía consciente de la magnitud del accidente ni de la presencia de otro convoy en una vía paralela.
La angustia del maquinista se intensificó en la segunda llamada, cuando informó que el tren había descarrilado e invadido la vía contigua. En ese momento, pidió de manera urgente que se detuviera el tráfico ferroviario en la zona, con el objetivo de evitar otros siniestros, aunque desde el centro de control respondieron que “no había ningún tren llegando”.
“No puedo moverme… necesito que paren el tráfico en las vías urgentemente, por favor”, se escucha en el audio, que ya se ha convertido en una pieza clave para entender los instantes previos a la colisión fatal. Además de solicitar el cese de circulación, el conductor también reportó un incendio en uno de los vagones y pidió el envío inmediato de bomberos y ambulancias para atender a los heridos.
El accidente en Adamuz se produjo cuando el tren Iryo, que circulaba desde Málaga hacia Madrid, descarriló y, en una fracción de segundos, colisionó con un tren Alvia de Renfe que se dirigía desde Madrid hacia Huelva. Ambas unidades se desplazaban a velocidades próximas a los 200 km/h, lo que elevó la gravedad del impacto.
Mientras tanto, la investigación oficial sigue recabando testimonios, revisando registros técnicos y analizando las grabaciones para determinar las causas exactas del accidente.