La captura de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero en Caracas, durante un operativo militar de Estados Unidos, no solo marcó un hecho sin precedentes en la política regional, sino que también reconfiguró la lista de los más buscados por la justicia estadounidense.
Con el exmandatario venezolano fuera del escenario, el foco de Washington se desplazó hacia otras figuras consideradas clave en redes de narcotráfico y terrorismo internacional.
Tras ese operativo, el ministro de Interior y Justicia de Venezuela, Diosdado Cabello, pasó a ocupar uno de los primeros lugares en el listado de recompensas activas. Estados Unidos ofrece 25 millones de dólares por información que permita su arresto y condena, una cifra que lo ubica al mismo nivel de los criminales más perseguidos a escala global.
De acuerdo con avisos oficiales de la Administración de Control de Drogas (DEA), Cabello es buscado por conspiración de narcoterrorismo, conspiración para la importación de cocaína y conspiración para el uso de armas automáticas y dispositivos destructivos en apoyo de delitos relacionados con drogas.
La recompensa fue incrementada en enero de 2025, cuando pasó de 10 a 25 millones de dólares.
Esa misma suma es ofrecida por Dawood Ibrahim, terrorista indio señalado como el cerebro de los atentados de Bombay de 1993, que dejaron 157 muertos. Aunque su paradero es desconocido desde hace años, la India sostiene que se oculta en Pakistán, versión que ha sido negada por ese país.
Para Washington, Ibrahim sigue siendo uno de los objetivos prioritarios en la lucha contra el terrorismo internacional.
La lista de los más buscados también incluye al ministro de Defensa venezolano, Vladimir Padrino, por quien el Departamento de Estado ofrece una recompensa de 15 millones de dólares. Según el aviso oficial emitido el 10 de enero de 2025, Padrino es requerido por conspiración para distribuir cocaína a bordo de aeronaves matriculadas en Estados Unidos.
Esa cifra lo coloca al mismo nivel de Nemesio Rubén Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, fundador y líder del Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG), uno de los grupos criminales más poderosos y violentos de México. Para las autoridades estadounidenses, ambos casos reflejan la dimensión transnacional del narcotráfico que buscan combatir.
Hasta su captura, la recompensa más alta ofrecida por Estados Unidos era la de 50 millones de dólares que pesaba sobre Nicolás Maduro, acusado de liderar una red de narcotráfico con alcance internacional. El exmandatario fue detenido junto a su esposa, Cilia Flores, y actualmente permanece recluido en una prisión federal de Nueva York, a la espera de ser procesado.