La confrontación entre los presidentes Daniel Noboa y Gustavo Petro subió de tono luego de que el mandatario ecuatoriano respondiera con dureza a las críticas sobre el aumento de aranceles a productos colombianos. La disputa no solo refleja un choque diplomático, sino también diferencias en el manejo de la seguridad y el narcotráfico en la región.
El pronunciamiento de Noboa llegó tras un mensaje de Petro en el que calificó como una “monstruosidad” la decisión de Ecuador de elevar significativamente los aranceles a las importaciones provenientes de Colombia.
Frente a esto, el presidente ecuatoriano aseguró que en el futuro será posible dialogar “con un gobierno que sí esté comprometido con combatir la delincuencia y el narcotráfico”.
La medida económica anunciada por Ecuador contempla un aumento progresivo de los aranceles, que han pasado del 30 % en febrero al 50 % en marzo, y que podrían alcanzar hasta el 100 % o incluso el 200 % a partir de mayo. Según el gobierno ecuatoriano, esta decisión responde a la falta de acciones concretas por parte de Colombia para reforzar la seguridad fronteriza.
El Ministerio de Producción ecuatoriano explicó que el incremento, denominado “tasa de seguridad”, busca compensar los altos costos que enfrenta el país para controlar una frontera de aproximadamente 600 kilómetros. En esa zona operan grupos vinculados al narcotráfico, la minería ilegal y el tráfico de personas, lo que ha elevado la presión sobre las autoridades.
Por su parte, Petro no solo cuestionó la medida, sino que aseguró que esta decisión marca el fin del llamado Pacto Andino para Colombia. El mandatario planteó la posibilidad de redirigir la estrategia comercial del país hacia otros bloques como el Mercosur, con el objetivo de fortalecer relaciones en el Caribe y Centroamérica.
La tensión también se ha trasladado al ámbito diplomático. Ecuador llamó a consultas a su embajador en Bogotá luego de que Petro calificara como “preso político” al exvicepresidente ecuatoriano Jorge Glas, quien se encuentra encarcelado por casos de corrupción. Desde Quito, estas declaraciones fueron interpretadas como una violación al principio de no intervención.
Mientras tanto, el intercambio comercial entre ambos países se ha visto afectado por esta guerra arancelaria, que comenzó a inicios de 2026. Además de los impuestos a las importaciones, Colombia ha respondido con restricciones como la suspensión del suministro de energía a Ecuador, lo que ha incrementado la tensión bilateral.
En medio de este panorama, Noboa también puso el foco en la situación interna de su país. El mandatario reveló que en lo corrido de 2026 se han registrado más de 1.800 homicidios, una cifra que evidencia la magnitud de la crisis de violencia que enfrenta Ecuador.
El presidente cuestionó a la Organización de las Naciones Unidas por no emitir informes específicos sobre el impacto de estos hechos, pese a que en 2025 se registraron más de 9.000 asesinatos. Según Noboa, el organismo internacional debería centrar su atención en la protección de las víctimas y no en posturas ideológicas.