El asesinato de la joven indígena Yamileth Oneida Quilindo Quilindo ha provocado una marcada posición de rechazo en el departamento del Cauca, especialmente en el municipio de Puracé, donde comunidades, organizaciones sociales y autoridades elevan su voz para exigir justicia y acciones concretas frente a la violencia contra las mujeres en esta parte del país.
De acuerdo con el pronunciamiento del Consejo Regional Indígena del Cauca, el crimen ocurrió el pasado sábado 21 de marzo y fue catalogado como un feminicidio que enluta no solo a su familia, sino a todo el territorio. La organización indígena reiteró que este tipo de hechos no pueden entenderse como casos aislados, sino como expresiones de una problemática estructural que afecta a las mujeres en distintos contextos.
Desde el Proceso de Mujeres del CRIC, lideresas indígenas manifestaron su “profundo dolor e indignación” frente a lo ocurrido, al tiempo que hicieron un llamado a la reflexión colectiva. En su comunicado, enfatizaron que la muerte de una mujer trasciende el ámbito individual y familiar, generando impactos en el equilibrio espiritual y social de las comunidades.
“La pérdida de la vida de una mujer no solo enluta a un hogar, sino que genera una grave desarmonía en nuestra Madre Tierra y rompe el tejido social de nuestras comunidades”, señalaron, resaltando la dimensión cultural y comunitaria que tiene este tipo de violencias en los pueblos indígenas.
Por su parte, la administración municipal de Puracé, encabezada por el alcalde Jorge Armando Andrade Molano, rechazó de manera categórica el asesinato. Aunque precisaron que el hecho no ocurrió en el casco urbano, confirmaron que involucra a integrantes de esta población, lo que ha generado consternación generalizada.
Después, y como indicaron habitantes de esa zona del Cauca, los hechos se confirmaron en la noche de ese sábado cuando encontrón el cadáver de la joven de 21 años de edad sobre vía pública.
“Se ubicó el cuerpo de la comunera en la vereda La Sardina, jurisdicción de Puracé, presentando hematoma a la altura del cuello, al parecer la estrangularon. Al parecer el responsable sería su expareja sentimental, conocido ampliamente por la comunidad”, indicaron los líderes indígenas del oriente del Cauca.
Ahora, entonces, las autoridades locales hicieron un llamado a los organismos competentes para que adelanten con celeridad las investigaciones y logren esclarecer lo ocurrido. Asimismo, reiteraron su compromiso con el fortalecimiento de las estrategias de prevención de violencias basadas en género, así como con la atención integral a las víctimas.
Este caso vuelve a encender las alarmas sobre la situación de las mujeres en el Cauca, donde organizaciones sociales advierten sobre el incremento de agresiones y la persistencia de factores de riesgo en territorios rurales e indígenas. La falta de garantías, el acceso limitado a la justicia y las dinámicas del conflicto armado agravan este panorama.
Mientras tanto, voces desde distintos sectores coinciden en la necesidad de acciones urgentes que permitan frenar esta problemática. La exigencia es clara: verdad, justicia y garantías de no repetición, para que crímenes como el de Yamileth Oneida Quilindo Quilindo no queden en la impunidad y no se sigan repitiendo en el territorio.