Momentos de máxima tensión se viven en el corregimiento de El Plateado, en la zona rural del municipio de Argelia, Cauca, donde habitantes de al menos doce veredas del Cañón del Micay denunciaron un ataque contra las mismas con drones mientras adelantaban acciones para exigir el esclarecimiento por la muerte de dos civiles.
De acuerdo con los testimonios de la comunidad, los hechos se registraron cuando líderes y habitantes de la zona intentaban establecer un diálogo con los integrantes de la Policía Nacional para conocer detalles sobre el fallecimiento de dos ciudadanos de nacionalidad venezolana, quienes perdieron la vida al interior de un vehículo, situación que se presentó en el barrio Puertas del Río, en zona urbana de ese municipio.
En el ataque de este martes 27 de enero, indicaron los pobladores, murió una niña de nueve años de edad y más de diez personas resultaron heridas. Entre los lesionados están varios socorristas de esta población, donde existe un choque entre las comunidades y la Policía por la muerte en hechos confusos de dos civiles, situación que se presentó en la noche de este domingo 25 de enero.
Según versiones preliminares de los pobladores, estas muertes se habrían producido por presuntos disparos de la Fuerza Pública, situación que aún no ha sido esclarecida oficialmente.
Sin embargo, fuentes consultadas por El País indicaron que los dos jóvenes posiblemente hicieron caso omiso a una orden de alto dada por los uniformados cuando en la noche de ese domingo llevaban a cabo acciones de control en esa parte del casco urbano.
“Los muchachos continuaron la marcha, y como los compañeros los persiguieron hasta interceptarlos, entonces los dos muchachos después dispararon, de ahí que se formara una balacera porque se dio la respuesta armada en legítima defensa y lastimosamente los dos jóvenes perdieron la vida en ese intercambio de disparos”, explicaron integrantes de esa institución.
En contraste, y de acuerdo con varios líderes de este corregimiento, es “completamente falso que las dos víctimas estuvieran armadas, más cuando no pertenecían a ninguna de las organizaciones ilegales que tienen presencia acá; la gente está muy indignada porque reconocen y dan fe que eran dos pelados venezolanos trabajadores; uno era un mecánico de motos y otro laboraba en una carnicería, entonces esperamos la versión de la Policía, qué nos expliquen qué pasó con estos do civiles, porque los asesinaron”.
Además indicaron que “el ataque contra los jóvenes se dio cuando el vehículo tipo campero estaba estacionado y ellos en una residencia, entonces exigimos que sea la Fiscalía la que determine cómo fueron estos hechos y establezca, de manera técnica y científica, las correspondientes responsabilidades”.
Después, y como bien indican las personas de este corregimiento y otros de la zona, se presentó este ataque en medio de esta exigencia de explicaciones, donde comenzaron los ataques con drones por las calles de El Plateado.
Los habitantes denuncian, además, que, pese a que la fuerza pública desplegada en la zona cuenta con tecnología antidrones, no se habrían activado los mecanismos de defensa necesarios para protegerse y, de paso, salvaguardar a la población civil.
“La comunidad perdía diálogo y claridad por lo ocurrido con los dos civiles, pero la respuesta fue el uso de drones de manera indiscriminada”, señalaron habitantes del cañón del Micay en comunicación con un medio de comunicación regional, Primera Edición Noticias.
Según estas versiones, el temor crece entre la población debido a la persistencia de los ataques y la ausencia de garantías de seguridad en este poblado rural, donde aún hay una marcada presencia de las disidencias de las Farc.
De manera extraoficial, se habla de varios heridos y de posibles víctimas fatales como consecuencia de lo que sería un nuevo y presunto ataque atribuido a la Fuerza Pública con el objetivo de dispersar a la comunidad. Sin embargo, hasta el momento no existe un pronunciamiento oficial que confirme o desmienta esta información.
La comunidad recordó que un hecho similar se registró el pasado 12 de octubre de 2024, tras el inicio de la Operación Perseo, cuando también se denunciaron acciones violentas en el territorio que afectaron a la población civil. Por ello, los habitantes de las doce veredas del cañón del Micay reiteraron su llamado urgente a los organismos de control, a la Defensoría del Pueblo y a la comunidad internacional para que se garantice la protección de los derechos humanos y se esclarezcan tanto los ataques actuales como la muerte de los dos civiles.
Mientras tanto, la situación en El Plateado continúa siendo crítica y la población permanece en alerta, a la espera de una respuesta oficial que permita frenar los ataques y abrir un canal de diálogo que evite una nueva escalada de violencia en esta zona del suroccidente colombiano.