La situación de orden público en el suroccidente colombiano alcanzó un punto crítico durante este sábado. Una ola de violencia sistemática mantiene en vilo a las poblaciones del Cauca y el Valle, tras registrarse una serie de hostigamientos y atentados contra la infraestructura y la Fuerza Pública.

Según fuentes consultadas por El País, los ataques se han concentrado en los municipios de Silvia, El Tambo, Guachené y Jambaló, evidenciando una acción coordinada de grupos armados ilegales.

Alrededor de las 4:00 de la tarde, la tranquilidad en el municipio de Silvia se rompió por un hostigamiento armado dirigido a la estación de policía local. Presuntos guerrilleros dispararon ráfagas de fusil desde el casco urbano, obligando a los uniformados a reaccionar de inmediato para repeler la agresión.

Afortunadamente, los reportes iniciales indican que la situación fue controlada rápidamente sin dejar víctimas que lamentar, aunque el pánico se apoderó de la población civil que quedó atrapada en medio del fuego cruzado.

Simultáneamente, en el municipio de El Tambo, se registró un atentado contra la estación de servicio ubicada en el sector de El Tabulón. Criminales provocaron un incendio en la infraestructura de la gasolinera, generando una emergencia que amenazaba con extenderse a las viviendas aledañas.

No obstante, fuentes oficiales confirmaron a este medio que las llamas fueron contenidas y el incidente no pasó a mayores, aunque la destrucción parcial de la estación se suma al balance de daños materiales de esta jornada de terror.

Se registró un atentado contra la estación de servicio ubicada en el sector de El Tabulón. | Foto: Captura de pantalla

La ofensiva criminal también se extendió hacia el norte del departamento. En Guachené y Jambaló, las tropas de la Tercera División del Ejército Nacional lograron desactivar un cilindro bomba que había sido instalado por disidentes de las Farc.

Este hallazgo evitó una tragedia similar a la ocurrida en la mañana en el sector de El Túnel, Cajibío, donde un artefacto de similares características cobró la vida de catorce personas confirmadas hasta el momento y destruyó un tramo de la vía Panamericana.

Ante la gravedad de los hechos, el mando militar ordenó el refuerzo de la seguridad en puntos estratégicos. Se han realizado sobrevuelos militares constantes, especialmente en las zonas aledañas donde ocurrió la explosión del bus de pasajeros.

La presencia de soldados ha sido incrementada en los cascos urbanos para intentar devolver la calma a los habitantes, quienes han denunciado a través de redes sociales la crudeza de los enfrentamientos y la cercanía de los disparos a las viviendas.

Este recrudecimiento de la violencia en el Cauca ocurre en paralelo a las medidas de emergencia adoptadas en el municipio de Jamundí, donde el alcalde encargado, Nilton Amílcar Guerrero, decretó restricciones severas tras el atentado a la estación de policía de Potrerito y los ataques a batallones en Cali y Palmira.