Cuatro personas fueron asesinadas en zona rural del municipio de Santander de Quilichao, norte del Cauca, en un nuevo episodio de violencia que vuelve a evidenciar la compleja situación de orden público que enfrenta este departamento, considerado desde hace varios años como uno de los territorios más golpeados por las masacres, los enfrentamientos armados y las disputas entre estructuras ilegales.
Los hechos ocurrieron cerca de la vereda San Isidro, corregimiento de Mondomo, un sector ubicado a pocos kilómetros de la vía Panamericana, corredor estratégico que conecta al suroccidente del país y que históricamente ha sido escenario de confrontaciones armadas, control territorial ilegal y presencia de diferentes grupos armados.
Según los profesionales del Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz, Indepaz, las víctimas fueron identificadas preliminarmente como Anderson Velasco, Kevin Pulgarín Ruiz, Sebastián Rivera y un cuarto hombre oriundo de Jamundí, Valle del Cauca, cuya identidad continúa sin establecerse oficialmente.
Como bien indicaron líderes sociales de Santander de Quilichao, este caso comenzó a conocerse durante las primeras horas de la mañana de este miércoles 3 de junio, luego de que campesinos asentados en esta zona rural alertaran sobre el hallazgo de varios cuerpos abandonados a un costado de las vías terciarias que comunican a diferentes sectores del corregimiento de Mondomo.
“Primero los compañeros del sector de San Isidro encontraron dos cadáveres, estaban a un costado de la vía de acceso a la zona; después encontraron los otros dos cuerpos en esa misma parte de Mondomo”, relataron representantes comunitarios, quienes además señalaron que, preliminarmente, las víctimas no serían habitantes reconocidos del sector.
La situación generó preocupación entre las comunidades campesinas debido a que esta zona rural permanece bajo constantes tensiones derivadas de la presencia de estructuras armadas ilegales, extorsiones, amenazas y disputas por corredores estratégicos utilizados para movilización y economías ilícitas.
De acuerdo con Indepaz, este hecho corresponde a la masacre número 60 registrada en Colombia durante 2026. La organización recordó además que el Cauca continúa apareciendo entre los departamentos con mayores registros de masacres y homicidios múltiples del país, situación que responde, según organizaciones sociales y defensoras de derechos humanos, a la persistencia del conflicto armado, la fragmentación de grupos ilegales y las disputas territoriales.
La Defensoría del Pueblo ya había advertido sobre estos riesgos a través de varias alertas tempranas. Entre ellas se encuentra la AT 013 de 2025, que identifica riesgos relacionados con la imposición de normas ilegales, restricciones a la movilidad, amenazas y formas de control social ejercidas por actores armados. A ello se suma la AT 036 de 2023, que alertó sobre la creciente confrontación armada en esta región del norte caucano.
Según Indepaz, en esta zona mantienen presencia estructuras como el Frente Jaime Martínez y el Frente Dagoberto Ramos del Bloque Occidental Jacobo Arenas, además de grupos locales armados que buscan mantener influencia sobre corredores territoriales y economías ilegales.
Mientras organismos judiciales avanzan en la inspección de la escena y la identificación plena de las víctimas, líderes sociales del norte del Cauca insistieron en que la persistencia de estos hechos demuestra que las alertas institucionales continúan sin traducirse en garantías efectivas de protección para las comunidades que habitan esta región del departamento.