Desde la cárcel El Buen Pastor, en Bogotá, Carolina Galván decidió hablar públicamente luego de casi cinco años de la desaparición de su hija, la pequeña Sara Sofía. Lo hizo en una entrevista concedida al pódcast “Más allá del silencio”, espacio en el que entregó un relato detallado sobre su relación con Nilson Díaz y los hechos que rodearon la pérdida del rastro de la menor.

En su testimonio, Galván recordó cómo conoció a Díaz en medio de una situación económica difícil. Según contó, él buscaba a una persona que se encargara del cuidado de sus cuatro hijos, propuesta que ella aceptó como una oportunidad para obtener ingresos. Sin embargo, con el paso de los meses, la relación tomó un rumbo distinto al esperado.

De acuerdo con su versión, durante los primeros meses el hombre la presionó para que consiguiera dinero ejerciendo trabajo sexual. Ante la negativa de ella, aseguró que comenzaron las amenazas con arma de fuego y otros abusos.

En ese contexto, explicó que había dejado temporalmente a Sara Sofía al cuidado de su hermana con el propósito de brindarle mayor estabilidad. No obstante, tiempo después decidió llevar nuevamente a la niña a vivir con ella.

Galván afirmó que no le resultaba fácil visitar a su hija mientras estaba bajo el cuidado de su hermana, pues, según dijo, Díaz se lo impedía con frecuencia. A esto se sumaron las restricciones derivadas de la pandemia, lo que, de acuerdo con su relato, dificultó que la menor regresara a la vivienda de su tía.

En la entrevista, la mujer aseguró que la primera vez que dejó a Sara Sofía sola bajo el cuidado exclusivo de Díaz, la niña apareció con un ojo morado. Al preguntarle por lo sucedido, él le habría dicho que se trató de una caída, explicación que en ese momento aceptó.

Sin embargo, el punto más crítico de su relato se centra en el 27 de enero, fecha que, según indicó, marcó el inicio de los hechos que terminaron con la desaparición. Ese día, contó, bañó y arregló a la niña antes de salir.

Horas después, al regresar, notó una actitud inusualmente tranquila en Díaz, quien le manifestó que la menor no despertaba. “Me ataqué a llorar y le preguntaba: ‘Nilson, ¿qué pasó con la niña?’”, recordó.

Meses antes de la desaparición, Sara Sofía estuvo a cargo de su tía materna Xiomara Galvan. | Foto: GUILLERMO TORRES

Galván afirmó que Díaz le dijo que la pequeña había “muerto de pena moral”, una explicación que asegura no haber comprendido en medio del impacto. Mientras ella entraba en desesperación, sostuvo que él permanecía calmado y que incluso le impedía salir de la vivienda bajo amenazas con arma de fuego.

En su declaración, también rechazó las acusaciones de Díaz, quien la señaló de haber golpeado a la niña tras un supuesto episodio en el baño. Según afirmó, él utilizó a sus propios hijos para declarar en su contra y la obligó a grabar videos con versiones falsas con el fin de desviar la investigación.

El rastro de Sara Sofía se perdió definitivamente el 29 de enero. Galván relató que ese día, mientras ella estaba fuera de la vivienda bajo presión, Díaz sacó a la niña del lugar. “Él sacó a la niña y, cuando llegué a la casa, ya no estaba. Me dijo que la había tirado al caño, pero en el caño nunca estuvo”, aseguró.

Casi cinco años después de la desaparición, su testimonio vuelve a poner sobre la mesa interrogantes sobre lo ocurrido y revive uno de los casos que más conmoción generó en el país al tratarse de una menor asesinada.