Aunque por su nombre no aparece en ningún mapa satelital de los que vigilan constantemente la deforestación en la región de la Amazonía colombiana, lo que sí se percibe desde el espacio es la enorme cicatriz de más de 50 kilómetros de largo que une por entre la selva los ríos Guaviare e Inírida.

La vía Tomachipán-Cumare es un paso ilegal que parte en dos un amplio sector del departamento de Guaviare y que históricamente utilizó la guerrilla de las Farc para el movimiento de hombres, precursores químicos, armas, droga y secuestrados. Una trocha que lleva en ocho horas de Barranco Colorado al corregimiento Tomachipán; un recorrido que normalmente tarda dos días.

Este es el trazado de la vía ilegal construida por entre la selva del Guaviare y que conecta por tierra los ríos Inírida y Guaviare. | Foto: El País

Sobre ese paso ilegal en zona rural de San José del Guaviare, y a la altura de la vereda La Siberia, pernoctaba un centenar de hombres al mando de alias ‘Calarcá’ el pasado 26 de mayo cuando fueron atacados por integrantes de las disidencias de alias Iván Mordisco y con un saldo trágico de 48 muertos, aunque la comunidad dice que son más, incluidos 11 menores de edad reclutados en departamentos como el Cauca.

La guerra a muerte por el control criminal de la puerta norte de la Amazonía radica en que este paso ilegal conecta con corredores estratégicos para el tráfico internacional de drogas, con pistas clandestinas, centrales de logística y abastecimiento para las filas disidentes y una fuente de millonarios recursos a través de economías ilegales como la minería, los cultivos de uso ilícito y la destrucción de zonas de reserva forestal para dar paso a la ganadería extensiva; todos ligados a la deforestación de la Amazonía.

La batalla que se libra hoy en Guaviare, según un estudio de Orion Integrated Biosciences INC, una empresa de seguridad, análisis de datos e inteligencia artificial, no es solo por territorio ni cultivos ilícitos. “Es una confrontación por uno de los nodos geográficos más importantes de la Amazonía colombiana, un espacio donde convergen corredores fluviales, terrestres y selváticos que conectan el interior del país con Venezuela, y particularmente con Brasil, donde se proyectan las rutas ilícitas más dinámicas del narcotráfico contemporáneo”.

“En capacidades, el balance es asimétrico, pero no decisivo. La facción disidente con la que el Gobierno mantiene diálogos —el bloque de Calarcá— contaba con alrededor de 1500 integrantes. El EMC de Mordisco, por su parte, fue descrito por el Ministro de Defensa en 2025 como una de las mayores amenazas armadas del país, con más de 5000 miembros a escala nacional, aunque no todos concentrados en Guaviare. En términos analíticos, el EMC preserva mayor profundidad estratégica nacional, mientras el EMBF ha logrado capitalizar mejor la ventana política de interlocución con el Gobierno”, asegura el análisis.

Esta es la dinámica criminal de los grupos disidentes y del narcotráfico en la región de la Amazonía colombiana. | Foto: Especial para El País

Lo que hoy ocurre en Guaviare, explica Willy Valdivia, analista y director ejecutivo de Orion Integrated Biosciences INC, “es el resultado de una combinación de factores geográficos y criminales que trascienden ampliamente los límites del departamento y de Colombia. Una lectura estratégica de la confrontación permite identificar cuatro motores principales: La fragmentación de antiguas estructuras, el control de corredores y economías ilícitas, los incentivos derivados de las negociaciones de la política de Paz Total del gobierno de Gustavo Petro y la transformación de las rutas internacionales del narcotráfico”. (Ver gráfico)

“Brasil se ha convertido en pieza central de una arquitectura criminal mucho más diversificada. Con más de 210 millones de habitantes, extensas fronteras amazónicas y algunos de los puertos más activos del hemisferio sur, el país funciona simultáneamente como mercado consumidor, corredor logístico y plataforma de exportación. En términos geográficos y comerciales, Brasil constituye quizá el principal mercado y corredor internacional asociado a los territorios que hoy se disputan en Guaviare”, explica Willy Valdivia.

El contexto internacional ha sumado también combustible a esta guerra. La presencia del Comando Vermelho y la del Primeiro Comando da Capital, las principales organizaciones criminales de Brasil, han fortalecido las rutas del narcotráfico y desde los puertos en el Atlántico han marcado salidas hacia África Occidental y luego hacia Europa, uno de los mercados más rentables para las organizaciones criminales trasnacionales.

“Aunque el Comando África de Estados Unidos (Africom) analiza dinámicas africanas y no la situación colombiana, sus hallazgos ilustran cómo corredores que nacen en la Amazonía terminan integrándose a redes criminales con alcance transcontinental”, detalla el estudio de Orión Integrated Biosciences INC al analizar la situación de orden público en el Guaviare.

En un documento recuperado por la fuerza pública, en las acciones contra las disidencias de las Farc de Iván Mordisco, este criminal envía varias instrucciones. | Foto: AFP or licensors

Agrega que: “La relevancia de territorios como Guaviare no radica en una presencia directa colombiana en ese continente, sino en su posición dentro de los corredores que conectan los centros de producción andinos con redes que hoy se extienden desde la Amazonía hasta África Occidental y Europa.

La ruptura de la mesa

Datos de fuentes militares revelan que la disputa por el control territorial del Guaviare se inició en abril del 2024, justo al romperse la mesa de negociación entre las disidencias de las Farc y el gobierno de Gustavo Petro, en el marco de la controvertida política de Paz Total.

Como resultado de esa ruptura, dos antiguos socios, Néstor Gregorio Vera (‘Iván Mordisco’) y Alexánder Díaz Mendoza (‘Calarcá’), toman caminos distintos y ‘Mordisco’ se aparta de la mesa de diálogos y sigue sembrando el terror al mando del Estado Mayor Central (EMC).

Por su parte ‘Calarcá’ o ‘Calarcá Bolívar’ crea el Estado Mayor de Bloques y Frentes con el que continúa con un pie en la mesa de negociaciones con el Gobierno, pero con el otro en la disputa sangrienta por el control de territorios claves para las actividades del narcotráfico.

Tras la firma del acuerdo de paz, dice Julio Armando Fuentes, analista de paz en la región del Guaviare, un grupo muy grande de la guerrilla se queda en el Guaviare, no acepta el acuerdo de paz y continúa haciendo operaciones militares; ahí se presentan varios problemas y lo que siento es que quienes quedaron aquí no lograron entender ese hito de la firma del acuerdo, ese antes y después, y siguieron operando como venían operando antes de la firma y justo ahí se equivocaron”.

“La realidad es que las grandes afectadas en esta disputa son las comunidades porque en esta región del país nos toca movernos por caños y ríos para lograr llevar el alimento y las medicinas; aquí no hay carreteras y las pocas que hay las han construido los campesinos o las convirtieron en rutas de intermediarios del narcotráfico”, explica Julio Armando.

El Consejo Regional Indígena del Cauca (Cric) ha indicado que desde sus comunidades están siendo reclutados niños para ser enviados a conflictos en otras zonas del país y un aumento en la cifra de niñas llevadas. | Foto: El País

Agrega que: “En el Guaviare todas las vías están en disputa. La disyuntiva es que por esas rutas salen insumos y droga, pero también comida y medicinas para las comunidades aisladas de la región. Entonces esas vías las han declarado ilegales y por tanto han pedido destruirlas porque son las rutas del narcotráfico, pero nadie ha pensado en ese campesinado”.

Pero mientras las alternativas a las comunidades, muchas de ellas confinadas, permanecen en pausa, los grupos armados y del narcotráfico se fortalecen en una región donde tampoco hubo paz y donde el temor se centra en el reclutamiento de sus niños.