En una declaración tajante que busca frenar los cuestionamientos sobre la eficacia operativa del Estado, el general Hugo López, comandante de las Fuerzas Militares, aseguró que el recrudecimiento de la violencia en el suroccidente no es consecuencia de fallas de la Fuerza Pública.
El oficial fue enfático al señalar que la tragedia ocurrida en Cajibío, donde la detonación de una carga dejó 21 personas fallecidas, es responsabilidad exclusiva de las estructuras que lidera alias ‘Iván Mordisco’. Para el alto mando, culpar a las instituciones por las acciones de los grupos armados es un error de enfoque, pues la naturaleza de estos ataques es el terrorismo premeditado contra la población civil.
López Barreto detalló que la estrategia de los criminales consistió en un plan sistemático para generar zozobra. Según su versión, los hombres bajo el mando de alias ‘Marlon’ bloquearon el paso vehicular en la carretera de forma estratégica, atravesando camiones y una chiva para represar a los viajeros.
Una vez los civiles quedaron atrapados y sin posibilidad de escape, activaron de forma remota un campo minado que había sido instalado con anterioridad. El general insistió en que los soldados se encontraban a tan solo un kilómetro de distancia sosteniendo combates, pero la rapidez y la ubicación del artefacto impidieron una reacción inmediata en ese punto exacto.
La complejidad del terreno en el Valle y el Cauca representa un desafío geográfico que las tropas intentan cubrir con 40 pelotones desplegados a lo largo de la vía Panamericana. Sin embargo, el comandante reconoció que el control absoluto de cada metro de asfalto es inalcanzable si no existe una colaboración directa de las comunidades.
Por esta razón, el general López hizo un llamado a fortalecer la inteligencia participativa, pidiendo a los ciudadanos reportar cualquier anomalía o presencia de extraños. Explicó que, en muchos casos, los delincuentes activan las bombas desde viviendas o sitios seguros mediante telefonía celular, lo que dificulta su detección sin información previa de los residentes.
El balance del fin de semana de terror entregado por el oficial es alarmante, se contabilizaron 31 acciones terroristas que incluyeron la quema de vehículos y el sabotaje a infraestructuras clave como el radar aéreo en El Tambo. A pesar de la ofensiva rebelde, el general envió un mensaje de firmeza, asegurando que la respuesta estatal se fortalecerá con la inclusión de 9 pelotones adicionales para blindar el Valle del Cauca.
“A estos criminales ya les llegó la hora”, sentenció el militar, reiterando que la meta actual es garantizar la seguridad en las urnas de cara a la jornada electoral y neutralizar a los cabecillas por quienes se ofrece una recompensa millonaria.
Finalmente, el alto mando militar abordó la situación de orden público en Jamundí, identificando este municipio como un eje crítico para el flujo de armamento y estupefacientes.
El oficial admitió que la instrumentalización de los habitantes por parte de los grupos armados complica las labores de patrullaje, pero fue claro al decir que el Ejército no entrará en choques con la población.
Se priorizarán las campañas de sensibilización y el uso de “burbujas de inteligencia” para detectar amenazas contra figuras políticas, asegurando que la soberanía nacional no se verá doblegada por el despliegue de violencia en las carreteras del suroccidente.