La Fiscalía General de la Nación y la Policía Nacional han revelado nuevas pistas que estarían fortaleciendo la hipótesis de un posible vínculo entre la disidencia Segunda Marquetalia y el magnicidio del senador y precandidato presidencial Miguel Uribe Turbay, asesinado el pasado 7 de junio en el parque El Golfito de Modelia, en Bogotá.
Según fuentes judiciales, el avance principal de la investigación radica en el papel de uno de los capturados, identificado como Simeón Pérez Marroquín, alias “el Viejo”, quien podría haber fungido como enlace entre los mandos de la disidencia y los ejecutores del atentado.
La Fiscalía, que ha liderado más de 400 diligencias con apoyo de la Dijín de la Policía y el CTI, ha analizado desplazamientos, comunicaciones y posibles vínculos financieros para consolidar esta línea de investigación.
Las indagaciones apuntan a que “el Viejo”, con antecedentes de homicidio, hurto y porte ilegal de armas y una trayectoria criminal de cerca de dos décadas, habría supervisado el traslado de Katerine Andrea Martínez, conocida como “Gabriela”, desde Bogotá hasta una vereda en Caquetá, luego de perpetrado el crimen.
Este movimiento ha despertado sospechas sobre la recepción, protección o incluso entrenamiento de los involucrados en esa región, tradicionalmente asociada a operaciones de grupos disidentes.
La fiscal general, Luz Adriana Camargo, ha señalado públicamente que “el Viejo” habría actuado como articulador entre la estructura criminal operativa, capaz de reclutar sicarios e incluso formar a un menor de 15 años que ejecutó el atentado, y quienes ordenaron el homicidio.
Parte de las evidencias incluye viajes realizados por “Gabriela” a Caquetá y actividades relacionadas con el manejo de drones y francotiradores, factores que estarían integrados en la misma red criminal que se atribuye a la Segunda Marquetalia.
Además, el análisis de inteligencia detalla que “el Viejo” habría seguido de cerca los movimientos del político, incluso asistiendo al mitin del 30 de marzo en su campaña, lo que refuerza la presunción de premeditación y coordinación.
La Fiscalía también explora posibles vínculos con otros implicados que habrían participado en distintas fases de la planeación, ejecución y encubrimiento del crimen, analizando comunicaciones, movimientos financieros y redes de apoyo logístico; las autoridades continúan trabajando en la identificación plena de todos los autores intelectuales.
Este enfoque investigativo se suma a otras acciones judiciales, como la imputación de cargos por homicidio agravado y porte de armas a otros presuntos implicados, mientras se profundiza en desentrañar la compleja red criminal detrás del magnicidio.