El pánico se apoderó de la vía Panamericana luego de que disidentes de las Farc activaran una poderosa carga explosiva en medio de un retén ilegal. El hecho, ocurrió en el sector de El Túnel, municipio de Cajibío.
La detonación se produjo justo cuando varios vehículos de servicio público y particulares se encontraban detenidos por orden de los alzados en armas.
Según los reportes conocidos por este medio, la tragedia cobró la vida de al menos 12 personas. De hecho, Indepaz, la catalogó como la masacre número 47 que golpea al país este 2026.
El ataque no solo destruyó el transporte de pasajeros, sino que también causó heridas de gravedad a múltiples civiles que quedaron atrapados en la congestión vehicular.
Hernán, un conductor de buseta interdepartamental que presenció el ataque, relató a El País los momentos de angustia previos al estallido. Según su testimonio, el tráfico estaba detenido debido a la presencia de guerrilleros en la entrada hacia El Túnel.
Tras quince minutos de espera, los vehículos comenzaron a moverse, momento exacto en el que se activó el artefacto explosivo al paso de una chiva.
“Sentimos fue un ¡boom! de una la explosión, eso empezó a volar cosas”, narró el transportador, quien se encontraba a pocos metros del epicentro.
La fuerza del estallido fue de tal magnitud que partes del chasis del vehículo afectado cayeron sobre otros automotores cercanos. La escena posterior fue descrita como un escenario de guerra, con restos humanos y heridos esparcidos sobre la capa asfáltica.
El impacto psicológico entre los sobrevivientes es profundo. Hernán relató que, en el instante del estruendo, la primera sensación fue la de una muerte inminente. A pesar de que su vehículo no sufrió daños estructurales severos, otros compañeros del gremio reportaron la pérdida total de sus herramientas de trabajo debido a la cercanía con el punto de detonación.
La atención de la emergencia recayó inicialmente en los mismos usuarios de la vía y transeúntes, ante la ausencia inicial de la Fuerza Pública en el punto exacto del siniestro, según confirmó el conductor.
Minutos después, ambulancias procedentes de Popayán arribaron para iniciar el traslado de los lesionados hacia centros asistenciales de la denominada Ciudad Blanca, mientras los paramédicos solicitaban desesperadamente paso entre la multitud y los escombros.
El testimonio del conductor finalizó con un llamado a la humanidad por parte de los actores armados.
“Tengan conciencia, somos seres humanos y no puede estar pasando eso con nosotros”, expresó conmovido, señalando que el departamento del Cauca atraviesa un ciclo crítico de violencia que golpea directamente a la población civil y a los trabajadores de las carreteras.