Por segundo día consecutivo, una caravana de 39 tractomulas cargadas con café de Nariño avanzó bajo estricta escolta del Ejército Nacional por la vía Pasto-Popayán, en una medida que se ha convertido en estrategia temporal para proteger tanto la producción como la vida de los conductores en uno de los corredores viales más peligrosos del suroccidente colombiano.
No es exageración, pero en estos momentos movilizarse por la Panamericana es extremadamente peligroso, de ahí que solo la presencia de los militares garantiza una relativa tranquilidad.
Como es de recordar, el pasado fin de se semana fue asesinado un líder deportivo nasa en el tramo Piendamó-Caldono de esa vía y el lunes 24 de agosto el excalde de Cajibío, Cauca, Carlos Olarte, fue atacado con arma de fuego cuando se movilizaba por el sector de La Venta.
Por eso, la caravana, integrada por vehículos de varias compañías exportadoras, partió de Pasto a las 5:00 a.m. del jueves 27 de agosto y continuó sus operaciones de traslado este viernes 28, según confirmaron fuentes de la Federación Nacional de Cafeteros, FNC.
El acompañamiento estuvo a cargo de tropas de la Brigada 29 y el Grupo Liviano de Caballería No. 8 del Ejército Nacional, que custodiaron los puntos críticos de la ruta donde históricamente se han registrado hostigamientos, retenciones ilegales y hurtos de carga.
Germán Bahamón, gerente general de la FNC, destacó la importancia de esta coordinación: “El café pueda seguir su camino, se cumplan los compromisos comerciales con el mundo y la economía de la región no se detenga. Gracias a nuestros soldados por acompañarnos y hacerlo posible”. La Federación ha insistido en que este tipo de caravanas son necesarias mientras persista la amenaza de grupos armados ilegales que afectan el corredor vial entre Nariño y Cauca.
El panorama de inseguridad no es nuevo. En los últimos meses se han registrado múltiples casos de hurto de café, entre ellos el robo de 35 toneladas en el sector de Puerto Nuevo, en límites entre Nariño y Cauca, atribuido a la disidencia Carlos Patiño de las Farc. En esa oportunidad, el Ejército logró recuperar la carga tras un operativo que dejó tres presuntos integrantes del grupo abatidos. Estos hechos evidencian cómo las economías legales, especialmente el café, uno de los principales renglones agrícolas de Nariño y el Cauca, se han convertido en objetivo de las finanzas ilícitas de las disidencias de las Farc y otras estructuras.
Productores y transportadores consultados coinciden en que viajar sin protección se ha vuelto prácticamente imposible. Las extorsiones, los “impuestos” al paso y el riesgo de secuestro de conductores han generado millonarias pérdidas y retrasos en las exportaciones. Ante esto, la militarización temporal de la vía se ha convertido en una respuesta inmediata, aunque gremios como el Consejo Gremial de Nariño insisten en que se requiere una presencia permanente de la fuerza pública en los puntos estratégicos.
Desde el sector oficial, Miller Hurtado Muñoz, secretario de Agricultura y Desarrollo Rural del Cauca, ha venido alertando sobre la grave crisis que vive el campo en la región. “El café es la primera línea de la economía rural. No podemos permitir que los grupos armados sigan afectando la comercialización y el sustento de miles de familias campesinas”, ha señalado en recientes declaraciones.
Aunque las caravanas escoltadas permiten sacar temporalmente la cosecha, medida temporal que brinda una relativa tranquilidad en este corredor vial, mientras las autoridades encuentran una solución estructural, que permita recuperar esta importante carretera.
Mientras tanto, los camiones cargados de café de Nariño siguen rodando bajo la mirada atenta de los soldados. El café de Colombia avanza, pero lo hace blindado por fusiles.