La grave situación de orden público que durante varios días golpeó al corregimiento de Ortega, zona rural de Cajibío, Cauca, no solo dejó un amplio saldo de personas heridas y familias desplazadas, sino también denuncias sobre la retención de civiles en medio de la confrontación entre las disidencias de las Farc, el Ejército y estructuras de autodefensa campesina.

Uno de los casos que ahora genera preocupación es el de los hermanos Juan Pablo Camayo Huila y Yainer Camayo Huila, dos jóvenes de la vereda La Palma Chaux que, según denuncia de sus familiares, fueron sacados de su vivienda por hombres armados vestidos con prendas militares y desde entonces se desconoce su paradero.

De acuerdo con el relato entregado por la familia, los hechos ocurrieron hacia las 4:00 de la tarde del miércoles 12 de agosto, cuando seis hombres vestidos con prendas militares y portando armas de largo alcance llegaron hasta la vivienda de los Camayo Huila.

Los sujetos armados los habrían señalado de ser supuestos colaboradores de grupos paramilitares. Posteriormente, según la denuncia, los hirieron en los pies y se los llevaron por la fuerza hacia un lugar desconocido, como bien quedó consignado en la denuncia que realizaron las familias ante las autoridades competentes.

La familia rechaza las acusaciones y asegura que los dos jóvenes son campesinos reconocidos en la comunidad, dedicados a las labores agrícolas, principalmente al cultivo de café y caña, y que no tienen ningún vínculo con organizaciones armadas.

Días después, los familiares conocieron un video difundido en redes sociales en el que los jóvenes aparecían presentados por integrantes del grupo armado como supuestos miembros o colaboradores de estructuras paramilitares. La comunidad también rechazó esa versión y pidió que se respete su vida e integridad.

La población civil quedó atrapada en medio de los intensas confrontaciones que se presentaron en esta población rural del centro del Cauca. | Foto: SEMANA

El caso de los hermanos Camayo Huila ocurrió en medio de una de las jornadas de violencia más graves registradas recientemente en Ortega. Los enfrentamientos comenzaron el 9 de agosto y se prolongaron durante varios días, con ataques mediante drones y explosivos, combates en tierra y hostigamientos.

La situación obligó a numerosas familias a abandonar sus viviendas. Un reporte del Consejo Regional Indígena del Cauca, Cric, publicado el 14 de agosto, estimó en aproximadamente 550 las personas desplazadas desde Ortega y comunidades cercanas, mientras otras permanecían confinadas en sus territorios.

El Centro Nacional de Memoria Histórica también advirtió sobre una grave afectación a la población civil, con reportes de confinamiento, desplazamientos interveredales, secuestros, atentados y amenazas desde el comienzo de la confrontación.

Para el viernes 14 de agosto, el balance de personas heridas también era significativo. Reportes conocidos ese día señalaban 12 militares y seis civiles heridos durante las confrontaciones, mientras las autoridades mantenían operaciones en la zona.

Uno de los episodios más graves se produjo con ataques mediante drones cargados con explosivos. El 12 de agosto, un civil y dos militares resultaron heridos en una de estas acciones, de acuerdo con información entregada por el Ejército.

Además, durante los enfrentamientos se reportó la muerte de alias Max Max, señalado por las autoridades como integrante de la estructura Jaime Martínez y presunto explosivista de esa organización.

La crisis también provocó el desplazamiento de más de 300 personas hacia el sector de Liberia, en jurisdicción de Morales, donde las familias solicitaron alimentos, atención médica, alojamiento y garantías para su seguridad.

En medio de este panorama, la familia Camayo Huila insiste en que Juan Pablo y Jainer no son integrantes de ninguna organización armada y que su única actividad ha sido el trabajo agrícola.

Como consecuencia de estos hechos, 12 militares resultaron afectados y fueron evacuados. De ellos, seis ya fueron dados de alta, mientras que los otros seis permanecen bajo valoración médica. El comandante indicó que todos se encuentran conscientes y estables. | Foto: Ejército Nacional

Sus familiares piden a las autoridades adelantar las gestiones necesarias para establecer dónde se encuentran, verificar las condiciones en las que permanecen y garantizar que sean respetados sus derechos fundamentales.

El caso se suma a las denuncias sobre posibles secuestros y desapariciones registradas durante los días de confrontación en Ortega, una situación que ha generado llamados de organismos de derechos humanos para que se proteja a la población civil.

Luego, y tras disminuir las confrontaciones, el frente Jaime Martínez de las Farc entregó su versión sobre lo sucedido a través de un vídeo, donde además aparecen los cuatro ciudadanos que están en su poder y que este grupo armado ilegal cataloga como “paramilitares”.

Durante los seis días de confrontación, según el reporte entregado por ese grupo disidente de las Farc, “se utilizaron armamento de alto calibre, incluyendo drones bombarderos, morteros de 60 y 88 milímetros, misiles antiaéreos, además del apoyo aéreo de helicópteros Arpía y Black Hawk, aviones Súper Tucano y una aeronave identificada como ‘avión fantasma’. El Frente Jaime Martínez reportó como resultado de los combates diez militares heridos, un militar muerto, cuatro paramilitares heridos, un paramilitar muerto y cuatro paramilitares capturados, junto con la incautación de cuatro motocicletas y la destrucción de dos vehículos”.

Por eso ahora, mientras las autoridades continúan con las labores de seguridad en la zona, las familias afectadas esperan respuestas sobre el paradero de sus seres queridos y reclaman que los habitantes de Ortega y sus veredas puedan regresar a sus viviendas sin quedar nuevamente atrapados en medio del conflicto armado.