“Estamos muertos del miedo, tengo la nota baja y ya casi estoy enferma de los nervios”, afirmó con la voz entrecortada Julieta Tavera, líder emprendedora de la Comuna 17 de Cali, quien resume el sentimiento de muchos de sus vecinos, pues de acuerdo con sus denuncias, la inseguridad dejó de ser una percepción para convertirse en una realidad.

Y es que durante la madrugada del 17 de abril, Julieta fue víctima de un robo violento del cual aún no se recupera psicológicamente. Según relató a El País, salió de su vivienda en Ciudadela Comfandi a las 4:00 a.m. acompañada por otra persona, pues un gatito que estaba bajo su cuidado se enfermó, por lo que decidió llevarlo al veterinario.

De repente, “salió un tipo aquí al frente de mi casa y me quitó el computador, el celular y me quitó el guacal con el gato, pero yo se lo luché, yo le decía ‘el gato no’, y me arrastró”, relató asombrada Tavera, quien también hace parte de la Junta de Acción Comunal de su barrio.

Ante esta situación, la mujer fue a la Estación de Policía del barrio El Caney con el objetivo de que le ayudaran rastreando al delincuente a través de las cámaras de seguridad, pues temía por su mascota, pero no fue posible.

Los robos han sido una de las mayores preocupaciones de los habitantes de la Comuna 17. | Foto: El País

Por fortuna, el gatito regresó a casa días después, lo que la animó un poco, pero afirmó a este medio de comunicación: “Desde ese día vivo con temor. Este es mi barrio, es donde pensaba que estaba segura, pero ahora tengo y mantengo con las puertas cerradas”.

El caso de Julieta no es aislado; según denunciaron líderes comunitarios, han ocurrido múltiples episodios en los que los habitantes de Valle del Lili, El Caney, Ciudadela Comfandi, El Ingenio, entre otros, han evidenciado el deterioro de la seguridad.

¿Aumento en los hurtos?

Anthony Parra, edil de la Comuna 17, aseguró que en abril se ha registrado una “fuerte ola de atracos y raponazos” que afectan a los vecinos de estos barrios, especialmente a los trabajadores que salen de sus hogares durante la mañana.

“¿Cómo es posible que una persona que sale a trabajar a las 6:00 a. m. se vea enfrentada a un raponero que la tumba al piso y la lastima?”, cuestionó Parra.

Según mencionó, estos hurtos también están afectando a otras comunas del sur de la ciudad, tanto en las áreas comerciales como residenciales. Además, dijo que los ciudadanos ya no se sienten seguros en las carreteras, parques lineales ni en los semáforos, pues se sienten expuestos.

Además de los robos, el edil sostuvo: “Cada día vemos cómo esto puede cobrar vidas”, por lo que solicitó a las autoridades tener una presencia permanente en esta zona de la ciudad y mejorar el sistema de videovigilancia en el sur de Cali, pues considera que es uno de los factores que agrava la situación actual.

Parra señaló que una buena parte de las cámaras no están prestando servicio o tienen fallas. “Recibimos un reporte de que el 95 % del sistema de monitoreo está obsoleto, especialmente en la Comuna 17”, por lo que pide que se modernicen los equipos y se repare el cableado de fibra óptica, pues en algunos puntos ha sido vandalizado.

Los líderes comunitarios pidieron que las cámaras de seguridad sean instaladas, arregladas o que se les realice mantenimiento. | Foto: El Pais

A esta situación se suma la falta de iluminación en algunos sectores, pues hay “corredores totalmente a oscuras”, lo que “motiva que la delincuencia actúe en estos puntos”, explicó, aunque el edil reconoció la inversión reciente en el parque lineal El Ingenio, que mejoró la percepción de seguridad.

Una intervención urgente

Desde la Junta de Acción Comunal de Valle del Lili, su presidente, Manuel Eduardo Ceballos, coincidió en el diagnóstico de sus vecinos. Según indicó, la Comuna 17 es una de las que más impuestos aporta en la ciudad; sin embargo, considera que la inversión de las autoridades no es proporcional en materia de seguridad.

“No comparece que en unas comunas que más tributan no se vea la inversión en cámaras, en Policía o en equipos”, sostuvo el presidente de la JAC.

Ceballos describió a El País que los robos se presentan en cualquier momento del día. “En cada semáforo son 10 o 15 carros y los conductores tienen temor de que los vayan a robar y los están atracando por la mañana, por la tarde y por la noche”. Además, mencionó que la presencia de la Policía no es suficiente en la comuna, pues son pocos los uniformados.

Los habitantes piden mayor presencia policial en la zona. | Foto: El País

También se mostró preocupado por la disminución en el número de cuadrantes, pues, según denunció a El País, pasaron de tener 10 a tener solamente 4, por lo que la respuesta a emergencias se ve limitada, sumado a que en los momentos de cambio de turno hay vacíos en momentos críticos.

Sobre la iluminación, el presidente de la JAC detalló que, si bien se han instalado nuevas luminarias, ante la abundancia de zonas verdes en la Comuna 17, la luz no ha sido suficiente. “Los árboles tapan las luminarias y generan oscuridad”.

Ante esta delicada situación, los habitantes de este punto de la capital vallecaucana afirmaron que necesitan respuestas institucionales. Julieta, por ejemplo, afirmó que es necesario realizar campañas de concientización y mayor presencia de la Policía. “Que haya más patrullas, que instalen cámaras, que nos cuiden”, solicitó.

Anthony Parra, por su parte, pidió a las autoridades locales que implementen acciones integrales que incluyan a la inteligencia de la Policía, el control territorial y el fortalecimiento de la tecnología.

El edil añadió que es urgente la construcción de un CAI en la zona de expansión de la comuna, un proyecto que sigue pendiente, según explicó.