El impactante crimen que ha conmocionado a la capital del país ha dado un giro definitivo a nivel internacional.
El mandatario de los bogotanos, Carlos Fernando Galán, confirmó formalmente la detención en territorio ecuatoriano de Matthew Ashley Foster-Smith, un ciudadano extranjero que se había convertido en el principal requerimiento de las autoridades judiciales por el homicidio de la joven Natalia Villalba.
Los trágicos sucesos comenzaron a salir a la luz el pasado 18 de junio, fecha en la que el cuerpo sin vida de la víctima, una mujer de 36 años originaria de la ciudad de Cúcuta, fue descubierto en extrañas circunstancias. El macabro hallazgo se produjo en el interior del apartamento 702 de un edificio residencial ubicado en el exclusivo sector de El Chicó.
De acuerdo con los reportes de los cuerpos forenses y de investigación criminal, los restos de la mujer cucuteña permanecieron ocultos dentro de una maleta de tonalidad gris.
El equipaje fue dejado debajo de una ducha que, según las evidencias recolectadas en el lugar, se mantuvo abierta y corriendo durante varios días antes de que los vecinos o encargados notaran la anomalía inmobiliaria.
La pieza clave que permitió centrar la atención de los investigadores sobre el ciudadano británico de 46 años provino de los registros tecnológicos del edificio. Diferentes cámaras de seguridad de la zona captaron los momentos exactos en los que el sospechoso ingresaba al inmueble que la víctima fatal había alquilado días atrás tras su llegada a la capital.
El rastreo fronterizo preliminar detallaba que, tras cometerse el presunto homicidio, el investigado planeó minuciosamente su escape de la justicia colombiana.
Los reportes migratorios señalaron que el ciudadano europeo abandonó el territorio nacional el pasado 21 de junio, utilizando los pasos fronterizos del sur del país para adentrarse de forma ilegal o camuflada en suelo ecuatoriano.
El perfil del sospechoso ha generado un profundo impacto entre los investigadores debido a su formación profesional y su historial en Europa. Se conoció que el ciudadano extranjero es médico de profesión en su país de origen, donde ya cargaba con una mancha en sus registros públicos debido a un grave proceso por hostigamiento y persecución criminal.
Efectivamente, la justicia del Reino Unido dictó en el año 2023 una sentencia condenatoria en su contra de dos años y dos meses de prisión. En aquella oportunidad, un tribunal británico lo halló responsable de un agresivo cuadro de acoso contra su expareja sentimental, que incluyó seguimientos no consentidos en espacios públicos y la difusión ilegal de material con contenido íntimo.