Como Yeison Ever Castillo Sánchez fue identificado el joven que fue brutalmente asesinado en la zona rural del municipio de Padilla, en el norte del departamento del Cauca, en un hecho que vuelve a encender las alarmas por la grave situación de violencia que se vive en esta región del país.
El crimen se confirmó en la tarde de este lunes 2 de febrero, cuando habitantes de la vereda Pailita alertaron a las autoridades tras encontrar el cuerpo sin vida del joven, abandonado cerca de unos cañaduzales. La escena evidenciaba la extrema violencia con la que fue cometido el homicidio, generando consternación y temor entre la comunidad del sector.
Funcionarios del Cuerpo Técnico de Investigación (CTI) de la Fiscalía, quienes realizaron la inspección técnica al cadáver, señalaron que la víctima habría sido trasladada hasta ese punto de la zona rural antes de ser asesinada.
“Nosotros pensamos que al muchacho lo llevaron hasta esta parte para después acabar con su vida con arma blanca, posiblemente un machete. El cuerpo registra profundos cortes en el cuello, el rostro y los brazos”, relataron los investigadores judiciales que atendieron el caso.
Posteriormente, gracias a la información suministrada por familiares, amigos y conocidos, se logró establecer la identidad de la víctima, quien respondía al nombre de Yeison Ever Castillo Sánchez. De acuerdo con los testimonios recogidos por las autoridades, el joven era ciudadano venezolano y residía desde hacía algún tiempo en esta zona del norte del Cauca, donde se ganaba la vida desempeñándose en diferentes oficios informales.
“El muchacho trabajaba en lo que saliera para sostenerse. Fue la misma comunidad de la vereda la que dio aviso del hallazgo”, agregaron los funcionarios judiciales, al tiempo que indicaron que una de las principales hipótesis apunta a que este homicidio estaría relacionado con la intensa confrontación entre pandillas juveniles que se registra en esta subregión.
Lideresas sociales y habitantes del norte del Cauca han venido denunciando que, desde principios de 2026, se ha presentado un incremento alarmante de homicidios producto de enfrentamientos entre grupos de jóvenes que se disputan el control territorial, imponiendo las llamadas “fronteras invisibles” en veredas, corregimientos y barrios de los cascos urbanos de municipios como Puerto Tejada, Padilla, Villa Rica, Guachené y nuevamente Padilla.
“Son los celos y las disputas entre esos pelados que se atacan porque cruzan las fronteras invisibles. Desde comienzos de año vivimos esta violencia y ya son más de ocho jóvenes asesinados en medio de esa confrontación”, denunciaron lideresas sociales del municipio, recordando además que en las primeras semanas de este año se registró una masacre que estremeció a toda la región.
La comunidad nortecaucana expresó su preocupación por la falta de garantías de seguridad, especialmente para jóvenes y población migrante, y pidió a las autoridades acciones urgentes que permitan frenar esta escalada de violencia, fortalecer la presencia institucional y avanzar en procesos de prevención, convivencia y protección de la vida.
Entre tanto, la Fiscalía avanza en las investigaciones para esclarecer los móviles del homicidio de Yeison Ever Castillo Sánchez, identificar a los responsables y establecer si este crimen hace parte de una cadena de hechos violentos asociados a las disputas entre pandillas que mantienen en zozobra a varias poblaciones del norte del Cauca.