Los correos electrónicos son la herramienta más común de los delincuentes informáticos para atrapar a sus víctimas. Historia de la estafa nigeriana, una modalidad de robo que nació en ese país hace 20 años.

En julio de este año un empresario caleño sintió curiosidad por un correo electrónico que le llegó firmado por la “hermana Theressa Albert”. Tradujo el mensaje del inglés al español y se encontró con que la mujer, perteneciente a la religión cristiana en Londres, ofrecía entregar una herencia que le había dejado su difunto esposo, quien habría sido embajador en Costa de Marfil.Aunque el hombre se tomó la molestia de plantear sus dudas en inglés, la respuesta que recibió de Theressa llegó en español. El empresario pensó que los compañeros de culto de la hermana en Suramérica estaban encargados de responder los correos o que al presentarse como residente en Colombia, la mujer se había tomado el trabajo de escribir en castellano.La hermana, quien argumentaba que estaba a punto de morir, le dio un número de cuenta en un banco colombiano y le explicó que allí podría consignar $500.000 que cubrirían los gastos de envío, con el fin de tramitar los documentos requeridos para enviarle el dinero de su supuesta herencia desde Inglaterra. El hombre giró el dinero y se quedó esperando. Los delitos informáticos no son cometidos sólo por ‘hackers’ que vacían las cuentas de incautos que creen sus historias, también participan especialistas en sistemas que acceden a los ordenadores al servicio de Gobiernos extranjeros, para cometer pequeñas bromas o grandes fraudes.Los atacantes informáticos ‘inventan’ cada día tantos delitos como nuevas aplicaciones informáticas aparecen en el mercado. Entre los nuevos y más populares está la obtención de números de tarjetas de crédito, el sabotaje de redes, la extorsión y el espionaje informático.De Nigeria para el mundoEl empresario caleño protagonista de esta historia cayó en una de las modalidades más usadas por los delincuentes informáticos y que son detectados en las cuentas de correo como ‘spam’ o basura, la reconocida ‘estafa nigeriana’.En esta modalidad, los estafadores utilizan la Internet para hacerse pasar no sólo por funcionarios o príncipes africanos, también por víctimas, dueños de herencias, empleados de bancos o de la ONU.Las diferentes modalidades de ‘estafa nigeriana’ no sólo han aumentado, también el número de víctimas y de cantidad de dinero obtenido a través de la internet.Esta modalidad de delito comenzó hace más de 20 años en Nigeria y en ella estaban implicados funcionarios corruptos de ese país. Antes de que apareciera la Internet, los estafadores utilizaban el correo físico con un texto similar al actual.Ahora los mensajes son firmados por supuestos beneficiarios de herencias que quieren compartirla con el destinatario del correo o por personas que dicen tener una enfermedad terminal y solicitan ayudas argumentando que para obtener el dinero, la víctima debe cancelar previamente impuestos para que el monto pueda llegar al país de residencia.Un príncipe en apurosLa estafa nigeriana en Internet se hizo famosa con el ‘príncipe de nigeria’ quien fue identificado como Okapko Mike Diamreyan, de 31 años, y fue detenido a finales del 2009 en Estados Unidos.Las investigaciones determinaron que el hombre fue el primero en trasladar las estafas del papel al correo electrónico. Las autoridades recibieron 67 denuncias contra el ‘príncipe’ entre el 2004 y el 2008. Los investigadores conocieron que en ese período Diamreyan delinquía desde Nigeria y Ghana y luego en Norteamérica.Un tribunal estadounidense lo obligó en octubre pasado a indemnizar a sus víctimas con un millón de dólares. En los mensajes que aún siguen apareciendo en la red el supuesto príncipe de Nigeria le pide a las víctimas su número de cuenta para entregarles una herencia o sacar su fortuna y protegerla de los problemas que enfrenta en su país.Las modalidadesLas campañas de los bancos en los medios de comunicación hicieron caer en cuenta al empresario caleño de la estafa que había sido víctima, el hombre advierte que antes creía que los delincuentes informáticos sólo pedían grandes sumas de dinero.Un investigador del área de delitos informáticos del CTI en el Valle comenta que en lo que va de este año se han recibido en su oficina seis denuncias de personas que han sido blanco de estos correos o que estuvieron a punto de hacer los pagos. “El número de casos puede ser mayor, pero las personas no denuncian. Muchos creen que esto no es un delito”, agrega el agente.El experto manifiesta que el delito ha cambiado y ya utiliza otras plataformas como los mensajes de texto en los celulares. “Al igual que las cartas en Internet, envían entre 50 a 60 mensajes diarios a los teléfonos, al día pueden caer cinco personas. Dicen lo mismo, les advierten que para ganarse el premio necesitan que abran una cuenta y les consignen para la papelería o para poder hacer los trámites para reclamar los premios. A finales del 2009 y en marzo pasado fueron detenidos dos jóvenes en Antioquia y la costa Atlántica que pertenecían a una red dedicada a cometer robos por internet. Las investigaciones de las autoridades arrojaron que ambos no sobrepasaban los 30 años de edad y que eran ingenieros de sistemas. “Ellos eran contratados por organizaciones delincuenciales y les pedían que robaran datos por Internet. No era sólo una modalidad, eran varias”, comenta el agente.El CTI ha detectado que los mensajes son enviados desde Colombia y que por el hecho de estar escritos en otro idioma no significa que los delincuentes trabajen desde el exterior.Los mensajes “Movistar, Bancolombia y el Canal RCN te felicitan por ser el feliz ganador de 15 millones de pesos, llama ya al PBX 3173589078. Etesa. Cod.”. Este es uno de los nuevos mensajes a los celulares con el que los estafadores pretender conseguir a sus víctimas. Al llamar ese número contesta una voz que se identifica como empleado de una de las gerencias de Movistar. Te felicita emocionado y empieza una serie de preguntas. Al final te dice que debes ir a un cajero para que te depositen el dinero, pero antes de darán diez claves para que autorices los desembolsos. En cada transacción se perderán diez mil pesos.