La ciudad de Popayán vivió una noche de terror. Primero fue el temblor que estremeció a la ciudad en las horas de la noche del sábado. Luego, cuando muchos payaneses todavía no lograban conciliar el sueño después del susto, tres explosiones retumbaron en el sur de la capital caucana.
Era la madrugada del domingo 30 de agosto y el objetivo era la empresa de recolección de basuras: su parqueadero, sus camiones y, en el fondo, su voluntad de seguir operando en una ciudad que ya siente la intensa violencia de los grupos armados sobre los servicios públicos esenciales, como la recolección de basuras.
El ataque se registró alrededor de la 1:30 de la mañana en el barrio Los Faroles, al sur de Popayán, donde la empresa tiene una de sus bases de operaciones.
De acuerdo con líderes comunitarios y miembros de la Policía Metropolitana de Popayán consultados por este medio de comunicación, al menos tres cargas explosivas fueron lanzadas contra las instalaciones de la empresa, causando daños materiales de consideración, entre ellos la avería de varios vehículos recolectores.
“Atacaron el parqueadero de los camiones de Urbaser, acá en Los Faroles, al sur de Popayán. Se escucharon tres explosiones, eso sonó durísimo”, relató un representante comunitario de esa zona de la ciudad, que pidió reserva sobre su identidad.
El hecho, afortunadamente, no dejó personas heridas, aunque la magnitud del impacto alertó a los vecinos del sector, que ya enfrentaban una noche de por sí agitada por el sismo previo.
Lo ocurrido no es un episodio aislado o nuevo en una ciudad que ya vive otra vez los rigores de la guerra.
Fuentes de la Policía Metropolitana de Popayán confirmaron que el ataque se enmarca en una serie de violentas presiones extorsivas que estarían siendo ejercidas contra Urbaser por parte de uno de los grupos armados al margen de la ley que ya ejercen control sobre las veredas de la zona rural donde se encuentra ubicado el relleno sanitario Los Picachos, la instalación a la que llegan los residuos sólidos recolectados en la ciudad.
En un comunicado emitido horas después del incidente, Urbaser Popayán rechazó de manera categórica lo ocurrido y advirtió sobre las graves implicaciones que este tipo de acciones tienen no solo para la empresa, sino para la salud pública de toda la ciudad.
La compañía fue enfática en señalar que atacar la infraestructura destinada a la prestación del servicio público de aseo constituye una grave vulneración de los principios del Derecho Internacional Humanitario, en tanto afecta un servicio esencial para la población y compromete la salud pública, la seguridad ambiental y las condiciones básicas de saneamiento de Popayán.
La empresa también recordó que detrás de cada camión y cada ruta hay seres humanos. “La recolección de residuos la realizan personas: conductores, operarios, supervisores y equipos de apoyo que trabajan diariamente por mantener limpia la ciudad y proteger condiciones básicas de salubridad”, señaló la compañía en su comunicado, dejando claro que el ataque no solo afecta la operación sino que pone en riesgo directo la vida de sus colaboradores.
La empresa hizo un llamado urgente a las autoridades locales, departamentales y nacionales, así como a la Fuerza Pública, para que garanticen condiciones reales de protección tanto para los trabajadores como para la continuidad del servicio.
Asimismo, advirtió que en las próximas horas informará a la ciudadanía sobre el impacto concreto que los daños ocasionados a los vehículos recolectores tendrán sobre la prestación del servicio en los próximos días.
Al mismo tiempo, fue clara en fijar una línea que no está dispuesta a ceder: “Ninguna ruta, vehículo o indicador operativo puede estar por encima de la vida y la seguridad de nuestros colaboradores”, concluyó el comunicado.