Un nuevo ataque contra la fuerza pública sacudió la noche del sábado 15 de agosto la zona rural del municipio de Ábrego, Norte de Santander, en plena zona conocida como El Catatumbo.
La acción, atribuida preliminarmente a guerrilleros del Ejército de Liberación Nacional, ELN, dejó como saldo un soldado profesional muerto, cinco militares heridos y daños en un vehículo blindado.
La víctima mortal fue identificada por el Ejército Nacional como Neiver Madera Ricardo, quien perdió la vida durante el ataque perpetrado contra tropas del Grupo de Caballería Liviana No. 7, que adelantaban labores de seguridad y protección sobre un corredor vial de la zona.
De acuerdo con el reporte entregado por la Segunda División del Ejército, los uniformados fueron atacados mediante aeronaves no tripuladas acondicionadas con explosivos. Durante la incursión habrían sido lanzados más de nueve artefactos contra la unidad militar, provocando varias explosiones y afectaciones a la infraestructura y a uno de los vehículos blindados utilizados por las tropas.
Los cinco militares que resultaron heridos fueron evacuados para recibir atención médica. Las autoridades indicaron que las lesiones estarían relacionadas con la onda explosiva y las esquirlas generadas por los artefactos.
La acción habría sido ejecutada, según la información preliminar de las autoridades, por integrantes del ELN, específicamente del Frente Carlos Armando Cacua Guerrero, estructura que tiene presencia en la región del Catatumbo.
El ataque se registró en el sector de Los Piñitos, zona rural de Ábrego y cercana al casco urbano, circunstancia que generó preocupación entre los habitantes por la intensidad de las explosiones y el riesgo para la población civil. Reportes conocidos después del hecho también señalaron la presencia de ráfagas de fusil y un intercambio de disparos en los alrededores.
Tras el atentado, el Ejército desplegó tropas adicionales para asegurar el área, establecer un perímetro de seguridad y evitar nuevos ataques. Las operaciones también están encaminadas a localizar a los responsables de la acción violenta.
El ataque vuelve a poner sobre la mesa el creciente empleo de drones comerciales modificados con explosivos por parte de grupos armados ilegales en distintas regiones de Colombia. Esta modalidad permite a las organizaciones atacar posiciones militares y policiales desde la distancia, aumentando la exposición de las tropas y dificultando la anticipación de las acciones.
Un informe de Naciones Unidas sobre el uso de sistemas no tripulados en Colombia advierte que los grupos armados no estatales han incrementado la utilización de estas tecnologías para vigilancia y ataques, particularmente en zonas donde buscan controlar corredores estratégicos relacionados con economías ilícitas.
La situación no es exclusiva del Catatumbo. En otras regiones del país, incluido el Cauca, las autoridades han documentado ataques con drones cargados con explosivos. La Defensoría del Pueblo, por ejemplo, ha recomendado fortalecer las capacidades para detectar, interceptar y neutralizar este tipo de aeronaves modificadas, debido al riesgo que representan tanto para la Fuerza Pública como para la población civil.
La muerte de Neiver Madera Ricardo se suma así a la creciente preocupación de las autoridades por la utilización de nuevas tecnologías por parte de los grupos armados, mientras en el Catatumbo continúa una compleja situación de seguridad marcada por la disputa territorial y las acciones de las organizaciones ilegales.
Las autoridades mantienen las operaciones en la zona de Ábrego y adelantan las investigaciones para establecer plenamente las circunstancias del ataque y ubicar a los responsables.