Un nuevo ataque con drones cargados con explosivos volvió a poner en evidencia la escalada de violencia que enfrentan las tropas del Ejército Nacional en el departamento del Cauca.
En esta ocasión, la acción armada se registró en zona rural del municipio de Bolívar, donde un soldado profesional resultó herido luego de que presuntos integrantes del Ejército de Liberación Nacional, ELN, lanzaran artefactos explosivos improvisados mediante aeronaves no tripuladas.
De acuerdo con la información conocida, el hecho ocurrió en el sector de Guachicono, en inmediaciones de la subestación eléctrica Zaque, ubicada aproximadamente a 25 minutos del casco urbano de Bolívar. En ese sector se encontraba desplegado personal militar perteneciente al Batallón de Alta Montaña No. 3, desarrollando operaciones de control y seguridad cuando fue blanco del ataque.
Como consecuencia de la explosión, el soldado profesional Álvaro Javier Petro Ramón sufrió múltiples heridas ocasionadas por esquirlas que impactaron su espalda. Tras recibir los primeros auxilios en el lugar, el uniformado fue evacuado para recibir atención médica especializada en la ciudad de Popayán.
Según el reporte preliminar, las lesiones sufridas por el militar no comprometen su vida y su estado de salud, de ahí que permanece estable bajo observación médica. Entretanto, las autoridades indicaron que el resto del personal militar y las instalaciones estratégicas ubicadas en el sector no registraron afectaciones durante la acción violenta.
Las primeras hipótesis de inteligencia militar señalan que el ataque al parecer fue perpetrado por integrantes del frente Manuel Vásquez Castaño del ELN, estructura armada ilegal que mantiene una marcada presencia en varias zonas del sur del Cauca y que en los últimos meses ha sido señalada de emplear drones modificados para lanzar explosivos contra unidades de la Fuerza Pública.
De manera paralela, el Ejército Nacional confirmó que durante el desarrollo de las operaciones en el corregimiento de Guachicono, también en jurisdicción del municipio de Bolívar, fueron neutralizados tres drones acondicionados con artefactos explosivos, los cuales, según las investigaciones preliminares, pertenecerían a esa misma organización armada.
Las aeronaves no tripuladas fueron utilizadas bajo la denominada modalidad de enjambre, una táctica que consiste en emplear varios drones de manera simultánea para aumentar la capacidad letal, para asi dificultar la reacción de las tropas y generar mayores riesgos durante las operaciones militares.
Durante esta acción, uno de los explosivos alcanzó a detonar cerca de las tropas, provocando las heridas por esquirlas al soldado profesional. Sin embargo, la rápida reacción de los militares permitió neutralizar las demás aeronaves antes de que lograran cumplir su objetivo.
Fuentes castrenses señalaron que este tipo de ataques representa uno de los principales desafíos operacionales que enfrentan actualmente las Fuerzas Militares, debido a que los grupos armados ilegales han incrementado el uso de drones comerciales adaptados para transportar y lanzar cargas explosivas improvisadas contra bases militares, puestos de control y patrullas desplegadas en zonas rurales.
La utilización de estas tecnologías obliga a las autoridades a fortalecer sus capacidades de detección, interferencia y neutralización de aeronaves no tripuladas, además de ajustar sus protocolos de seguridad para reducir los riesgos sobre el personal militar que desarrolla operaciones en regiones donde existe presencia de organizaciones armadas ilegales.
Tras el ataque, integrantes de la Brigada 29 del Ejército intensificaron las operaciones ofensivas en el área con el propósito de ubicar a los responsables y evitar nuevas acciones terroristas contra la Fuerza Pública y la infraestructura estratégica de la región.
Las labores militares incluyen patrullajes terrestres, operaciones de inteligencia y controles sobre corredores utilizados por los grupos armados para movilizar personal, armamento y explosivos entre distintos sectores del macizo colombiano.
A raíz de este caso, las autoridades también mantienen un monitoreo permanente sobre los alrededores de la subestación eléctrica Zaque, considerada un punto estratégico para el suministro de energía en esta zona del departamento, con el fin de prevenir nuevos atentados que puedan afectar el servicio o poner en riesgo a la población civil.