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Comunidades del norte del Cauca expresan preocupación tras nuevo hostigamiento contra el Ejército en zona rural de Miranda
El ataque se presentó en el sector de Calandaima
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25 de jun de 2026, 08:37 p. m.
Actualizado el 25 de jun de 2026, 08:37 p. m.
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Un nuevo hostigamiento contra integrantes del Ejército se registró en la vereda de Calandaima, sector conocido como BTI Tres Cruces, zona rural del municipio de Miranda, en el norte del Cauca, un hecho que volvió a generar preocupación entre las comunidades campesinas e indígenas que habitan este parte del territorio, afectado desde hace varios años por la guerra entre la fuerza pública y las disidencias de las Farc.
De acuerdo con información conocida de manera preliminar, el ataque estuvo dirigido contra las unidades militares que permanecen desplegadas en ese sector como parte de las operaciones de control territorial de las autoridades. Hasta el momento, no han entregado un balance oficial sobre posibles afectaciones derivadas de la acción armada.

Fuentes de la región indicaron que en esta zona tiene presencia el Frente Dagoberto Ramos, estructura armada ilegal que mantiene injerencia en varios municipios del norte del Cauca. Sin embargo, las autoridades competentes adelantan aún las verificaciones para establecer las circunstancias del hecho y determinar la autoría.
Para los habitantes de Calandaima, este tipo de situaciones se han convertido en una constante. Un líder campesino de la zona, quien pidió mantener en reserva su identidad por razones de seguridad, explicó que el sector donde ocurrió el hostigamiento alberga una posición permanente del Ejército Nacional, circunstancia que lo convierte frecuentemente en escenario de confrontaciones.
“En ese lugar permanece el Ejército desde hace bastante tiempo. Han construido trincheras y mantienen una presencia constante. Como ocurre en otras zonas del norte del Cauca donde coinciden actores armados y Fuerza Pública, desafortunadamente se convierte en objetivo de ataques y eso termina afectando la tranquilidad de quienes vivimos cerca”, afirmó.
El dirigente agregó que los hostigamientos son recurrentes y que la población ha aprendido a convivir con el riesgo permanente de quedar atrapada en medio de los enfrentamientos.
“Cada cierto tiempo escuchamos disparos, explosiones o sobrevuelos de drones. La comunidad siente temor porque muchas veces los combates ocurren muy cerca de las viviendas y las familias no tienen otra opción que resguardarse mientras pasa la situación”, señaló.
Por su parte, un representante indígena del norte del Cauca, quien también solicitó mantener su nombre en reserva, manifestó que la principal preocupación radica en la seguridad de la población civil, especialmente de niños, adultos mayores y estudiantes que diariamente deben movilizarse por estos sectores rurales.
“Lo que más nos preocupa es que las comunidades quedan en medio del conflicto. Aquí no solamente hay presencia de actores armados ilegales, también hay una fuerte presencia militar, y cuando ocurren los enfrentamientos quienes terminan asumiendo el riesgo son los habitantes de las veredas”, indicó.
El líder recordó que en ocasiones anteriores los ataques contra instalaciones militares han dejado afectaciones a la población civil, debido al empleo de artefactos explosivos improvisados, cilindros bomba y drones cargados con explosivos.
“Hemos vivido momentos muy difíciles. En años anteriores se han presentado personas heridas y daños en viviendas por cuenta de estos ataques. La comunidad teme que vuelva a repetirse una situación similar”, expresó.
Los dirigentes sociales también manifestaron preocupación por un posible recrudecimiento del conflicto armado en el norte del Cauca debido a las recientes dinámicas entre los grupos armados ilegales y las operaciones adelantadas por la Fuerza Pública.

“Existe mucha incertidumbre en las comunidades. No sabemos cómo evolucionará la situación de seguridad en las próximas semanas y por eso hacemos un llamado para que se adopten medidas que permitan proteger a la población civil y evitar nuevas afectaciones”, señaló el líder indígena.
Las comunidades insistieron en la necesidad de fortalecer los mecanismos de prevención y protección para los habitantes de las zonas rurales, al tiempo que solicitaron a todos los actores involucrados respetar el Derecho Internacional Humanitario y mantener a la población civil al margen de las confrontaciones.
Mientras tanto, las autoridades continúan desarrollando operaciones militares en esta zona estratégica del norte del Cauca, considerada uno de los corredores donde históricamente se han registrado enfrentamientos entre la Fuerza Pública y estructuras armadas ilegales.
Los habitantes de Calandaima aseguraron que su mayor anhelo es recuperar la tranquilidad y poder desarrollar sus actividades agrícolas y comunitarias sin el temor constante de quedar nuevamente en medio de un enfrentamiento armado.


Soy comunicador social de la Universidad Santiago de Cali y periodista radicado en Popayán desde hace más de 15 años, pero con nacionalidad caleña. Además, soy reportero judicial en una de las regiones más hermosas del mundo, el Cauca.
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