Dueña de una gran madurez emocional, esta cantautora argentina transformó sus propias inseguridades y temores en un espejo donde quienes escuchan sus canciones encuentran verdad, consuelo, validación y un abrazo en medio de la tormenta.

Confiesa que aprendió a cantar casi al mismo tiempo que aprendió a hablar. Contó con formación en teatro musical, guitarra y composición, pero fue a los 19 años que un clic interno la impulsó a jugársela por sus sueños, hasta cambió de carrera universitaria para dedicarse a lo que verdaderamente le apasionaba, la música.

Con su celular, un ukelele y gran determinación, empezó a compartir covers a las redes, durante muchos años. “Con el tiempo me fui animando a mostrar mi propia música. Y de a poquito fui ganando cada vez más seguidores hasta que hubo En Otra Vida, un tema mío, que fue muy viral”.

“Realmente fue un antes y un después en mi carrera. Empezó a llegar a un montón de de gente nueva en todo el mundo. Para mí es muy loco estar hablando con vos acá en Colombia, estoy realmente viviendo mi sueño y compartiendo lo que amo, que es mi música”.

Admite que su proceso creativo es un acto de valentia: “Tengo un compromiso con mi música y con mi gente, y es ser lo lo más real y transparente posible, incluso cuando me da miedo, cuando me da vergüenza, cuando digo, esto es demasiado personal, es como que ahí es”. Es en esa honestidad brutal donde reside su propósito: ayudar a sanar a quienes la escuchan.

Esa conexión casi mística alcanzó su punto cumbre con ‘Querida yo’, una composición nacida en pleno ascenso de su carrera, como una carta de reconciliación con su propio pasado de incertidumbres. No tardó en convertirse en un fenómeno de masas, coreada con lágrimas en los ojos en ciudades como Medellín.

El artista colombiano Camilo ha compartido con Yami, con quien cantan juntos esta canción, el impacto visual de ver, en vivo, en concierto, cómo el rostro de los espectadores se transforma en llanto y vulnerabilidad al escucharla.

Alejandro Sanz y Yamie Safdie, en Cuéntame. | Foto: El País

Esta canción es una invitación a detenerse, reflexionar sobre el camino recorrido y otorgarse un crédito largamente postergado. Precisamente, este tema dio nombre a su álbum y a su gira internacional, y además le abrió las puertas a hitos inimaginables, como su colaboración con Alejandro Sanz en el tema ‘Cuéntame’.

Lo que comenzó como el encuentro de una admiradora pidiendo una foto se transformó, gracias a la fuerza de la música, en un proyecto conjunto que desafió los pronósticos de la industria. “Me pasó su número y al poco tiempo le mandé esta idea de la canción para hacerla juntos y a él le encantó”.

Cuenta Safdi que aquello se dio contra todo pronóstico: “Mucha gente de su equipo decía que él no solía trabajar con artistas tan emergentes, tan chiquititos, pero a él le gustaba la canción, la cantamos juntos y fue un placer conocerlo, cantar juntos en vivo y filmar el video. Todo lo que aprendí de él fue una experiencia que me marcó muchísimo”.

Esa cercanía con sus ídolos es, precisamente, lo que mantiene los pies de Yami Safdie firmemente sobre la tierra. Lejos de la altivez que a veces impone el estrellato, la artista describe a Alejandro Sanz como un ser “profundamente humano, cercano, cariñoso, simpático, gracioso, espontáneo”.

Aquellos nervios iniciales de la fan que temía “arruinar” el encuentro ante una leyenda se disiparon de inmediato ante la generosidad del español. Un desprendimiento que no solo la abrazó a ella, sino también a su entorno: el propio Sanz, en un gesto genuino, invitó al director musical de la banda de Yami —un ferviente admirador de toda la vida— a subirse al escenario, a tocar la guitarra durante su concierto en Argentina, transformando un sueño infantil en una realidad inolvidable.

Esa misma complicidad y frescura quedó registrada en el videoclip de Cuéntame. La filmación se convirtió en un divertido viaje de carretera grabado en un plano secuencia, donde el más mínimo error obligaba a reiniciar todo desde el principio. Sobre un tráiler que simulaba el movimiento de un automóvil, Yami asumió el volante mientras Sanz intentaba, con más voluntad que destreza, cebar unos mates tradicionales.

De esa misma jornada nació una sesión acústica que llegó a proyectarse en el prestigioso programa estadounidense de Kelly Clarkson.

Al indagar en la raíz de ‘Cuéntame’, la cantautora revela que el tema late con nombre propio: está dedicado a su novio, Nacho, con quien comparte su vida desde hace cinco años. Dicha canción evoca la ternura de los primeros encuentros y esa necesidad imperiosa de recuperar el tiempo perdido para conocer cada detalle de la otra persona. Habla de un amor limpio y transparente.

Ahora llega con La Mala, una canción muy personal, que profundiza en las secuelas emocionales de una relación marcada por la manipulación y la invalidación. La canción, lanzada el pasado14 de mayo a través de Warner Music Latina, es una confesión pop íntima sobre ese momento en el que la culpa empieza a perder fuerza y aparece una lectura más clara de lo vivido.

En esta aborda la historia de una mujer que comienza creyendo que era “difícil de amar” y responsable de una relación rota, después de atravesar un vínculo que fue erosionando lentamente su autoestima y percepción de sí misma Con una narrativa honesta y emocional, la canción retrata cómo la invalidación emocional puede alterar la identidad de una persona.

Es todo un viaje de recuperación personal. La culpa empieza a romperse y deja lugar a la claridad, mostrando que muchas veces el problema no era uno mismo, sino el contexto emocional en el que estaba atrapado.

Yami resignifica el concepto de “La mala” y lo convierte en una declaración de fortaleza. La canción cuestiona cómo muchas mujeres son señaladas por expresar emociones, poner límites o defender sus necesidades afectivas, transformando esa mirada en una reivindicación de identidad y verdad.

Más que una canción de ruptura, ‘La Mala’ es “un ajuste de cuentas interno: no desde la rabia, sino desde la claridad de entender que el problema no siempre está en quien siente demasiado, sino en quien hizo de esa sensibilidad una culpa”, dice la artista.

La canción llega después del lanzamiento de Querida Yo, el álbum debut con el que Yami Safdie consolidó su lugar dentro de una nueva generación del pop latino, marcada por letras confesionales, sensibilidad emocional y una forma directa de convertir experiencias personales en relatos compartidos.

Desde lo sonoro, La Mala combina una producción pop moderna y elegante con una interpretación íntima y sensible. El resultado es una canción que logra equilibrar dolor, aceptación y liberación emocional, conectando con experiencias universales desde un lugar profundamente humano.

Con el recuerdo de su paso por el Festival Cordillera en Bogotá, Yami confiesa su deseo de encontrarse cara a cara con un público, el colombiano, que ya se sabe sus letras de memoria.