Jorge Muñoz, el reconocido ventrílocuo del Show de Tato y figura de Sábados Felices, compartió recientemente una dura entrevista televisiva donde contó los detalles de un distanciamiento de siete años con su padre y su hermana Carolina, periodo que coincidió con su anterior matrimonio.
El comediante comenzó por revelar que tuvo que transitar por una dura etapa de aislamiento familiar que atribuyó directamente a la dinámica de su matrimonio anterior.
Durante esos años, según detalló, la comunicación con sus padres y su hermana se volvió prácticamente inexistente, una situación que el artista no comprendía en ese momento pero que ahora reconoce como resultado de la influencia de su entonces esposa.
“Fue una etapa en la que no entendía lo que sucedía”, afirmó Muñoz al recordar cómo la presencia de sus familiares generaba incomodidad en su expareja.
De hecho, Carolina Muñoz, hermana del ventrílocuo, corroboró esta versión al relatar que cualquier intento de contacto, profesional o personal, era redirigido hacia la entonces cónyuge de Jorge, quien manejaba todos los aspectos de su carrera.
Sin embargo, no fue sino hasta su separación matrimonial, que dicho vínculo puso en evidencia una situación patrimonial compleja: la vivienda, el vehículo y la empresa que gestionaba la carrera del comediante figuraban exclusivamente a nombre de su exesposa.
“A nombre de ella estaba todo, la casa, el carro y la empresa, entonces le dije: vamos a vender las cosas para divir, pero lo que sí necesito es que me devuelvas el nombre de la empresa, para cambiar, para que yo sea el representante legal, ella me dijo: No, yo llevo 15 años trabajando con el Show de Tato y no la voy a entregar”, aseguró el humorista.
Sin embargo, y ante la negativa inicial de ceder la representación legal de la empresa, Muñoz tomó una decisión que calificó como estratégica para salvar su futuro profesional.
“Hagamos una cosa: yo te entrego el carro y la casa, y tú me das el nombre de la empresa”, fue la propuesta que permitió al artista recuperar la titularidad de su marca. El hijo del comediante, quien actuó como testigo del proceso, señaló que su madre buscaba mantener el control de la marca argumentando que también era fruto de 15 años de trabajo administrativo.
“Ella quería quedarse prácticamente con la imagen de lo que era el Show de Tato, y pues ese era su trabajo y era su vida, y era lo que venía construyendo incluso, desde antes de que yo naciera”.
Incluso, la madre de Muñoz calificó el acuerdo como un sacrificio necesario, destacando que su hijo prefirió quedarse sin bienes materiales con tal de no perder su identidad profesional, que representaba su sustento y trayectoria de décadas en el entretenimiento colombiano.
“Se ha sabido quedar este hombre con una mano adelante y otra atrás. Después de tantos años de trabajo. No le entregó nada, si quería la empresa, tenía que darle todo”.
Así inició el proceso de reintegración familiar, que comenzó tras el cierre de los acuerdos legales, del que el humorista relató conmovido cómo, después de años de ausencia, fue recibido por su padre sin recriminaciones.
Así, lo que inicialmente sería una visita corta se extendió por quince días, marcando el fin de un ciclo de silencio que había afectado profundamente al núcleo familiar.
“Llegamos a una casa preciosa. Me abrió mi papá, y esa reacción fue”, aseguró el humorista visiblemente afectado. “No había rencor en él. Me abrazó y me dijo: ve y saludas a tu mamá al segundo piso”, destacó Muñoz.
Actualmente, Jorge Muñoz continúa su trayectoria en la televisión colombiana con el control total de su marca artística y un vínculo familiar fortalecido.
El ventrílocuo sigue siendo parte fundamental de Sábados Felices y mantiene su personaje en el Show de Tato, programas que lo han consolidado como una de las figuras más queridas del humor en Colombia.