Con el inicio del Mundial de Fútbol 2026, millones de aficionados en distintos países vuelven a experimentar la montaña rusa de emociones que acompaña cada partido: desde la tensión de un penalti hasta la euforia de un gol en los últimos minutos.
Aunque para muchos se trata simplemente de entretenimiento, la ciencia ha encontrado que ver fútbol activa mecanismos cerebrales relacionados con la identidad, el placer y la respuesta al estrés.
Diversas investigaciones han analizado durante los últimos años cómo reacciona el cerebro de los hinchas frente a los partidos de sus equipos favoritos. Los hallazgos sugieren que la experiencia deportiva va más allá de seguir a 22 jugadores detrás de un balón.
Uno de los estudios más llamativos fue realizado por investigadores de la Universidad San Sebastián, en Chile. A través de imágenes obtenidas mediante resonancia magnética funcional, los científicos observaron que cuando una persona piensa en su equipo favorito, se activa la corteza prefrontal medial, una región cerebral asociada con la construcción de la identidad y la percepción de uno mismo.
Este hallazgo ayuda a explicar por qué muchos aficionados sienten las victorias deportivas como triunfos personales y viven las derrotas con tristeza o frustración. En cierta medida, el cerebro incorpora al equipo como parte de la identidad individual.
La intensidad emocional también aumenta durante los momentos de mayor tensión en un partido. Situaciones como un cobro desde el punto penal, una expulsión o un gol inesperado pueden activar la amígdala cerebral, una estructura encargada de procesar emociones y detectar posibles amenazas.
Cuando esto ocurre, el organismo responde liberando hormonas como la adrenalina y el cortisol, asociadas a los estados de alerta. Como consecuencia, aumenta la frecuencia cardíaca, se tensan los músculos y el cuerpo experimenta reacciones similares a las que se presentan en situaciones de estrés.
Los efectos físicos pueden llegar a ser tan notorios que incluso han despertado el interés de la comunidad médica. Una investigación publicada en la revista científica The New England Journal of Medicine encontró un incremento significativo de emergencias cardiovasculares durante los partidos de Alemania en el Mundial de 2006, especialmente entre los hombres.
No obstante, hay que decir que la relación entre fútbol y cerebro no está asociada únicamente al estrés. Los especialistas destacan el papel de la dopamina, un neurotransmisor relacionado con la sensación de placer y recompensa.
La expectativa de un resultado favorable, la emoción de una jugada decisiva o la celebración de un gol pueden estimular la liberación de esta sustancia, lo que a su vez produce sensaciones de satisfacción y bienestar.
Sumado a esto, aparece un componente social que, según los expertos, resulta fundamental. Compartir los partidos con familiares, amigos o incluso con otros aficionados fortalece los vínculos sociales.
Por esta razón, el fútbol es considerado por muchos investigadores como un fenómeno que combina factores neurológicos, emocionales y sociales. No se trata solo de reacciones pasajeras, sino de una compleja actividad cerebral que ayuda a explicar por qué este deporte despierta tantas pasiones alrededor del mundo.