El linaje de Harald
El rey Harald V de Noruega, después de 35 años y 223 días en el trono, murió el 28 de agosto en el Hospital Nacional de Oslo. Tenía 89 años y, a nivel popular, era llamado “el abuelo de la nación”. Su corona remite a la de Harald I “el de cabellera hermosa”, un guerrero de la era vikinga considerado el primer monarca noruego. Aunque la actual Casa Real no tiene línea de sangre con este personaje, lo consideran su ancestro.
De hecho, la tatarabuela del fallecido rey Harald V fue la reina Victoria de Inglaterra y su abuelo, Haakon VII fue el primer rey del Siglo XX que llegó al trono mediante un mecanismo democrático y popular, cuando en 1905, después de la separación de Suecia, se realizó un plebiscito en el que los noruegos eligieron restablecer la monarquía.
Después, en 1957 asumiría la corona el rey Olaf V —hijo de Haakon VII— hasta 1991, cuando Harald V —hijo de Olaf V— continuó el linaje, siendo el primer rey de la era moderna nacido en Noruega —los anteriores fueron un danés y un británico— y, tras su muerte, juró como nuevo rey Haakon VIII —hijo de Harald V—, quien desde que su padre comenzara a tener afecciones de salud, fue el regente.
Sobra decir que la monarquía moderna de Noruega es de vocación democrática y, aspecto nada desdeñable, muy popular entre sus súbditos. En 1905, el plebiscito tuvo un 79 % de aprobación, y para el 1 de septiembre de 2026, día que Haakon VIII prestó juramento constitucional ante el Parlamento noruego, según un sondeo referenciado por France 24, los resultados dieron un 72 % de popularidad.
La actual Casa Real de Noruega quedó conformada por el rey Haakon VIII y su esposa, la reina consorte Mette-Marit Tjessem Høiby, así como sus hijos, la princesa heredera Ingrid Alexandra y el príncipe Sverre Magnus, y su hijastro —sin título real— Marius Borg Høiby. Este admirable grupo familiar, no obstante la aceptación, desde hace varios años, viene ganándose las portadas de la prensa rosa y de cotilleo internacional.
Todo empezó en el 2000, cuando el —en ese momento— príncipe Haakon se mudó junto a su novia, Mette-Marit, una plebeya quien, además, era madre soltera de un hijo. El revuelo en la tolerante sociedad noruega ganó algunos detractores, pero al mismo tiempo, ciertos medios la llamaron a ella “una cenicienta moderna”.
Haakon seguía el ejemplo de su padre, porque el rey Harald V también se había casado por amor con una plebeya, la reina Sonia de Noruega, quien hoy tiene 89 años.
Haakon y Mette-Marit se casaron en 25 de agosto de 2001, en la Catedral de Oslo, pese a los reproches de la Iglesia Noruega, habían recibido la bendición de los reyes.
“Para la reina y para mí, este ha sido un proceso desafiante y valioso, pero sobre todo, ha sido gratificante. En varias ocasiones, he leído que usted es una joven común y corriente que hoy se ha convertido en princesa. Esto no coincide con mi impresión. Usted no es una joven común y corriente, es una joven extraordinaria, y hoy ha elegido una vida extraordinaria”, dijo el rey Harald V en el discurso de la boda, según recogió la revista Town & Country.
Entre las críticas a la princesa, salieron a la luz su consumo de estupefacientes —se conoció con el príncipe en un festival de rock—, y que, al parecer, había estado en relaciones con hombres señalados de traficar drogas.
Pero, todo esto quedó a la sombra de la nueva familia que empezó, de la que nacieron la hoy princesa heredera Ingrid Alexandra (21 de enero del 2004) y el príncipe Sverre Magnus (3 de diciembre de 2005), ambos hermanos de Marius Borg Høiby, quien tenía cuatro años cuando su madre entró a la familia real.
El joven Marius fue el que para 2017 volvió a generar escándalos para la Casa Real de Noruega, cuando fue multado por tenencia de drogas. Todo se agravó en 2025, cuando el hijastro del príncipe heredero fue acusado de 32 delitos, entre ellos, cuatro por violación.
El caso continuó con apariciones de Marius en los tribunales negando los cargos, pero en junio de este año, mientras su madre se sometía a un trasplante de pulmón, fue condenado a cuatro años de prisión, que pagaría en su residencia.
La defensa aseguró que apelará. A pesar de esto, Marius tuvo permiso para visitar al agonizante rey Harald V y participar en el cortejo fúnebre. Solo unos meses antes, en enero de este año, con la revelación de los archivos del magnate pedófilo Jeffrey Epstein, se conocieron correos entre el explotador sexual y la hoy reina de Noruega, quien afirmó que eran amigos, pero terminó esa relación al poco tiempo.
“Llegué a comprender que se trataba de una mala persona, con quien nadie debería tener contacto. Y vi de cerca cómo extorsionaba a otros”, dijo Mette-Marit en una entrevista con el medio NRK.
Hoy la mayoría de monarquías tienen igualdad de género en la línea de sucesión al trono, excepto las de España y Mónaco.
Leonor de Borbón
Leonor de Todos los Santos de Borbón y Ortiz, princesa de Asturias, princesa de Gerona, princesa de Viana, duquesa de Montblanch, condesa de Cervera y señora de Balaguer, tiene 20 años y acaba de ingresar a la Universidad Carlos III, de Madrid, para estudiar Ciencias Sociales.
Su padre, el rey Felipe VI lleva 16 años en el trono de España, desde la abdicación de Juan Carlos I de Borbón, y ella está llamada a ser la directa heredera de la corona, como la hija primogénita de Felipe y la reina consorte Letizia.
Sin embargo, Leonor podría verse desplazada de la línea sucesoria al trono si los reyes tuvieran un hijo varón, puesto que la monarquía española, a diferencia de otros países como Noruega, Bélgica, Suecia y Países Bajos, donde hay igualdad de género, mantiene por norma constitucional la preferencia por los hombres, incluso si no son los primogénitos.
Pero, teniendo en cuenta que el rey Felipe VI tiene 58 años, y la reina Letizia 53 años, parece improbable que llegue un nuevo miembro a la familia real española, por lo que, después de Leonor, la segunda en línea sucesoria es su hermana, la infanta Sofía de Borbón.
Todo indica que la princesa de Asturias será la futura monarca de España, como lo aseguran medios de farándula y realeza europeos, Leonor es “la princesa preferida” por las nuevas generaciones, incluso, pese a no tener cuentas en redes sociales, se ha convertido en tendencia de Instagram y TikTok por su estilo discreto y apariencia natural.
También por su ardua preparación para merecer el trono español, algo en lo que la familia Borbón está enfocada desde que nació el 31 de octubre de 2005, bajo el reinado de su abuelo el rey Juan Carlos I.
Leonor hizo su primaria y bachillerato en un tradicional colegio de Madrid, el Santa María de los Rosales, y luego comenzó su formación para el liderazgo en el United World College of the Atlantic, un colegio internacional ubicado en Gales, Reino Unido, donde también se han formado miembros de otras familias reales europeas.
La princesa heredera de España debió entrenarse a nivel militar, una exigencia para todos los que aspiran a ser regentes, dado que entre su cargo estaría el de jefa suprema de las Fuerzas Armadas.
Esta preparación castrense incluyó un año como cadete en la Academia Militar de Zaragoza, otro en la Escuela Naval Militar de Marín, y otro en la Academia General del Aire y del Espacio en Murcia, para conocer el funcionamiento terrestre, marítimo y aéreo del ejército.
Cuando estuvo en la Armada Española, Leonor viajó a bordo del buque escuela Juan Sebastián de Elcano, con el que visitó la Costa Atlántica colombiana en mayo de 2025. La princesa estuvo en los puertos de Cartagena y Santa Marta. Como parte de este viaje marítimo, también estuvo en Brasil, Uruguay, Chile, Perú y Panamá.
Las reinas del futuro
La primera de esta generación es Victoria de Suecia, quien nació en 1977, como primogénita de Carlos Gustavo y la reina Silvia, pero la ley sálica impedía que reinara, hasta que en 1980 el Parlamento cambió la Constitución, por lo que desplazó a su hermano menor como heredero y a sus 49 años es sucesora a la corona.
Sufre de dislexia y se sometió en Estados Unidos a un tratamiento contra la anorexia. Se casó en 2010 con Daniel Westling, su entrenador y dueño de un gimnasio, sin linaje alguno, con quien tiene dos hijos: la princesa Estelle y el príncipe Oscar.
Estelle, a sus 14 años, representa a una generación todavía más joven, destinada a convertirse en reina después de su madre, Victoria.
Otro caso es el de Elisabeth de Bélgica, primogénita del rey Felipe y la reina Matilde, quien continuará, con su llegada al trono, la línea de sucesión que protagonizaron su tía abuela, Astrid, y su abuela, Paola, ambas reinas.
‘Lisa’ —llamada así por sus cercanos—, de 24 años, domina el francés, el neerlandés, el alemán y el inglés, tiene formación militar y se graduó de Historia y Política en Oxford y es Máster en Políticas Públicas de Harvard. Apasionada a la ciencia, en su honor, la estación de investigación científica belga en la Antártida lleva su nombre.
Los Países Bajos tendrán otra monarca: Catharina Amalia de Orange, primogénita de los reyes Guillermo Alejandro y Máxima. La Princesa de Orange al cumplir los 18 años tenía derecho a 1,6 millones de euros anuales, pero los rechazó hasta no ejercer sus tareas reales.