Durante décadas, el Mar Muerto ha sido reconocido como uno de los cuerpos de agua más extremos del planeta. Su altísima concentración de sal impide que peces y la mayoría de los organismos acuáticos sobrevivan en sus aguas.

Sin embargo, un fenómeno registrado en los últimos años ha despertado el interés de científicos y creyentes por igual: la aparición de pozas de agua dulce rodeadas de vegetación, donde incluso se ha observado vida silvestre.

Los visitantes exploran una formación de sal en el Mar Muerto cerca de Ein Bokeq, Israel, 30 de octubre de 2021. Foto REUTERS / Amir Cohen | Foto: Reuters

El hallazgo ha llamado la atención porque rompe con la imagen tradicional de un lugar considerado prácticamente inhóspito para la vida.

Y es que, en algunas zonas cercanas a la costa han surgido pequeños cuerpos de agua dulce en los que habitan peces, insectos y aves, un cambio que ha dado pie tanto a investigaciones científicas como a interpretaciones religiosas.

Cabe decir que, los especialistas atribuyen este fenómeno a procesos geológicos e hidrológicos. A medida que el nivel del Mar Muerto disminuye, se generan grietas y cavidades subterráneas que permiten el afloramiento de agua dulce proveniente de acuíferos.

Estas filtraciones crean pequeñas pozas capaces de sostener ecosistemas independientes de las aguas altamente salinas del mar.

Además, la reducción del nivel del agua ha favorecido la formación de sumideros en distintos puntos del litoral, donde el agua dulce puede acumularse y favorecer el crecimiento de plantas y la llegada de fauna.

No obstante, más allá de la explicación científica, el fenómeno ha sido relacionado por algunos creyentes con un pasaje del libro de Ezequiel, en la Biblia. El texto describe una visión en la que aguas vivificantes llegan hasta el Mar Muerto y transforman el lugar, permitiendo la existencia de peces y otras formas de vida.

“Cuando estas aguas lleguen al mar, las aguas sanarán, y todo lo que entre en este río vivirá”, reza el capítulo 47 del pasaje, que también describe árboles frutales creciendo junto al agua y pescadores extendiendo sus redes en un lugar donde antes no existía vida.

Hay que decir que, por ahora, los científicos continúan monitoreando estos cambios para comprender cómo evolucionará el ecosistema en los próximos años. Mientras tanto, la presencia de vida en sectores cercanos al Mar Muerto sigue siendo uno de los descubrimientos más llamativos de la región y un tema que alimenta tanto la investigación científica como el interés de quienes encuentran en estos acontecimientos un posible vínculo con antiguos textos religiosos.

*Este artículo fue creado con ayuda de una inteligencia artificial que utiliza machine learning para producir texto similar al humano, y curado por un periodista especializado de El País.