La música popular, regional, guasca, carrilera, de despecho o de cantina, hace tiempo dejó de ser un género marginal, reducido a unos pocos establecimientos en las plazas de los pueblos y hecho, por lo general, para el gusto de la gente mayor.
Casi medio siglo después de ‘La cuchilla’ (1980), de las Hermanas Calle, y ‘Nadie es eterno’ (1989), de Darío Gómez, esta música es hoy, nadie puede dudarlo, un fenómeno cultural masivo con el que se identifican colombianos de todas las edades y cuyos espectáculos llenan los principales escenarios del país.
Damaris de Hortúa, empresaria y mánager de artistas, viuda del reconocido cantante Jorge Luis Hortúa, cuenta que “cuando iniciamos la carrera con el maestro Hortúa, en los años 90, visitábamos las emisoras AM, porque en la FM no existían espacios para este género popular”.
Antes, la música popular “era vista como de la clase baja y, a los que les gustara, tenían que escucharla como muy escondidos. Le decían la música de cordillera o música de antaño. Pero fue escalando de una manera increíble y yo diría que ahí es donde llega Darío Gómez y le coloca el smoking al género, conquistando un nuevo mercado y abriendo el camino, porque era muy reducido”.
Para Alejandro Gálvez, director nacional de Radio Uno, “los tres pilares que impulsaron la música popular a un público más grande fueron Darío Gómez, el Charrito Negro y Luis Alberto Posada. Luego llegan otras figuras como Jhonny Rivera y Giovanny Ayala, que conquistan más espacios en medios y escenarios. Pero el momento que rompe los esquemas y pone en la cima a este género fue cuando Pipe Bueno atrajo a los jóvenes; desde ahí se convierte algo completamente masivo”.
También fue determinante el cambio de producción y estética que asumieron los artistas de música popular de la última generación, “porque comenzaron a mostrarse como verdaderos rockstar, hombres con cara bonita y vestimenta llamativa, como Jessi Uribe y Yeison Jiménez, arrasaron entre el público femenino y se tomaron los medios de comunicación”, asegura Gálvez.
En la actualidad, según el director de Radio Uno, la música popular es la más rentable del país junto al género urbano (reguetón), marcando los primeros lugares de audiencia en todas las plataformas y con artistas que, como el trágicamente fallecido Yeison Jiménez, quien cotizaba presentaciones por $ 200 millones y llenaba escenarios de 14.000 personas como el Movistar Arena de Bogotá.
Damaris de Hortúa está de acuerdo con que “se está viviendo un momento de auge como nunca antes y, además de los grandes artistas, hay una nueva generación que viene ganándose el favor del público, jóvenes talentos que continúan el legado y lo mantienen vivo”.
Gálvez recuerda que Jiménez manifestó en diferentes ocasiones que su sueño era llevar música popular colombiana a consolidarse con su primer Grammy Latino, “tenía proyectos muy grandes para el reconocimiento internacional del género”.
Los herederos del despecho
Dary Hortúa
A sus 23 años, Darielly Hortúa Caro es la promesa femenina de la música popular colombiana. Nació en Fenicia, Valle del Cauca, una población campesina donde pasó su infancia junto a su madre, Damaris Caro, y su padre, el inolvidable cantante Jorge Luis Hortúa, referente de la música de despecho en los años 80 y 90. Dary creció y se formó como comunicadora en Cali.
“Crecí viendo a mi mamá y mi papá dedicados, como un equipo, a la música y, aunque él nunca me insinuó que me dedicara a lo mismo, yo siempre canté en casa y en los eventos de mi colegio en Cali. Por eso, cuando mi papá murió en el 2018, antes de que me graduara, sentí que debía continuar con su legado, como una forma de agradecimiento”, cuenta la artista.
La diva popular Arelys Henao, amiga del maestro Hortúa, fue quien se convirtió en la madrina musical de Dary.
“Nadie mejor que ella para enseñarme y aconsejarme, por eso me fui a vivir un tiempo a Medellín, estuve preparándome con la coach Mirabay Montoya y con la reina del género, quienes me enseñaron no solo a manejar la voz, también a tener carácter y a desempeñarme en este medio artístico”, asegura.
A los 17 años grabó su primera canción ‘Claro que te extraño’. Luego vendrían temas como ‘No me jodas la vida’, ‘Quiéreme en vida’, y la más reciente colaboración con Arelys Henao llamada ‘Se pierde o se gana’.
Dary Hortúa ha compartido escenario junto con otras mujeres destacadas del género popular como Francy y Paola Jara.
Ciro Quiñónez
El santandereano Ciro Hernando Quiñónez Ruiz es un cantante versátil, con una trayectoria que inició en el vallenato y se consolidó en la música popular, posicionándolo como uno de los nuevos referentes del género, de la mano de Yeison Jiménez, su amigo y principal impulsor artístico.
“Mi música popular es muy carismática y transmite buena energía, eso hizo que él se fijará en mí y me invitará a grabar con su sello musical”, cuenta el artista.
Recuerda que se conoció con Jiménez en 2018 y que tiempo después, cuando celebraban un cumpleaños del ‘Aventurero’, le dijo: “Ciro, vamos a firmar contigo y a hacerte grande, pero te sales del vallenato y vas a cantar música popular”.
Quiñónez venía de ganarse el público vallenatero con ‘La peligrosa’, que grabó junto a Peter Manjarrés, y hasta una champeta llamada ‘¿Qué hay que hacer?’, junto a Mr. Black.
Sin embargo, aceptó la propuesta de Jiménez y, como él mismo afirma, “él me dio toda la confianza y llegué al punto de ser su artista, su creación”.
Su primer éxito fue una colaboración con las “all stars” de la música popular: ‘Cómo no creer en Dios’, una canción publicada durante la pandemia, en la que participan Jhon Alex Castaño, Francy, Arelys Henao, Luis Alberto Posada, Alzate, Pipe Bueno, Charrito Negro, Jhonny Rivera, Yeison Jimenez, Jessi Uribe y Paola Jara.
Luego lanzó ‘Justo ahora’, una colaboración con Jiménez que obtuvo millones de vistas en YouTube y reproducciones en plataformas. Así, hasta la fecha, sus nuevos sencillos siguen conquistando al público.
“Yeison Jiménez dejó la música popular en lo más alto y con una colectividad artística muy unida, vamos por un Grammy para él”, defiende Quiñónez.
Sebastián Ayala
El artista de 28 años, nacido en El Tambo, departamento de Nariño, aclara: “No tengo ninguna relación con Giovanni Ayala, aunque él tiene un hijo cantante que también se llama Sebastián. Esto ha ocasionado que algunas veces lo han llamado a él para cotizar presentaciones, pensando que soy yo. Pero no hay problema, somos rostros y estilos diferentes, cada uno tiene su público”.
Sebastián creció en la zona rural del Cauca, donde la música popular domina, por eso tenía como hobby cantar temas de sus ídolos: Luis Alberto Posada, Alzate, Yeison Jiménez, y uno que otro reguetón, ayudado con un micrófono conectado a un bafle que reproducía las pistas.
Cuando Sebastián Ayala, siendo aún menor de edad, fue apresado junto a su padre, tuvo que pagar una especie de detención domiciliaria en la que solo podía salir al colegio. Durante esos días se reencontró con la música y la convirtió en su razón de vida.
Su primera canción, grabada con apoyo de familia y amigos, fue ‘Mi decisión’, que tiene más de 33 millones de vistas en YouTube, y luego la regrabó en colaboración con Jhonny y Andy Rivera.
Después se consagró, cuando Yeison Jiménez le ofreció cantar ‘Qué tonto soy’, un regalo que se convirtió en otro éxito.
Daniel Peña
El Valle del Cauca tiene una importante cuota de talento en la música popular, como el cantante y compositor Juan Daniel Peña Gómez, quien, a sus 28 años, es reconocido por su estilo fiel a las raíces del género.
Desde Tuluá, su ciudad natal, Daniel empezó cantando en un grupo de mariachis, con apenas 13 años. Luego estuvo en un grupo vallenato, pero cuando decidió ser solista, se decantó por lo popular, siguiendo el legado de sus ídolos, como son Olimpo Cárdenas y Julio Jaramillo.
Con nuevas versiones de clásicos como ‘Senderito de amor’, así como colaboraciones junto al Charrito Negro, Junior Posada y El Andariego, el artista se ganó un lugar en el corazón del público colombiano.
“Desde el 2017 vengo haciendo mi carrera solista y el crecimiento que ha tenido el género es impresionante. Para nadie es un secreto que la música popular se convirtió en la más escuchada, gracias a Yeison Jiménez, Jessi Uribe y Luis Alfonso, que pusieron la vara muy alta y eso nos benefició a todos los artistas emergentes, porque los empresarios y el público se están fijando en todo el talento que tenemos en Colombia”, apunta Daniel.
Algunos éxitos del artista tulueño son ‘No voy a rogarte’, ‘Luz de mi vida’, ‘Mi renuncia’, ‘Contrato’, ‘Vivo y borracho’, ‘Besos por costumbre’, y ‘Bebiendo hasta mañana’.
Ammy Posada
Ammy Posada Iglesias tiene 18 años y es el décimo hijo, de un total de quince, que forman la familia del patriarca de la música popular colombiana, el cantante vallecaucano Luis Alberto Posada.
“Somos una dinastía musical, reconocida por mi padre, mi hermano Junior Posada y mi hermana Nathaly Posada, que son mayores que yo. También tengo otros hermanos que cantan, pero no tienen intenciones de hacerlo profesionalmente como nosotros. Por mi parte, apenas estoy empezando y con ganas de comerme el mundo”, expresa Ammy.
Cuenta que “crecí oyendo las canciones de mi papá, cuando aprendí a hablar, ya me las sabía. Siempre lo he admirado y desde pequeño sabía a qué me dedicaría, yo siento que toda mi vida le he tenido amor a la música, tengo muchos sueños por cumplir”.
Hace dos años, Ammy empezó a recorrer el país interpretando el repertorio de su padre y de otros compositores. Además, regrabó clásicos como ‘Mi pasión recordarás’ y ‘Tu amigo secreto’, pero con su propio estilo.
“Así tengas un apellido, ganarse el público no es fácil. Es incluso más exigente, porque te comparan con tu padre, hay que perseverar, tener talento y mostrar autenticidad”, comenta.
En febrero, Ammy Posada estrenará ‘Tu despedida’, su primera canción original.
Una nueva generación de artistas colombianos
Dareska: Daisy Elena Restrepo Cano, conocida como Dareska, es una cantante antioqueña con una trayectoria de quince años, exparticipante de ‘A otro nivel’. Entre sus canciones está ‘No acostumbro a rogar’.
Darío Flórez: Artista nacido en el municipio de Sevilla (Valle) y radicado en Cali, este joven llamó la atención del público por canciones como ‘Si no la tengo’, ‘Parrandero’, y la más reciente ‘Llegó diciembre’.
Andrés Franco: Cantante antioqueño, pianista de formación, apodado ‘El agropecuario’. Se ha posicionado como nuevo referente con los temas ‘El aguardientero’, ‘Por retenerte’ y ‘Decisión’, entre otros.
Alan Ramírez: Nacido en 1994, en Bello, Antioquia, su carrera fue apadrinada por Luis Alberto Posada, quien grabó su disco debut. Sus canciones más populares son ‘Sírvalo pues’ y ‘Póngase buena’.