“Mi nombre es Benito Antonio Martínez Ocasio y si hoy estoy aquí, en el Super Bowl LX, es porque nunca dejé de creer en mí. Tú también deberías creer en ti. Vales más de lo que piensas, créeme”, dijo ante más de cien millones de espectadores de EE. UU. y al público de más de 180 países el protagonista del show de mediotiempo de la final de fútbol americano: Bad Bunny.

Años atrás, en 2016, el cantante en ciernes contaba en un podcast el origen de su nombre artístico: una foto de su niñez, un domingo de Resurrección, en la que, vestido de conejo, miraba hacia la cámara con gesto de descontento: “¿Te imaginas un conejo malo? No, por más malo que sea, lo vas a querer abrazar, yo me considero así”.

El pasado 8 de febrero bastaron trece minutos y medio para que en el Levi’s Stadium de Santa Clara, en California, cantando sus éxitos Tití me Preguntó, Yo Perreo Sola, El Apagón, NuevaYol y Debí Tirar Más Fotos, el artista enviara al mundo un poderoso mensaje de orgullo latino, en español —sin traducciones—.

Muy a pesar del presidente estadounidense, Donald Trump, para quien “nadie entiende ni una palabra de lo que dice este tipo”, El Conejo Malo se salió con la suya, lanzando ‘tiraderas’ políticas y sociales contra la gentrificación y el desplazamiento que sufren los puertorriqueños frente al capital extranjero.

Lady Gaga acompañó a Bunny en el show. Interpretó Die with a Smile, en una versión salsa cargada de metales y maracas. | Foto: El País

Con cómplices como Lady Gaga cantando salsa en español y Ricky Martin tarareando Lo Que le Pasó a Hawaii (“Quieren quitarme el río y también la playa”...), el joven que hace diez años empacaba víveres en un supermercado de Vega Baja, confirmó: “¡Seguimos aquí!”.

Con reguetón y trap, salsa, merengue, dembow, bomba, plena y bossa nova, y sonidos urbanos y electrónicos, Benito puso a pensar y a ‘perrear’ a más de uno con críticas cantadas como El Apagón, que denuncia los cortes eléctricos constantes en la isla. También portó en su espalda el 64, cifra oficial de muertos tras el huracán María, en 2017, y que en realidad ascendió a casi 3000.

‘El Conejo’ tiró provocativas líricas: “Ahora todos quieren ser latino’ / Pero les falta sazón, batería y reggaetón”, “God bless America” (“Dios bendiga a América”), y mencionó todos los países del continente, con el mapa de América sin Fronteras de fondo y la frase: “Lo único más poderoso que el odio es el amor”).

También portó un balón con el letrero: “Juntos somos América”. Al cantar Debí Tirar Más Fotos, las banderas lo rodearon. Ahora los latinos abrazan al Conejo, menos Trump y un 32 % de estadounidenses adultos y republicanos, para quienes su show fue una “bofetada al país y una afrenta a la grandeza de EE. UU”.

Sus orígenes

Benito Jr. es hijo mayor de Benito ‘Tito’ Martínez, conductor de camiones, y Lysaurie Ocasio, maestra de inglés. Estos puertorriqueños trabajaron duro para que él—nacido el 10 de marzo de 1994— y sus hermanos, Bernie —hoy modelo de alta costura— y Bysael —beisbolista—, tuvieran una infancia sana y feliz.

Su mamá escuchaba canciones de salsa, merengue y baladas, como Abrázame muy Fuerte, de Juan Gabriel, a las que Benito se le unía cantando. A los 5 años integró el coro de la iglesia local, en el que estuvo hasta los 13; a los 14 ya componía canciones y, tímido como era, en un show escolar cantó Mala Gente, de Juanes; en secundaria hacía freestyles para entretener a sus compañeros, que lo consideraban un showman.

“Solía pararme en el balcón de mi casa cantando y la gente se acercaba a escucharme”, cuenta Bad Bunny.

Aunque su mamá hubiera preferido que fuera ingeniero, y su padre, jugador de béisbol. Benito les llevó la contraria y tomó clases de comunicación audiovisual en la Universidad de Puerto Rico, en Arecibo. En 2013 el hasta ahora talento anónimo mostró su lírica en la plataforma SoundCloud con Get, Tentación y Solo Avísame, sus primeros dardos apuntándole a la gloria.

Hace diez años, mientras Benito dividía su tiempo como empacador en el supermercado Econo de Vega Baja y su producción independiente, sacó el sencillo Diles, que llegó a oídos de DJ Luian, quien, junto a Mambo Kingz, vio en él una propuesta disruptiva que desafiaba los cánones sonoros del género.

Con el tema Soy Peor, Bad Bunny dejó de ser un fenómeno de nicho y se convirtió en arquitecto del trap latino, irrumpiendo en el Hot Latin Songs de Billboard y superando los 330 millones de vistas en tiempo récord. De los pasillos de un supermercado, el Conejo Malo saltó a la cima de la industria musical con hits globales como Krippy Kush, siendo auténtico.

La familia es primero

Dicen que no cambió, pese a la fama, que no renegó de sus orígenes, más bien se enorgullece de ellos. Según el director creativo de Bad Bunny, Janthony Olivares, le gusta que Bernie y Bysael lo acompañen en algunas giras. En los Premios Billboard de la Música Latina 2019, en Las Vegas, caminó por la alfombra roja con amigos y familiares, incluidos sus hermanos.

Al ganar el Grammy a Mejor Álbum Urbano por DTMF, Bad Bunny dijo: “Antes de dar gracias a Dios, diré: Fuera ICE. No somos salvajes, no somos animales”, en referencia a las medidas de Trump contra los migrantes. | Foto: El País

Y mientras su amor por los suyos se mantiene intacto, Benito crece en fama. Ha sido el intérprete más escuchado en Spotify en 2020, 2021, 2022 y 2025 y el único que ha ganado el Grammy a Mejor Álbum del Año con un disco en español. Precisamente, uno de los gramófonos que recibió el pasado 1 de febrero se lo entregó a un niño de su país, como gesto simbólico en el show del Super Tazón.

El Conejo también saltó a la pantalla grande como actor, con su debut en Rápidos y Furiosos 9, como vigía en una escena que muestra el pasado de los hermanos Toretto. En Bullet Train hizo de El Lobo, sicario que se enfrenta con Brad Pitt en un tren bala. En el drama Cassandro es el amante de Saúl Cassandro Armendáriz (Gael García).

De amores y odios

Cuando ganó el Grammy a Álbum del Año, arreciaron las críticas y el salsero panameño Rubén Blades salió en su defensa: “Mucha gente critica a Bad Bunny argumentando que ‘canta basura’, ‘canta mal’ y que por eso no merece recibir ningún tipo de premio, reconocimiento o alabanza. Lo desagradable es ver cómo el odio permea la opinión de muchos de los que critican. Da pena el grado de ignorancia y falta de argumentos que distingue a la mayoría de los que insultan pero no proponen”.

Recientemente, la caleña Leila Cobo, directora de contenido latino de los Billboard, lo felicitó: “El artista más Grande en la Tierra ahora mismo eres Tú”. Jennifer Lopez, Luis Fonsi y John Leguízamo lo llaman: “Uno de los artistas más importantes del mundo” y “motivo de orgullo”.

Pese a ello, su show del Super Bowl no estuvo exento de teorías conspiranoicas que lo relacionaron con la masonería. Y se viralizó el video en X de Eduardo Menoni, cubano, que no vio su acto de “Juntos somos América” tan inocente ni cultural. Y lo increpó: “Saca a Venezuela, Cuba y Nicaragua de tu sucia boca. ¿Cuándo en tu vida tú te has pronunciado por la libertad de Cuba, Venezuela o Nicaragua?”.

Lo acusó de instrumentalizar a los latinoamericanos para impulsar una agenda ideológica de izquierda y un mensaje antiamericano. Enfatizó que “su sello discográfico Rimas está ligado al chavismo, porque Rafael Jiménez invirtió dinero en su carrera y son reportes del FBI. No es invento”.

También el actor mexicano Eduardo Verástegui, hoy político afín a Trump, estalló contra Bunny: “Piden respeto, pero celebran letras que cosifican y degradan a la mujer. En el Super Bowl se festejó la humillación sobre la dignidad”.

Mientras el mundo arde, El Conejo desapareció del Instagram y tampoco hay nada reciente suyo en sus cuentas de TikTok y X. No es la primera vez que lo hace. Se especula un posible anuncio o una nueva etapa en su carrera.