El escándalo de Jeffrey Epstein, el financiero que construyó un imperio de influencias mientras dirigía una red de tráfico sexual de menores, entró en una fase crítica, después de la publicación de millones de documentos, entre otros, fotografías que involucran a miembros de la élite de la realeza, el cine e incluso, la política.
Lo que comenzó como una investigación local en Florida hace dos décadas, se ha transformado en todo un sismo político y social que hoy sacude las estructuras del poder global.
La trama oscura de este caso salió a la luz pública inicialmente en 2005, cuando la policía de Palm Beach comenzó a investigar denuncias de que Epstein pagaba a menores de edad por masajes sexuales en su mansión.
Pese a que en el año 2008, Epstein logró un polémico acuerdo de inmunidad que le permitió cumplir una condena mínima en una cárcel de lujo, el caso fue reabierto años después gracias a la persistencia de las víctimas y reportajes de investigación.
Después de su arresto federal en 2019 y su posterior suicidio en prisión ese mismo año, la justicia se enfocó en desclasificar los archivos que dan cuenta de quiénes orbitaban en el círculo más íntimo del delincuente sexual infantil y violador en serie estadounidense.
La reciente liberación de archivos menciona a figuras de diversos ámbitos, aunque cabe señalar que aparecer en estos registros no implica necesariamente la comisión de un delito.
Sin embargo, es mucha casualidad que el desheredado Andrés, antes príncipe de Inglaterra, y quien ha enfrentado serias acusaciones de abuso sexual, las cuales ha negado reiteradamente, aparezca en las fotos en posiciones bastante desobligantes frente a una menor de edad.
Andrés de York (ahora Andrew Mountbatten-Windsor) es la figura central con nada menos que 173 menciones en los nuevos archivos.
Luego de la publicación de fotos donde aparece “de cuatro patas” sobre una mujer (menor de edad) no identificada y correos sugiriendo invitaciones a Epstein a Buckingham en 2011, el Rey Carlos III lo despojó de su título de príncipe y lo desalojó de su residencia oficial, Royal Lodge.
Sara Ferguson, la exesposa de Andrés, también aparece mencionada en los registros por haber mantenido contacto con Epstein para temas financieros, incluso después de la condena de este en 2008. Incluso se sabe de un correo en el que se refiere a él como el hermano que nunca tuvo, e incluso le insinúa al propio Epstein “por qué no te casas conmigo”.
Otras miembros de la monarquía citadas en estos documentos son la reina Camilla y la princesa Diana, mencionadas 9 y 14 veces respectivamente, aunque las autoridades aclaran que estas menciones son administrativas o incidentales y no indican una conexión personal con el hombre.
Epstein también habría tenido vínculos con la princesa Mette-Marit de Noruega, quien admitió y lamentó sus contactos con Epstein entre 2011 y 2013. No le quedó de otra salir a aclar, porque los nuevos archivos detallan reuniones y algunas que aún no se han publicado que serían muy comprometedoras. Esto le ha generado críticas masivas en Noruega y le ha costado su imagen y varias fundaciones que apadrinaba, la cuestionan y la pusieron al margen. En Noruega un 47 % de la comunidad, la rechaza.
El príncipe Lorenzo de Bélgica fue otro mencionado en los documentos desclasificados recientemente, lo que ha generado controversia en su país. Sofía de Suecia ha sido señalada en los reportes de medios como parte de las élites que figuran en las listas de contactos y eventos relacionados.
En cuanto al ámbito político, lo rodeaban, según los documentos, expresidentes de Estados Unidos, como Donald Trump y Bill Clinton, quienes figuran de manera muy recurrente tanto en los registros de vuelos como en testimonios. Asimismo, Andrés Pastrana.
Bill y Hillary Clinton acordaron recientemente testificar ante el Congreso sobre sus vínculos con el millonario del horror, como podría llamársele.
También se incluyen en el deshonroso listado de contactos recurrentes de Epstein al exgobernador de Nueva York, Andrew Cuomo, y al ex primer ministro israelí, Ehud Barak.
Los documentos citan además a magnates como Bill Gates, Elon Musk y el fallecido cofundador de Microsoft, Paul Allen.
Gates admitió haberse reunido con Epstein en varias ocasiones a partir de 2011 (después de que este ya fuera un delincuente sexual registrado), con el fin de buscar financiamiento para temas de salud global.
Los archivos desclasificados incluyen borradores de correos electrónicos escritos por Epstein en 2013 con acusaciones no verificadas y en estos se sugiere que Gates habría contraído una enfermedad de transmisión sexual tras encuentros con “chicas rusas” y que intentó suministrar antibióticos a su entonces esposa, Melinda French Gates, de manera encubierta.
La propia Melinda Gates, exesposa de Bill respondió sobre el caso a medios internacionales que sentía “una tristeza increíble” y que más allá de su propia experiencia, su atención está puesta en las mujeres que fueron víctimas de abuso. “Puedo tomar mi propia tristeza y mirar a esas niñas jóvenes y decir, Dios mío, ¿cómo les hicieron eso?. Espero que haya alguna justicia para esas mujeres ahora”.
Tampoco se salvan de ser mencionados como contactos de Epstein figuras míticas de la moda como Naomi Campbell y Heidi Klum, cantantes como Courtney Love, y actores como Dustin Hoffman, Alec Baldwin, Kevin Space, George Lucas, Leonardo DiCaprio, Cate Blanchett, Cameron Diaz y hasta el mismísimo Bruce Willis quien no pude defenderse de los señalamientos, por su enfermedad en progreso.
Menos podrá defenderse Michael Jackson, pero se ha hecho la salvedad que visitó la casa del otrora millonario en Palm Beach para discutir temas de negocios.
De la música figuran estrellas de la talla de Mick Jagger, el líder de los Rolling Stones aparece en los registros de contactos, al igual que Courtney Love y Eminem que aparece en los documentos recopilados por el FBI.
Otros salpicados son Jay-Z, Harvey Weinstein y el rapero Pusha T.
A principios de 2026, el Departamento de Justicia de EE. UU. intensificó la difusión de los archivos Epstein, revelando miles de fotografías, videos y correos electrónicos recuperados en sus propiedades.
La presión legislativa en el Congreso busca que no quede ningún nombre bajo reserva, lo que podría derivar en nuevos procesos judiciales contra figuras poderosas que, hasta ahora, habían logrado mantenerse al margen de la justicia.
Este caso sigue siendo una herida abierta en el sistema judicial estadounidense, simbolizando la lucha por la transparencia frente a la impunidad de la élite.