Hay sabores que no solo alimentan, sino que abrazan el alma. En los rincones del Valle del Cauca, el olor a queso, maíz y almidón de yuca saliendo del horno es sinónimo de hogar, de mañanas en familia y de un arraigo que ninguna dificultad puede borrar. Tras los meses retadores que ha vivido nuestra región, este próximo viernes 23 de octubre la cita no es solo con la gastronomía, sino con nuestra propia esencia en la Plazoleta Jairo Varela.

Cali se prepara para vivir la cuarta versión del Día Mundial del Pandebono, un evento liderado por RCN y Sabores Postobón que este año cobra un sentido profundamente humano.

Celebración día mundial del pandebono. | Foto: El País

Detrás de cada pieza dorada y crujiente hay historias de esfuerzo local. Tras un recorrido que incluyó visitas a más de 100 panaderías de barrio, las 10 mejores propuestas tendrán su lugar en la plaza. Son los panaderos de nuestra tierra —esos que madrugan para avivar el fuego— quienes pondrán su talento a prueba ante el paladar de miles de asistentes.

La jornada, que se extenderá desde las 8:00 a.m. hasta las 8:00 p.m., será una fiesta para los sentidos. El sabor del considerado “pan más rico del mundo” por el prestigioso ranking Taste Atlas, se fundirá con la música en vivo de Javier Vásquez, Giovanny Ayala y Dayson Lyon. Será un espacio para encontrarnos, mirarnos a los ojos y compartir en familia alrededor de una mesa común.

Están invitados todos los caleños y visitantes a sumarse a este homenaje. Porque el pandebono es mucho más que una receta perfecta; es el calor de nuestra gente, el orgullo de nuestra tradición y la prueba de que, compartiendo lo que somos, siempre podemos volver a empezar.

Celebración día mundial del pandebono. | Foto: El País

El origen del pandebono

El pandebono nació a finales del siglo XIX en la Hacienda El Bono, ubicada en el municipio de Dagua, un punto estratégico en el camino que conecta a Cali con Buenaventura. En este lugar, una cocinera tradicional llamada Genoveva transformó el clásico pan de maíz añejo al combinar almidón de yuca fermentado, maíz blanco machacado, huevo y una generosa porción de queso.

Este amasijo, horneado en piedra y leña, se convirtió en el alimento predilecto de los arrieros y viajeros que transitaban por la región, quienes empezaron a llamarlo popularmente como el «pan de El Bono», nombre que la tradición oral redujo con el tiempo a pandebono.

Aunque existe una leyenda urbana que atribuye su nombre a un panadero italiano que gritaba “pan del buono” (pan del bueno) por las calles de Cali, los registros históricos y la tradición vallecaucana respaldan su origen rural en la hacienda de Dagua.

Con el paso de las décadas, este manjar traspasó las fronteras del Valle del Cauca hasta convertirse en un ícono de la gastronomía colombiana y un referente internacional. Hoy en día, es considerado uno de los mejores panes del mundo según clasificaciones gastronómicas globales como TasteAtlas, consolidando su legado cultural y culinario.