Una vivienda de 120 metros cuadrados construida en apenas 48 horas ya no es una idea futurista. Ese es el objetivo de la tecnología desarrollada por Mateo Salvatto, cofundador de la empresa Grondplek, que impulsa sistemas de impresión 3D en cemento para proyectos de vivienda e infraestructura.

El modelo, que ya gana terreno en países de Europa, Asia y Estados Unidos, comenzó a implementarse también en Argentina mediante impresoras de gran escala capaces de construir estructuras de concreto capa por capa.

Según explicó Salvatto en el pódcast Experiencia que construye, la tecnología permite completar la denominada obra gris de una casa de 120 metros cuadrados en aproximadamente dos días.

Mateo Salvatto, fundador de Grondplek. | Foto: Grondplek

La máquina utilizada por Grondplek tiene dimensiones cercanas a los 11 metros de ancho por 11 de largo y alcanza hasta siete metros de altura.

El sistema trabaja mediante una planta mezcladora compacta conectada a una bomba y una manguera que alimenta el cabezal impresor, encargado de depositar el concreto de manera automatizada.

De acuerdo con el empresario, el material utilizado está compuesto principalmente por cemento y un pequeño porcentaje de aditivos especiales.

Salvatto aseguró que las viviendas construidas con este método cuentan con doble pared, cámara de aire y características antisísmicas. “No la rompes con nada”, afirmó.

Uno de los principales argumentos detrás de esta tecnología es la reducción en los tiempos de construcción.

Según datos entregados por la compañía, el sistema puede disminuir hasta en un 35 % el tiempo requerido para completar la obra gris y reducir costos generales de construcción en cerca de un 30 %.

Además, el método busca optimizar el uso de materiales, ya que la impresora utiliza únicamente la cantidad de concreto necesaria para cada fase del proyecto.

Estructuras de cemento construidas con impresoras 3D. | Foto: Grondplek

La tecnología también permite desarrollar diseños curvos que pueden mejorar el aprovechamiento del espacio y el aislamiento térmico de las viviendas.

Aunque gran parte del proceso se realiza de manera automatizada, Salvatto aclaró que la impresión 3D no elimina la necesidad de mano de obra humana.

La impresora únicamente desarrolla componentes estructurales como paredes, escaleras y otras piezas de concreto. Posteriormente, las terminaciones, instalaciones eléctricas, acabados y supervisión continúan dependiendo de trabajadores especializados.

La impresión 3D en cemento también empieza a explorarse en sectores como minería e ingeniería civil.

Salvatto dijo que la máquina es como “una fábrica portátil de premoldeados”, debido a que puede trasladarse y adaptarse a diferentes tipos de terreno.

Por ahora, el modelo usado por Grondplek permite construir edificaciones de hasta tres plantas; sin embargo, en otros países ya existen desarrollos capaces de imprimir varias estructuras de forma simultánea.