La actriz y estilista Jessica Mann, de 40 años, rompió en llanto este martes al relatar por tercera vez ante un jurado de Manhattan cómo el exproductor de Hollywood Harvey Weinstein la violó en una habitación de hotel de Nueva York en marzo de 2013.
“Simplemente me trató como si me poseyera”, declaró entre sollozos durante el segundo día de su testimonio en el tercer juicio por delitos sexuales que enfrenta el otrora poderoso magnate del cine.
El proceso judicial se originó tras la anulación de la condena inicial de Weinstein y un posterior jurado que no logró alcanzar un veredicto unánime.
Ahora, Mann vuelve a enfrentar el estrado para narrar los hechos que marcaron su vida hace más de una década, cuando tenía apenas 27 años y buscaba abrirse camino en la industria del entretenimiento.
Una agresión marcada por el terror y la manipulación
Según el testimonio de Mann ante el tribunal, Weinstein apareció de forma sorpresiva en el hotel donde ella se hospedaba en Nueva York durante un viaje que había realizado junto a una amiga.
La actriz relató que lo acompañó a su habitación para hablar en privado, pero que el productor le ordenó que se desvistiera. “Le rogué: ‘Por favor, no lo hagas, no quiero’, y traté de abrir la puerta dos veces, pero él la cerró de golpe, me agarró las muñecas y me las cruzó frente a la cara”, declaró la testigo.
“Fue muy aterrador, así que recuerdo haber simplemente... apagado y rendido, porque había estado peleando y discutiendo. Así que obedecí”, añadió Mann, describiendo el momento en que dejó de resistirse ante la fuerza del productor.
Tras la agresión, encontró en el baño una jeringa usada para un medicamento contra la disfunción eréctil, un detalle que quedó grabado en su memoria de aquella traumática experiencia.
Lo que resulta particularmente complejo en este caso es que, pese a lo ocurrido, Mann continuó viendo a Weinstein.
Asistió al desayuno previamente planeado ese mismo día, aceptó la invitación del productor para extender su estadía en Nueva York y mantuvo intercambios de correo electrónico cordiales con él durante meses.
Esta aparente contradicción, común en casos de abuso de poder, ha sido un punto central en la defensa del acusado en juicios anteriores.
La testigo describió una relación marcada por la ambivalencia, donde Weinstein podía mostrarse encantador y hacerla sentir valorada, pero que, si no obtenía lo que quería, “era como si saliera un lado monstruoso” de él.
Mann señaló también que el productor hacía constantes referencias a su poder en la industria y a sus vínculos con figuras como el expresidente Bill Clinton.
“Sus amigos llegan muy lejos y sus enemigos no dan un paso en esta ciudad”, dijo Mann que le transmitía Weinstein como parte de la imagen que cultivaba de sí mismo. “No estaba en una relación con una persona normal”, enfatizó.
El testimonio de Mann también incluyó un episodio previo a la primera violación, ocurrido en febrero de 2013, cuando Weinstein intentó involucrarla en un encuentro sexual con la actriz de origen italiano Emanuela Postacchini en un hotel de Beverly Hills.
Según su relato, eso la llevó a encerrarse llorando en un baño, tras lo cual el productor consumó el encuentro con la otra mujer.
La actriz declaró además que Weinstein la agredió sexualmente por segunda vez ese mismo año, después de que ella le comunicara que había iniciado una relación sentimental con un actor.
“¡Me debes una vez más!”, le gritó el productor antes de atacarla. Mann dijo que perdió el conocimiento durante esa agresión por el peso del acusado. Esta segunda acusación no dio lugar a ningún cargo judicial.
El exproductor de 73 años asistió al juicio en silla de ruedas y se declaró inocente de todos los cargos. Enfrenta una pena de hasta 25 años de prisión por la condena que ya pesa sobre él —por obligar a la exasistente de producción Mimi Haley a practicarle sexo oral—, además del juicio en curso. También fue condenado a 16 años de cárcel por una violación cometida en California.
El jurado siguió el testimonio con atención, varios de sus integrantes con bolígrafos en mano. En un momento en que Mann se confundió durante las preguntas sobre sus interacciones con Weinstein tras la primera agresión, el tribunal ordenó un receso.
Se espera que la testigo retome su declaración este miércoles para completar su testimonio en un caso que vuelve a poner en el centro del debate público las dinámicas de poder y abuso en la industria del entretenimiento.
*Este artículo fue creado con ayuda de una inteligencia artificial que utiliza machine learning para producir texto similar al humano, y curado por un periodista especializado de El País.