En una época no muy lejana de la historia de la Humanidad se podía fumar en medio de un vuelo comercial, se distribuían catálogos que permitían comprar dinamita por correo, así como toda una fiebre por adquirir monos ardilla que eran enviados en cajas sin instrucciones, hasta el auge del celuloide, un material tan inflamable que convirtió peines y accesorios en auténticas bombas domésticas.

Son algunos de los casos de la serie documental que acaba de estrenar History Channel, que como ya hace parte del estilo del canal, convocó a una leyenda del cine y la televisión de todos los tiempos para la conducción del programa.

Dicen que siempre hay que dejar cosas en la vida para hacer por primera vez, y el legendario actor Henry Winkler, esperó cumplir ocho décadas de vida para debutar en la conducción de un programa de televisión, como ahora lo hace en ‘Historias Arriesgadas con Henry Winkler’, donde se reconstruyen episodios históricos con la ayuda de expertos, archivos inéditos y anécdotas tan impactantes como fascinantes.

Los domingos a las 9:50 p.m. se emite la primera temporada de esta nueva serie, que en cada episodio de una hora, Winkler se sumerge en las actividades sin supervisión, y a menudo peligrosas, del pasado, revelando cosas que la gente hacía por diversión, por dinero o incluso por aburrimiento, y que resultarían difíciles de concebir en la actualidad.

Henry Franklin Winkler es un actor, productor y director estadounidense reconocido mundialmente por su interpretación de Arthur ‘Fonzie’ Fonzarelli en la icónica sitcom de los años 70 ‘Happy Days’. Su trabajo en esa serie lo convirtió en una figura clave de la cultura televisiva de la época y le abrió un camino profesional que se extendió por cine, televisión y detrás de cámaras.

Desde muy chico, Winkler mostró un entusiasmo natural por el espectáculo. A los 14 años tomó la decisión de dedicarse a la actuación. Estudió en Emerson College y luego ingresó a la prestigiosa Yale School of Drama, donde pasó sus días dedicado por completo al teatro, ensayando obras durante el día y actuando en otras por la noche. Tras graduarse, regresó a Nueva York con la intención de forjar una carrera en Broadway.

Historias Arriesgadas con Henry Winkler’, donde se reconstruyen episodios históricos con la ayuda de expertos, archivos inéditos y anécdotas tan impactantes como fascinantes. | Foto: El País

El 15 de enero de 1974, Winkler debutó como “Fonzie”, inicialmente un papel secundario con pocas líneas, pero su magnetismo hizo que muy pronto se convirtiera en el centro de atención. En cuestión de meses, ya compartía protagonismo con Ron Howard, mientras la llamada Fonzie Fever se extendía por todo Estados Unidos.

Tras la cancelación de ‘Happy Days’, Winkler diversificó su carrera al fundar su propia productora. Desarrolló series como ‘Ryan’s Four’ y ‘MacGyver’, y dirigió la película ‘Memories of Me’ (1988). Como actor, mantuvo una presencia constante en televisión y cine, con participaciones en ‘Scream’ (1996), ‘The Waterboy’ (1998), ‘The Practice’ y ‘Arrested Development’.

HISTORIAS ÚNICAS

-¿Cómo ha sentido la acogida del público de este nuevo proyecto?

En Estados Unidos salimos al aire un domingo a las 10 de la noche e hicimos solo ocho episodios en la primera temporada, y de repente empezó a funcionar tan bien que History Channel nos pasó a las nueve de la noche, por lo que nos convertimos en el quinto programa más visto de la televisión de ese día, por lo que en menos de un mes voy a empezar a grabar una nueva temporada, ahora con 30 episodios.

-Un programa con historias que no se puede creer que fueran realidad...

Eso es la humanidad desde el comienzo de los tiempos. Algunas personas descubrieron cómo hacer fuego y otras descubrieron cómo hacer pólvora. Así que, desde el principio, somos un grupo de personas bastante locas sobre la Tierra.

Todas son reales. Creo que 17.000 o 170.000 monos fueron enviados por correo para que la gente los tuviera como mascotas, sin darse cuenta de que te iban a tirar cosas repugnantes encima. Solo por dar un ejemplo.

-Todo el mundo lo conoce por la producción ‘Happy Days’, pero no todos saben que además de actor, productor, director, y también un autor literario muy reconocido...

En el año 2000 estaba en Broadway con John Ritter que era un amigo muy querido. Estuvimos nueve meses en una obra de Neil Simon, quien escribió una cantidad enorme de obras y fue el rey de la comedia en Estados Unidos. Terminamos la obra, volvimos a Los Ángeles y yo no podía conseguir trabajo como actor.

Fui a ver a un amigo y le dije: “Tengo un problema, no me contratan”. Me dijo: “Escribí libros para chicos sobre tu dislexia, sobre tu dificultad de aprendizaje”. Yo le dije: “No puedo hacer eso porque soy disléxico, porque tengo una dificultad de aprendizaje”. Me respondió: “Te voy a presentar a Lynn Oliver, que sabe todo sobre literatura infantil”.

Y ahí nació el libro ‘Hank Zipzer, the world’s greatest underachiever’. Mi editora lo envió a cinco editoriales. Tres dijeron que no, otra dijo que tal vez. La última, porque yo era una celebridad, dijo: “Les damos un contrato por cuatro libros”.

-Todo el mundo conoce su legendaria amistad con Ron Howard...

Ron Howard tenía 18 años y yo 27. Yo era el adolescente más viejo en cautiverio. El primer día en el set estaba leyendo el guion y había un chiste que no funcionaba, así que empecé a golpear el libreto. Y él, con 18 años, me agarró y me llevó hasta el fondo del estudio 19 de Paramount, donde grabábamos el programa, y me dijo: “Esta gente trabaja muy duro. No golpeemos el guion”. Le dije: “Ron, nunca más voy a golpear un guion en toda mi vida”. Así que sí, es real, y ya lleva 50 años.

-¿Cómo se siente como conductor de televisión?

Nunca lo había hecho esto antes. La dislexia hace que leer sea muy difícil para mí. Mi ojo y mi boca no son amigos y elegí una profesión que se basa completamente en leer. Es una locura. Tenía miedo, estaba nervioso por tener que leer tanto material. Me lleva mucho tiempo.

-¿Qué lo sigue motivando a asumir nuevos desafíos en esta etapa de su carrera?

El 30 de octubre cumplí 80 años y estoy profundamente agradecido, desde lo más hondo de mi ser, de estar acá en la Tierra, de tener una familia maravillosa. Somos 15 en total. Y de seguir sentado a la mesa. No quiero jubilarme. No pienso en jubilarme y creo que eso te mantiene joven. Te obliga a usar el cerebro, a estar fuerte mental y físicamente.

-Todas las historias de esta primera temporada son tan increíbles… ¿hubo alguna que, cuando la leyó, pensó “esto no puede ser real”?

La primera es que se podía enviar a tu hijo por correo. Si vivías a menos de 80 kilómetros, podías mandar a tu hijo por correo a la casa de sus abuelos. Eso es una locura. También el hombre que construyó un pueblo falso en Texas, puso vías de tren, consiguió locomotoras viejas, las hizo chocar entre sí a toda velocidad hasta que explotaban. Pensó que eso iba a ser un gran entretenimiento. Aparecieron 20.000 personas. Algunas murieron por los pedazos de metal que salían volando. Otras resultaron heridas. Nadie salió corriendo. Todos corrieron hacia el accidente para llevarse un recuerdo.

-¿Cuál sería la historia que estamos viviendo hoy y que podría formar parte de una nueva versión del programa?

No debería decirlo, pero seguro hablaríamos del humano que está dirigiendo este país (risas).

-¿Qué es lo que más le entusiasma de este nuevo programa de televisión?

Como los seres humanos creemos que siempre estamos evolucionando, pero seguimos siendo los mismos. Somos exactamente los mismos que cuando vivíamos en cuevas de piedra, salvo que nos vestimos distinto. Repetimos la historia una y otra vez.

-¿Después de décadas interpretando personajes memorables, ahora está narrando historias de la vida real. ¿Qué tan diferente fue contar hechos reales en comparación con interpretar personajes?

Cuando interpretas un personaje, tienes que tomar toda la información del guion: lo que dice el guionista, lo que otros personajes dicen sobre ti, lo que sentís, lo que dicta tu imaginación, lo que quiere el director, lo que quiere el productor. Tienes que unir todas esas piezas, como si fuera un rompecabezas, hasta crear un ser humano con el que la mayoría de la gente pueda identificarse.

Cuando hago el programa de History Channel, tengo que ser muy cuidadoso de presentar los hechos exactamente como son, para comunicarme con claridad con la audiencia.