Por Julián Alejandro Hernández, especial para El País

Este sábado 21 de febrero, a las 5:30 p. m., se llevará a cabo el lanzamiento de ‘Drâma’, el nuevo álbum de la banda caleña de heavy metal progresivo, Primal Sinner, en el domo del Planetario Yawa (carrera 37a #5-27, barrio San Fernando).

El evento, de entrada libre con cupo limitado, no será un concierto convencional, sino un conversatorio titulado ‘Desesperación y éxtasis sobre una nueva epopeya’, revelando la naturaleza reflexiva y conceptual de la agrupación. El lugar y el formato no son detalles menores: muestran a una banda que entiende la música como experiencia estética e intelectual, no como simple ruido destinado al simple espectáculo.

Primal Sinner, activa desde el 2019, aparece hoy como una anomalía necesaria dentro de una industria que suele confundir volumen con intensidad y provocación con estridencia. En una época donde abundan propuestas que hacen del desorden un sustituto del contenido, la banda opta por un gesto casi subversivo: tocar con precisión, limpieza y virtuosismo.

No se trata de una exhibición narcisista de técnica, sino de una postura ética y artística, pocas veces vista en una banda de rock. La técnica, en este contexto, no es ornamento, sino lenguaje; la limpieza no es frialdad, sino claridad de ideas. Elegir el oficio bien ejecutado se convierte, paradójicamente, en una forma de rebeldía mucho más incómoda que cualquier pose ruidosa.

Su música se construye con una seriedad poco frecuente. Lejos de refugiarse en clichés o evasiones líricas, Primal Sinner se atreve a abordar dilemas humanos fundamentales: la justicia como conflicto moral y social, la existencia como interrogante permanente y la ética como tensión entre el individuo y su entorno.

Estas preocupaciones no aparecen como consignas superficiales, sino como ejes que atraviesan la composición, el arreglo y la interpretación. Cada estructura sonora parece diseñada para sostener una idea, no solo para impactar el oído.

Primal Sinner ha denominado su particular sonido como "metal dramático". | Foto: Cortesía Paula Cerquera / Primal Sinner

En ese sentido, su propuesta recuerda que el metal —y el arte en general— no está obligado a tranquilizar ni a complacer, sino a incomodar con elegancia, a formular preguntas más que a ofrecer respuestas fáciles.

La potencia que trae Primal Sinner con ‘Drâma’, su segundo álbum, no reside únicamente en la fuerza de sus riffs o en la solidez de su ejecución, sino en su capacidad de convertir el sonido en argumento. En un panorama saturado de ruido, pensar, tocar bien y decir algo con rigor se vuelve un acto radical. Y es precisamente en esa combinación de disciplina, profundidad conceptual y valentía estética donde la banda encuentra su verdadero filo.