El duque de Sussex confesó en una visita reciente a la cumbre InterEdge, realizada en Melbourne, Australia, que su decisión de alejarse de la corona británica no fue una idea reciente, sino más bien un pensamiento que arrastra desde la adolescencia.
Y es que, durante su visita a Australia junto a su esposa Meghan Markle, Harry rompió el silencio sobre los motivos profundos que lo llevaron en 2020 a renunciar a sus deberes reales y mudarse a Estados Unidos.
El príncipe habló sobre liderazgo, seguridad psicosocial y conexión humana en el trabajo durante la conferencia, pero fue en sus declaraciones más personales donde dejó ver la carga emocional que ha llevado por casi tres décadas.
Su madre, la princesa Diana de Gales, murió el 31 de agosto de 1997 en París a los 36 años, cuando el automóvil en el que viajaba con su novio Dodi Al-Fayed se estrelló mientras huían de reporteros que los perseguían. William, su hermano mayor, tenía 15 años y Harry apenas 12.
Las imágenes de los dos niños en el funeral de la llamada ‘Reina de Corazones’ quedaron grabadas en la memoria colectiva. Lo que pocos sabían es que ese momento marcaría el inicio de un rechazo silencioso hacia la institución que, según las palabras del propio Harry, contribuyó a la muerte de su madre.
Las confesiones que cambiaron la narrativa
Durante años, muchos atribuyeron la decisión de alejarse de la familia real a la influencia de Meghan Markle, pero Harry desmontó esa teoría al exponer sus verdaderos sentimientos.
El príncipe admitió que por largo tiempo estuvo “escondiendo la cabeza durante años y años” y que se liberó de aquello cuando cambió de país y se alejó de la monarquía.
“Después de que mi madre falleciera justo antes de cumplir 13 años, pensé: ‘No quiero este trabajo. No quiero este puesto, sea cual sea el rumbo que tome esto, no me gusta’”.
Sin embargo, la confesión fue más allá. Harry sugirió que su madre habría aprobado su decisión: “Aquello mató a mi madre, y yo estaba totalmente en contra, y me negué a aceptarlo durante años y años. Finalmente me di cuenta: ¿Qué querría mi madre que hiciera? Y eso realmente cambió mi perspectiva”.
Más adelante, el príncipe también abordó cómo encontró propósito en el servicio a los demás: “Ayudar a la gente también me ayuda a mí. Y ese servicio para mí es una cura en sí misma porque realmente es increíblemente energizante. Tanto mi esposa como yo disfrutamos mucho del trabajo que hacemos. Nos permite pasar tiempo juntos, conocer gente increíble y visitar lugares maravillosos”.
Cabe recordar que, en 2020, Harry y Meghan tomaron la decisión que sacudió a la monarquía británica: renunciaron a sus deberes reales y se mudaron inicialmente a Canadá, para después establecerse definitivamente en Estados Unidos, donde residen actualmente en Montecito, California.
*Este artículo fue creado con ayuda de una inteligencia artificial que utiliza machine learning para producir texto similar al humano, y curado por un periodista especializado de El País.