Por Krish Benvenuti, comunicador y coach de bienestar, guía de longevidad consciente (Especial para El Pais)

Aunque vivo en Colombia desde hace años y sigo con atención la actualidad nacional, como italiano no puedo votar en las elecciones presidenciales. Quizás por eso puedo observar ciertos fenómenos con algo más de distancia.

En tiempos electorales pareciera que todo se reduce a dos bandos irreconciliables. Las redes sociales se llenan de acusaciones, los grupos de WhatsApp se convierten en campos de batalla y muchas personas terminan más preocupadas, irritables y ansiosas.

Como guía de Bienestar Total y Longevidad Consciente, me pregunto: ¿qué sentido tiene ganar una discusión política si en el proceso perdemos la paz interior, la salud mental o las relaciones que dan sentido a nuestra vida?

Más allá de la dualidad

La filosofía de la India, que ha inspirado gran parte de mi camino personal y profesional, enseña que la mente tiende a dividir la realidad en opuestos: bueno o malo, correcto o incorrecto, amigo o enemigo.

Sin embargo, la vida rara vez es tan simple.

Personas con ideas políticas diferentes suelen compartir los mismos deseos: seguridad, salud, educación, oportunidades y un futuro digno para sus familias. Cuando olvidamos esto, comenzamos a ver enemigos donde antes veíamos seres humanos.

Bogotá. Mayo 01 de 2026.Iván Cepeda Castro ofrece un discurso ante manifestantes reunidos en la Plaza de Bolívar de Bogotá, en el marco de las movilizaciones y marchas por la conmemoración del Día Internacional del Trabajo.(Colprensa - Catalina Olaya). | Foto: Semana

El bienestar también es una responsabilidad política

Independientemente de quién gane una elección, los políticos deberían recordar que su función principal es servir al pueblo.

La política debería ser una herramienta para promover el bienestar integral de las personas: cuerpo, mente, emociones, relaciones y calidad de vida.

También me gustaría hacer una invitación a quienes aspiran a gobernar. Los ciudadanos merecen escuchar más propuestas y menos confrontaciones.

Con demasiada frecuencia las campañas giran alrededor de polémicas, ataques personales, escándalos y frases diseñadas para dominar titulares y redes sociales. A veces parece que algunos candidatos compiten más por la atención mediática que por presentar una visión clara de país.

Algunas recomendaciones para no caer en la trampa de la polarización

1. No se informe únicamente a través de redes sociales

Un meme, un reel, un video generado con inteligencia artificial, una frase fuera de contexto o un titular impactante pueden ofrecer una visión parcial de la realidad.

Antes de reaccionar o compartir información, vale la pena verificar las fuentes y preguntarse: ¿estoy respondiendo a hechos o a una emoción que alguien quiso despertar en mí?

2. Consulte varias fuentes y desarrolle pensamiento crítico

Si solo escuchamos a quienes piensan como nosotros, terminaremos encerrados en una burbuja.

La filosofía de la India nos recuerda que la realidad puede observarse desde múltiples perspectivas. Escuchar puntos de vista diferentes no implica abandonar nuestras convicciones, sino comprender mejor la complejidad de los hechos.

3. Diferencie los hechos de las emociones

La indignación, el miedo o el entusiasmo son naturales, pero una emoción intensa no convierte automáticamente una afirmación en verdadera.

Antes de compartir una noticia o reaccionar impulsivamente, tómese un momento para reflexionar.

4. Cuide su sistema nervioso

La exposición constante a noticias y discusiones puede generar estrés crónico.

Caminar, meditar, practicar yoga, respirar conscientemente o pasar tiempo en la naturaleza son formas sencillas de proteger la salud mental.

5. Recuerde que las personas valen más que sus opiniones

Una diferencia política no debería destruir una amistad o una relación familiar.

Podemos cuestionar ideas sin deshumanizar a quienes piensan diferente.

6. Practique el diálogo consciente

Escuchar no significa estar de acuerdo.

Muchas veces un diálogo respetuoso aporta más a la convivencia que una discusión cuyo único objetivo es demostrar quién tiene la razón.

7. Contribuya al bienestar colectivo

La transformación de un país no depende únicamente de los gobernantes.

También depende de cómo tratamos a los demás, cómo cuidamos nuestro cuerpo, cómo protegemos el medio ambiente y cómo participamos en nuestra comunidad.

Una elección diaria

Las elecciones ocurren cada cierto número de años. La elección de vivir con consciencia ocurre todos los días.

Podemos alimentar el miedo o cultivar la comprensión. Podemos contribuir a la división o convertirnos en puentes de diálogo.

Al final, más allá de cualquier ideología o resultado electoral, la pregunta sigue siendo la misma:

¿Estamos construyendo una sociedad que favorezca el bienestar total del ser humano —cuerpo, mente, alma y vida social— en armonía con los demás y con el planeta que habitamos?

Porque cuando la política olvida a las personas, pierde su propósito. Y cuando las personas olvidamos nuestra humanidad compartida, todos terminamos perdiendo.

El bienestar no se vota cada cuatro años. El bienestar se construye cada día.