El Centro de Eventos Valle del Pacífico se transformó en el epicentro de la sofisticación durante las jornadas de la tarde y la noche de este tercer día de actividades.
Con una asistencia masiva, los desfiles reflejaron la madurez de una industria que no solo celebra la estética, sino que se consolida como un motor económico vital para la región.
El público caleño y los observadores internacionales presenciaron un despliegue de talento que reafirma el posicionamiento de la ciudad en el circuito de la moda global.
La apertura del bloque vespertino estuvo a cargo de Pedro Tobón, una figura consagrada con más de 17 años de trayectoria en el sector. El diseñador, que lidera con éxito el proyecto de inclusión Modelaje al Distrito, sorprendió a los asistentes con una ambiciosa pasarela que incluyó 70 salidas en escena.
Su colección ofreció un tránsito fluido desde propuestas de indumentaria informal hasta deslumbrantes vestidos de gala, capturando la esencia del lujo consciente.
La atmósfera de este primer gran desfile se potenció con la intervención de dos artistas urbanos, quienes interpretaron sus éxitos en vivo mientras los modelos exhibían las piezas.
En la propuesta textil de Tobón primaron los conjuntos con rayas estructuradas y una notable presencia de brillos sofisticados, aplicados tanto en siluetas femeninas como masculinas. Esta propuesta mixta evidenció una rica diversidad de inspiraciones que fusionaron técnicas tradicionales de la sastrería con demandas contemporáneas de comodidad.
Posteriormente, el escenario dio paso a la creatividad emergente reunida por la organización Looking for Management. En este bloque participaron colectivos como Cannabis Collections by New Creators, la Escuela de Diseño Arturo Tejada Cano y el diseñador Leonardo Agudelo.
Este último, oriundo de Cartago, demostró por qué su firma es un referente de la maestría artesanal al incorporar sofisticados bordados tradicionales en siluetas modernas. Cada una de sus prendas narró una historia a través de las puntadas, realzando la identidad contemporánea con un cuidado minucioso en los detalles.
El componente de conciencia ambiental y expresión artística cobró vida en la Pasarela Internacional de Moda Sostenible.
En este segmento se destacó la esperada participación de la diseñadora bogotana Mónica Fonnegra, reconocida por su enfoque en la economía circular, el uso de textiles recuperados y la aplicación de nanotecnología textil en piezas de edición limitada que operan bajo el concepto de Negocio Verde.
Su visión vanguardista demostró que la alta costura y la responsabilidad con el entorno pueden coexistir en perfecto equilibrio.
En este mismo bloque sostenible, la pasarela de Samara Wells junto a Alberto Murillo ofreció una de las puestas en escena más emotivas y conceptuales de la jornada.
Con una atmósfera musical orientada a la relajación y la conexión profunda, los diseñadores aprovecharon el espacio para rendir un sentido homenaje a un querido miembro del sector de la moda fallecido recientemente.
Los atuendos presentados, que incluyeron balloon pants, chalecos, cárdigans y una superposición de tejidos sueltos, proyectaron un aura orgánica que transmitía una sensación de libertad absoluta en cada movimiento.
La noche cerró con broche de oro mediante el encuentro creativo entre Colombia y Guatemala. La diseñadora caleña María Cabrera exhibió su universo de alta sofisticación, caracterizado por siluetas arquitectónicas, corsetería impecable y volúmenes escultóricos teatrales pensados para una feminidad con carácter.
A su lado, la invitada guatemalteca Janet Guerra presentó su aclamada colección ALIVE, una propuesta de lujo editorial donde el color negro, los cristales y las estructuras simbólicas reinterpretaron las técnicas textiles ancestrales de las artesanas de su país, sellando una jornada inolvidable de intercambio cultural y diseño de autor.