Con un recital histórico y que rompió todos los esquemas, el cantante puertorriqueño Bad Bunny prendió la edición 60 del Super Bowl en la que los Seattle Seahawks aplastaron 29-13 a los New England Patriots para alzar su segundo título de la NFL.
Bad Bunny, primer artista principalmente en español en el mayor escenario global, cumplió con creces su promesa de poner a bailar a los 75.000 espectadores que pagaron miles de dólares por una localidad en Santa Clara, California.
Lejos del Levi’s Stadium, más de 100 millones de personas siguieron por las pantallas esta final de la liga de football americano (NFL), entre ellos el presidente estadounidense, Donald Trump, que no tardó en arremeter contra el concierto en redes sociales.
Uno de los hechos que más llamó la atención fueron unos segundos que se vieron en pantalla donde una pareja recreaba una boda, un espectáculo más que se sumaba a todo el show que estaba dando Bad Bunny.
Sin embargo, tiempo después de que se acabó la presentación del medio tiempo, se conoció que esta boda fue real, por lo que este hecho avivó más la importancia de lo hecho por el cantante puertorriqueño en medio del Super Bowl.
El reportero deportivo de ‘NBC News’ confirmó que la pareja contactó al puertorriqueño antes del espectáculo de medio tiempo, para que la boda se llevara a cabo durante el show. “Esto es increíblemente cool: una fuente familiar con la actuación de Bad Bunny de hoy me comentó que la pareja que apareció durante el espectáculo de medio tiempo se casó de verdad. Ellos invitaron a Bad Bunny a su boda y, en retribución, él les propuso que se casaran durante el espectáculo de medio tiempo”, comentó el periodista en su cuenta de X (antes Twitter).
Lady Gaga, que cantó en inglés, fue la gran invitada sorpresa sobre un decorado con postales emblemáticas puertorriqueñas, como plantaciones de caña, carritos de comida y señores jugando al dominó.
El momento más político vino de la mano de un ilustre compatriota, Ricky Martin, quien entonó “Lo que le pasó a Hawái”, considerado un himno independentista de Puerto Rico.
Bad Bunny no apuntó directamente contra el ICE, el servicio policial en el ojo del huracán por sus agresivas redadas contra migrantes, como hizo la semana pasada con el altavoz de los premios Grammy.
Sus 13 minutos de recital, sin embargo, estuvieron plagados de mensajes de diversidad y unidad. Tras entonar éxitos como “Un baile inolvidable” y “Nuevayol”, el artista cerró con fuerza enumerando a los países del continente antes de mostrar un mensaje en el ovoide que cargaba: “Together We Are America” (Juntos somos América).