El representante a la Cámara, Luis Alberto Albán, busca continuar en el Congreso, esta vez apoyado por los votos de los colombianos y vallecaucanos.

Albán hace parte del grupo de firmantes de paz a los que se les asignó una curul, por el partido Comunes, en virtud de los acuerdos de paz del 2016, espacio que ahora deben refrendar con votos en las elecciones de marzo del presente año.

En charla con El País, el representante que hace parte de la coalición Fuerza Ciudadana, habló de varios temas de coyuntura como la reducción de las primas especiales a los congresistas, una medida que regirá a partir del segundo semestre del año.

Al respecto dijo que respalda la decisión del Gobierno, pero advirtió que no puede presentarse como una solución estructural a los problemas fiscales del país.

Hay una desigualdad, una brecha muy grande entre lo que gana el común de la gente y lo que ganan los congresistas”, afirmó Albán al referirse al tema que ha sido objeto de discusión pública por muchos años, especialmente, frente a la realidad que viven los colombianos.

Y continuó: “Está bien que nos rebajen las primas, que tengamos un salario razonable, pero no vender eso como una forma de acabar con el problema fiscal del país, porque no da para eso”, dijo.

Para Albán, el ajuste es un mensaje político válido, pero insuficiente si no se acompaña de transformaciones más profundas.

Además de eso, el representante y candidato expresó su sentir frente al cumplimiento de los compromisos derivados del Acuerdo de Paz y las condiciones de vida en los territorios rurales del Valle del Cauca. Desde su experiencia en el proceso de paz, insistió en que cualquier estrategia de seguridad debe partir de una política seria y coherente, con reglas claras.

Luis Alberto Albán, candidato a la Cámara de Representantes al Valle del Cauca. | Foto: El País

“No puede ser que mientras se conversa sigan asesinando firmantes de paz o líderes sociales y eso no sea una condición”, aseguró, al referirse a la necesidad de establecer límites y exigencias en los diálogos.

Albán destacó que la paz no puede entenderse únicamente desde una lógica nacional, sino también desde enfoques regionales que reconozcan las particularidades del territorio. En el caso del Valle, apuntó a problemáticas estructurales relacionadas con la tierra, el transporte y la falta de oportunidades, factores que, según dijo, terminan alimentando dinámicas de violencia y reclutamiento.

Uno de los puntos que más énfasis tuvo en su intervención fue la situación del campo, pues Albán afirmó que en el departamento existen extensas tierras que, aunque figuran legalmente, en la práctica no tienen un uso productivo claro.

“Si esa tierra se le entrega al campesinado que la quiera trabajar y se le dan las posibilidades para hacerlo, ahí vamos a quitar una base social que está a la espera de propuestas y que generalmente cae en el reclutamiento porque no tiene nada más que hacer”, explicó.

El congresista vinculó este planteamiento con un efecto directo en el costo de vida. A mayor producción agrícola local menores precios para los consumidores. “Si hay mayor producción de plátano, el precio baja. Si hay mayor producción de fríjol, el precio baja”, dijo, contrastando esa posibilidad con la dependencia de productos importados como el maíz.

Albán también habló sobre la situación del pacífico vallecaucano y describió una brecha marcada entre el desarrollo del puerto de Buenaventura y las condiciones de la ciudad. Mientras el primero cuenta con tecnología y avances logísticos, la población enfrenta, según sus palabras, “las peores miserias”.

Para él, el reto está en convertir ambos escenarios en una sola unidad económica y social, donde los habitantes no dependan de subsidios, sino de oportunidades productivas ligadas al puerto.