Siendo uno de los líderes más representativos de la izquierda colombiana, la vida de Iván Cepeda ha estado marcada por la persecución política y su vocación por la defensa de los derechos humanos.
Es filósofo y tiene una larga experiencia como legislador. Nació el 24 de octubre de 1962 (63 años), en Bogotá, y creció en un hogar donde la política y la militancia revolucionaria eran el eje de la vida cotidiana.
Su padre fue Manuel Cepeda Vargas, un dirigente del Partido Comunista y de la Unión Patriótica (UP). Su madre, Yira Castro, fue periodista, defensora de los derechos de las mujeres y concejala de Bogotá.
La familia Cepeda Castro tuvo que vivir en el exilio en Checoslovaquia y Cuba durante los años 60, debido a la represión contra sus padres.
Su mamá falleció en 1981, y su papá fue asesinado el 9 de agosto de 1994 por paramilitares en complicidad con agentes del Estado, en el marco del exterminio sistemático contra la UP, crimen condenado por la Corte Interamericana de Derechos Humanos y del que aún no se conocen muchos aspectos.
Inicialmente, el hoy candidato del Pacto Histórico buscaba un camino enfocado en la academia y la literatura, y a su regreso a Colombia ejerció como profesor universitario, pero el asesinato de su progenitor hizo que su futuro diera un giro.
Un video que ha permanecido en internet muestra el momento en el que se enteró de la muerte de su padre y es una de las imágenes más representativas de la personalidad del senador.
Ahí, el joven Cepeda, que se dirigía a la universidad en bus, fue testigo de los segundos posteriores al atentado contra su papá y, con total calma, condenó el crimen exigiendo que no quedara impune “como el de tantos hombres justos y valientes que han peleado en el país”.
Tras ese episodio, creó la Fundación Manuel Cepeda Vargas y se convirtió en uno de los principales voceros del Movimiento Nacional de Víctimas de Crímenes de Estado.
En 2010 dio el salto formal a la política al ser elegido Representante a la Cámara por Bogotá con el aval del Polo Democrático, desde donde se consolidó como opositor al gobierno de Álvaro Uribe Vélez.
En 2014 fue elegido senador, curul que ha mantenido desde entonces, y su figura cobró mayor relevancia al actuar como facilitador y defensor del Acuerdo de Paz de 2016.
Uno de los hechos que más marcó su carrera fue haber liderado, en calidad de denunciante, el histórico proceso judicial contra Uribe por los supuestos delitos de soborno de testigos y fraude procesal. Es víctima acreditada y testigo en el caso, tras investigar, según él, presuntos nexos del exmandatario con el paramilitarismo.
A diferencia de otras figuras públicas, el hoy candidato ha mantenido una vida personal sumamente reservada.
Está casado con Pilar Rueda Jiménez desde 2014, una antropóloga y defensora de los derechos de las mujeres, acompañante de víctimas del conflicto armado y asesora de la Jurisdicción Especial para la Paz, JEP. La pareja no tiene hijos; viven con Lucía, hija de ella.
Si bien lleva la bandera de la continuidad del Gobierno de Gustavo Petro, Cepeda se ha visto obligado a construir una imagen más reposada e institucional. Fue así como, tras su derrota en la primera vuelta, renunció a promover una asamblea nacional constituyente, en un afán por desmarcarse de las propuestas más radicales del oficialismo.
Su discurso se ha centrado en profundizar las reformas sociales ya iniciadas y en una agenda anticorrupción liderada por su idea de una ‘revolución ética’, asegurando que es respetuoso de la democracia.
La campaña de Cepeda ha moldeado su imagen como opuesta a la de De la Espriella, rechazando su narrativa de mano dura con su tono pausado.
Aida Quilcué, la mayora del Cauca que llegó a la campaña con una carga simbólica
Aida Quilcué es una de las lideresas indígenas más visibles del país, nacida el 2 de febrero de 1973 (53 años) en el resguardo de Pickwe Tha Fiw en Páez, Cauca, perteneciente al pueblo Nasa.
Su vida, como la de Iván Cepeda, ha estado ligada a la resistencia y también le ha costado difíciles momentos familiares.
Su esposo, Eduin Legarda, fue asesinado en 2008 cuando se dirigía al aeropuerto de Popayán en una camioneta del Consejo Regional Indígena del Cauca, Cric, para recoger a Aida, quien había viajado a Europa para participar en una sesión del Consejo de Derechos Humanos de la ONU.
A la altura del municipio de Totoró, en un retén militar, los soldados abrieron fuego contra el vehículo y dos balas hirieron a Legarda. Los soldados ampararon su defensa en que habían disparado porque el conductor no se detuvo, pero testigos desmintieron esa versión, convirtiéndose este en un crimen de Estado.
La hija del matrimonio, Charo, ha seguido los pasos de su madre en el activismo comunitario.
La trayectoria de Quilcué comenzó en las bases del Cric, donde llegó a ser consejera mayor.
Es defensora de los derechos humanos y de la naturaleza y dio el salto a la política institucional en 2022, siendo elegida senadora por la circunscripción especial indígena con el Movimiento Alternativo Indígena y Social, Mais.
En la actual campaña ha tomado relevancia al ser la fórmula vicepresidencial del Pacto Histórico, aportando a esa aspiración simbolismo y representación de las comunidades rurales.