La carrera por llegar a la Casa de Nariño tiene a 14 candidatos a la puja por convertirse en el nuevo presidente de la República. Entre ellas se destaca la participación de cuatro mujeres, entre las cuales se encuentra Claudia López, exalcaldesa de Bogotá.

Nacida en Bogotá en 1970, López ha consolidado una carrera marcada por un discurso en contra de la corrupción con posturas de centro izquierda.

Graduada en Finanzas, Gobierno y Relaciones Internacionales de la Universidad Externado, cuenta con una maestría en Administración Pública de la Universidad de Columbia y un doctorado en Ciencia Política de la Universidad de Northwestern.

A diferencia de su antecesor, en su último año de gobierno, en medio de las elecciones, Claudia López destinó mucha más plata para divulgar en medios masivos los programas de su administración.

Su ascenso al panorama nacional no se dio de un día para otro, tiene base en sus investigaciones académicas que desnudaron los vínculos entre algunos sectores políticos y el paramilitarismo en la década del 2000.

Su trayectoria pública despegó con el movimiento de la ‘Séptima Papeleta’, que dio origen a la Constitución de 1991.

Sin embargo, su consolidación electoral ocurrió en 2014, cuando llegó al Senado de la República por el partido Alianza Verde con una de las votaciones más altas. Desde el legislativo, lideró la ‘Consulta Anticorrupción’, una iniciativa que, aunque no alcanzó el umbral por poco margen, movilizó a más de 11 millones de ciudadanos y la posicionó en el panorama político nacional como abanderada de la lucha contra la corrupción.

En 2019, López hizo historia al convertirse en la primera mujer y la primera persona abiertamente perteneciente a la comunidad LGBTIQ+ en ser elegida alcaldesa mayor de Bogotá.

La senadora Angélica Lozano y su esposa, la alcaldesa Claudia López.

Su mandato estuvo entre los años 2020-2023 y estuvo enmarcado por su gestión de la pandemia del Covid-19, impulsó programas sociales como las ‘Manzanas del Cuidado’ y la reactivación de proyectos de infraestructura estratégica como la Primera Línea del Metro. No obstante, su administración no estuvo exenta de tensiones, enfrentando fuertes críticas por la seguridad ciudadana y sus frecuentes choques con el Gobierno Nacional y sectores de la izquierda radical.

Tras finalizar su periodo en el Palacio Liévano con una aprobación fluctuante, pero una presencia mediática indiscutible, López se trasladó temporalmente a la academia en Estados Unidos antes de oficializar su aspiración presidencial.

Su plataforma se caracteriza por un enfoque de centroizquierda que prioriza la transición energética, la educación pública y una reforma profunda a las instituciones de justicia, buscando distanciarse tanto del establecimiento tradicional como de los extremos radicales de la política nacional.